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La esperanza fue lo último que murieron: así encontraron a su familiar 25 años después

Cesar Ramos Por Cesar Ramos
4 septiembre 2026
in Uncategorised
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La esperanza fue lo último que murieron: así encontraron a su familiar 25 años después es la historia de Eleazar Ortiz, un hombre originario de Muna, Yucatán, que permaneció 25 años sin contacto con sus familiares hasta ser localizado con vida en Tijuana, Baja California, donde pasó parte de ese tiempo en situación de calle. Su caso terminó en un reencuentro tras 25 años, luego de que una brigada identificara su historia y la difusión en redes sociales permitiera que sus familiares supieran dónde estaba.

Eleazar, conocido en Tijuana como “Don Caballito”, tiene 66 años. Había salido de su comunidad buscando mejores oportunidades y, de acuerdo con la información difundida sobre el caso, intentó llegar a Estados Unidos. Después de perder contacto con su familia terminó estableciéndose en la ciudad fronteriza, donde trabajó como taquero antes de quedar en situación de calle.

Hombre hallado con vida en Tijuana después de 25 años

El hallazgo de Eleazar ocurrió durante una jornada de búsqueda realizada en Tijuana por integrantes de Operación Rescate A. Rodríguez (O.R.A.R.), agrupación que busca a personas desaparecidas entre quienes viven en las calles.

Los integrantes del grupo se encontraron con él durante un recorrido de campo entre el 24 y 25 de julio. La información disponible señala que, después de conocer parte de su historia, decidieron darle seguimiento y posteriormente difundieron su fotografía y datos en redes sociales para intentar localizar a sus familiares.

La historia tomó fuerza porque la fotografía llegó hasta Muna. Personas de la comunidad reconocieron a Eleazar y la información finalmente permitió establecer contacto con sus familiares, quienes durante años habían desconocido qué había ocurrido con él.

El caso resulta particularmente significativo porque no se trató únicamente de localizar a una persona después de décadas. También permitió reconstruir el vínculo entre un hombre que permaneció lejos de su lugar de origen y una familia que durante años vivió con la incertidumbre de no saber si seguía con vida.

¿Quién es Eleazar Ortiz, conocido como “Don Caballito”?

Eleazar Ortiz es originario de Muna, Yucatán, y actualmente tiene 66 años. Durante su vida en Tijuana fue conocido como “Don Caballito”, nombre con el que algunas personas de la ciudad lo identificaban debido a su actividad como taquero.

Antes de terminar en situación de calle tuvo un empleo estable. Las versiones difundidas sobre su historia coinciden en que la pérdida de ese trabajo modificó sus condiciones de vida y que posteriormente pasó años sobreviviendo en las calles y otros espacios de la ciudad.

El caso también muestra una dificultad frecuente en la localización de personas: con el paso de los años pueden cambiar su apariencia, lugar de residencia, actividades laborales y redes de contacto. Para una familia que busca a alguien durante décadas, estos cambios pueden hacer mucho más complicada la identificación.

Desapareció por años y fue encontrado en situación de calle

Uno de los elementos que distingue esta historia es que la búsqueda de Eleazar no ocurrió mediante una ficha tradicional de desaparición difundida durante los 25 años de ausencia.

La información disponible señala que su familia había perdido completamente el contacto con él y llegó a considerar que había muerto en la frontera. Por esa razón, no existía una ficha de búsqueda que permitiera asociarlo fácilmente con los registros de personas desaparecidas.

Esta circunstancia ayuda a explicar por qué una búsqueda dirigida a personas que viven en situación de calle terminó siendo determinante.

La localización no dependió solamente de encontrar a un hombre en una determinada zona de Tijuana. Fue necesario escuchar su historia, identificar elementos de su pasado y posteriormente utilizar la difusión pública para conectar esa información con personas que pudieran reconocerlo.

En este punto, las redes sociales tuvieron un papel relevante. La publicación realizada después del hallazgo permitió que la información viajara desde Tijuana hasta Muna y llegara a personas que conocían a Eleazar.

Reencuentro tras 25 años: así volvió a ver a su familia

La búsqueda finalmente tuvo el desenlace que durante años parecía improbable. Eleazar pudo regresar a Muna y reencontrarse con sus dos hijas después de un cuarto de siglo sin contacto.

