El mensaje llegó desde París
En la quinta conferencia internacional sobre financiamiento al terrorismo, celebrada en París, Scott Bessent subió al podio con un mensaje sin rodeos: los aliados de Washington deben dejar de hablar y empezar a actuar. El secretario del Departamento del Tesoro reclamó a los socios de Estados Unidos que coordinen ofensivas reales contra las redes financieras que sostienen a organizaciones criminales y grupos armados en distintas partes del mundo.
Estados Unidos no parará hasta acabar con cárteles ni con sus bancos
Entonces, el funcionario puso en el mismo plano al Cártel de Sinaloa, a Hezbolá y a redes vinculadas con Irán. Los trató como actores que comparten algo más que métodos: comparten tuberías de dinero. Bessent exigió rastrear flujos bancarios, cerrar sucursales sospechosas, identificar a los financiadores y desmantelar las empresas fachada que lavan los recursos de estas organizaciones.
Para Washington, Estados Unidos no parará hasta acabar con cárteles como el de Sinaloa, cuyo papel en el tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense ha tensado durante meses la relación bilateral con México. No se trata solo de operativos: el Tesoro quiere que bancos, gobiernos y reguladores de otros países apliquen controles con la misma velocidad y contundencia que exige la Casa Blanca.
Cártel Jalisco Nueva Generación y el esquema transnacional
En este contexto, el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) figura entre las organizaciones que Washington vigila dentro de su estrategia de presión financiera transnacional. Su presencia en rutas de distribución de drogas sintéticas y su capacidad para operar con estructuras corporativas en múltiples países lo convierten en un objetivo dentro del mismo esquema que Bessent describió en París.
Hezbolá, Irán y el reproche a Europa
Bessent llegó a decir que, en ciertos frentes, Estados Unidos pelea casi solo. El señalamiento apuntó directamente a socios europeos que, desde la óptica de Washington, no han aplicado sanciones contra Hezbolá ni contra redes iraníes con la misma dureza. Su llamado fue directo: si realmente existe “indignación” ante la agenda desestabilizadora de Irán, este es el momento de unirse a las acciones concretas, no solo a los comunicados.
Sanciones quirúrgicas, no castigos generales
Bessent defendió el uso de sanciones económicas como herramienta central, pero con una condición: deben ser quirúrgicas, con objetivos claros y acotadas en el tiempo. Citó medidas recientes contra Siria y Venezuela como ejemplos de presión política y económica calibrada. También prometió apoyo técnico a instituciones financieras para que detecten esquemas cada vez más sofisticados de evasión, diseñados específicamente para burlar los controles internacionales.
Lo que esto implica para México
Para México, el encuadre de Washington tiene consecuencias concretas. Al tratar a los cárteles con la lógica del financiamiento al terrorismo, Estados Unidos abre la puerta a más presión en materia de extradiciones, cooperación regulatoria y listas de sanciones. No es solo retórica diplomática: es la arquitectura legal que permite a Washington exigir más sin negociar más.
¿Hasta dónde está dispuesta a llegar la presión estadounidense antes de que México responda con sus propias condiciones?
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