El regreso ocurrió a principios de septiembre de 2026, luego de las gestiones realizadas para trasladarlo desde Baja California hasta Yucatán. También participaron autoridades municipales y personas involucradas en la localización.

El reencuentro representa una segunda etapa del proceso. Encontrar a una persona desaparecida no necesariamente significa que el caso termine en ese momento. Después de localizarla pueden ser necesarias acciones para confirmar su identidad, atender sus condiciones de salud, restablecer vínculos familiares y determinar cuáles son sus deseos y necesidades.

En el caso de Eleazar, la información publicada señala que su familia y autoridades participaron en las gestiones para concretar su regreso a Yucatán.

¿Por qué fue tan importante la difusión en redes sociales?

Las redes sociales funcionaron como una herramienta para ampliar el alcance de la búsqueda. La publicación sobre Eleazar permitió que personas de Muna reconocieran su rostro y relacionaran la información con una persona que llevaba años fuera de la comunidad.

Esto no significa que las redes sustituyan una investigación oficial. Su utilidad está en que pueden multiplicar rápidamente la circulación de fotografías, nombres, lugares y características que permitan generar una pista.

La Comisión Nacional de Búsqueda mantiene precisamente herramientas públicas para registrar y consultar información relacionada con personas desaparecidas y no localizadas. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas permite consultar información bajo determinados criterios y también contempla mecanismos para aportar datos que puedan contribuir a una localización.

Personas en situación de calle también pueden ser personas buscadas

El caso de Eleazar pone sobre la mesa una pregunta que pocas veces recibe suficiente atención: ¿cuántas personas que viven en situación de calle podrían estar desconectadas de sus familias?

No existe una cifra nacional sencilla que permita responderla con precisión. Parte del problema está relacionado con la propia definición y medición del fenómeno. Naciones Unidas señala que la falta de vivienda puede incluir tanto a quienes viven directamente en las calles como a personas que permanecen en alojamientos temporales o condiciones habitacionales inseguras.

En México, el INEGI contempla dentro de los alojamientos de asistencia social la categoría de albergues o dormitorios públicos destinados a personas en situación de calle. En el Censo de Alojamientos de Asistencia Social 2020 se identificaron 129 establecimientos de ese tipo, equivalentes al 1.5% de los 8 mil 500 alojamientos de asistencia social registrados en ese levantamiento. Este dato corresponde a establecimientos y no representa el número total de personas que viven en situación de calle en México.

La diferencia es importante. Contabilizar albergues no equivale a contar a todas las personas que viven en la vía pública, espacios abandonados, asentamientos temporales u otras condiciones de precariedad.

¿Por qué una persona desaparecida podría terminar en situación de calle?

Las causas pueden ser distintas y no deben reducirse a una sola explicación.

La pérdida del empleo, la ruptura de vínculos familiares, problemas económicos, desplazamientos, migración, problemas de salud, consumo problemático de sustancias, violencia o la falta de acceso a una vivienda estable pueden combinarse y llevar a una persona a perder su red de apoyo.

Naciones Unidas advierte que la situación de calle no debe entenderse simplemente como la ausencia de un techo. También implica pérdida de vínculos sociales, exclusión y dificultades para acceder a servicios esenciales. Entre los factores asociados se encuentran problemas económicos, falta de vivienda asequible, pérdida del empleo, conflictos familiares y problemas de salud o adicciones.

Por eso, cuando una persona desaparecida es buscada durante muchos años, revisar hospitales, centros de asistencia, albergues y espacios donde se concentra población vulnerable puede aportar información relevante.

Comparativa de personas en situación de calle y personas desaparecidas

Aunque ambos fenómenos son diferentes, pueden cruzarse en determinados casos.

Una persona desaparecida es aquella cuyo paradero se desconoce y cuyo caso puede formar parte del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, mientras que una persona en situación de calle se encuentra principalmente en una condición de falta de vivienda estable o adecuada.

Esto significa que no todas las personas en situación de calle están desaparecidas y tampoco todas las personas desaparecidas terminan viviendo en la calle.

Sin embargo, el caso de Eleazar demuestra que una persona puede permanecer durante años fuera del contacto de su familia y terminar dentro de una población que tradicionalmente resulta más difícil de identificar.

El propio RNPDNO permite realizar búsquedas y concentrar información por diferentes variables. La Comisión Nacional de Búsqueda explica que el registro integra información de fiscalías, comisiones de búsqueda, otras autoridades y reportes ciudadanos, y que se actualiza continuamente.

Las cifras muestran que encontrar con vida a una persona desaparecida sí ocurre

El caso de Eleazar también debe colocarse dentro de un contexto más amplio.

En marzo de 2026, el Gobierno de México informó que, desde la creación del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, se habían registrado 394 mil 645 casos, considerando registros desde 1952. De ese universo, 262 mil 111 personas habían sido localizadas y 240 mil 211 de ellas fueron encontradas con vida.

Estos números requieren una lectura cuidadosa porque el registro reúne diferentes situaciones, periodos históricos y estatus administrativos. No pueden interpretarse como una sola cifra de personas actualmente desaparecidas.

El mismo reporte indicó que, de cada 100 personas reportadas como desaparecidas en un mes, en promedio 66 son localizadas y, de estas, 92 de cada 100 son encontradas con vida.

La existencia de estos casos no disminuye la gravedad de las desapariciones. Al contrario, demuestra por qué mantener actualizada la información y continuar las labores de búsqueda puede ser determinante incluso después de muchos años.

Qué hacer cuando una persona desaparece

El caso de Eleazar también deja una lección para las familias: la ausencia prolongada no necesariamente significa que una persona haya fallecido.

Cuando existe una desaparición o no localización, es importante realizar el reporte ante las autoridades correspondientes y proporcionar la mayor cantidad de información disponible.

La Comisión Nacional de Búsqueda cuenta con un Registro Inicial en el que solicita datos como nombre completo, fecha de nacimiento, lugar de nacimiento, CURP, fecha y lugar de desaparición, ropa que llevaba, señas particulares y fotografía. También pide información de quien realiza el reporte y el parentesco con la persona buscada.

La información visual puede ser especialmente importante cuando han pasado años, ya que una fotografía antigua puede ayudar a establecer conexiones familiares o comunitarias que de otra manera serían difíciles de detectar.

También es recomendable mantener actualizados los datos ante las autoridades, conservar el folio correspondiente y compartir información verificada en redes sociales sin publicar datos privados que puedan poner en riesgo a la familia.

En Quintana Roo, por ejemplo, las familias han realizado jornadas específicas de búsqueda en vida junto con autoridades y colectivos. En una de ellas se recorrieron distintos puntos de Yucatán, se difundieron fichas y se solicitaron testimonios a ciudadanos. Familiares de desaparecidos de Quintana Roo realizan jornada de búsqueda en Yucatán

De igual forma, la localización de personas con vida no es un hecho aislado. En febrero de 2025, cuatro personas reportadas como desaparecidas en Quintana Roo fueron localizadas con vida y las fichas correspondientes fueron desactivadas. Localizan con vida a cuatro personas desaparecidas en Quintana Roo

Una historia que comenzó con incertidumbre y terminó con un abrazo

Durante 25 años, la familia de Eleazar Ortiz no tuvo certeza sobre lo que había ocurrido con él. La distancia entre Muna y Tijuana, el paso del tiempo y las condiciones en las que terminó viviendo hicieron que la posibilidad de encontrarlo pareciera cada vez más complicada.

Pero una búsqueda en campo, una fotografía y la memoria de una comunidad permitieron conectar dos lugares separados por miles de kilómetros.

El caso de La esperanza fue lo último que murieron: así encontraron a su familiar 25 años después deja una idea que trasciende el impacto de la historia: una persona puede desaparecer del contacto de su familia sin que eso signifique necesariamente que haya dejado de existir.

Eleazar volvió a Muna después de 25 años y pudo reencontrarse con sus hijas. Para quienes todavía buscan a un familiar, su historia también recuerda la importancia de mantener abiertas las líneas de búsqueda, acudir a las instituciones correspondientes y compartir información responsablemente.

Casos como este muestran que la localización puede ocurrir incluso después de largos periodos de ausencia y que la colaboración entre ciudadanía, familias, colectivos y autoridades puede abrir caminos que durante años permanecieron cerrados. Esta historia y otros casos de búsqueda y localización forman parte de la cobertura informativa de En Cambio Diario.

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