Una menor fue rescatada del río Usumacinta después de que la fuerza del agua la arrastrara mientras se bañaba con un grupo de amigos en Tenosique. La adolescente, identificada como Dayana “N”, de 15 años, fue auxiliada por un profesor y un lanchero que respondieron al llamado de emergencia y lograron sacarla con vida.
El rescate en Tenosique evitó que la corriente del río Usumacinta alejara a la adolescente del sitio. Después de ponerla a salvo, fue trasladada al Hospital General de Tenosique para recibir atención médica y una valoración de posibles complicaciones ocasionadas por la inmersión.
Hasta el momento no se ha informado oficialmente cuánto tiempo permaneció dentro del agua ni el diagnóstico emitido por los médicos. Los reportes disponibles confirman que llegó con vida al hospital, pero no detallan si permaneció internada o fue dada de alta.
Menor rescatada del río Usumacinta en Tenosique
Momentos de angustia se registraron cuando Dayana “N” comenzó a ser arrastrada por el caudal mientras se encontraba dentro del río con varios amigos.
La velocidad de la corriente le habría impedido regresar por sus propios medios a la orilla. Las personas presentes solicitaron ayuda al advertir que la adolescente estaba en peligro.
Un profesor y un lanchero acudieron para auxiliarla. La experiencia de quienes trabajan o navegan habitualmente sobre el Usumacinta resultó determinante para acercarse a la joven y retirarla del agua.
Una vez en tierra firme, la adolescente recibió asistencia de emergencia y posteriormente fue trasladada al Hospital General de Tenosique. La valoración médica era necesaria incluso después de haber sido rescatada consciente, debido al riesgo de complicaciones respiratorias.
Profesor y lanchero participaron en el rescate en Tenosique
Los primeros reportes reconocen la intervención de un profesor y un lanchero, quienes lograron alcanzar a la menor antes de que la corriente la llevara hacia una zona más alejada.
Los rescates en ríos presentan riesgos diferentes a los de una alberca. El agua puede desplazarse rápidamente, cambiar de profundidad y ocultar ramas, piedras, redes u otros objetos capaces de atrapar a una persona.
Quien intenta ayudar sin capacitación también puede ser arrastrado. En este caso, la presencia de una embarcación y de una persona familiarizada con la navegación permitió efectuar la maniobra sin que se reportaran más víctimas.
No se ha informado si los rescatistas utilizaron un chaleco, cuerda, aro salvavidas u otro dispositivo. Tampoco se conoce la distancia que recorrió la adolescente desde que perdió el control hasta el momento en que fue alcanzada.
Dayana fue trasladada al Hospital General de Tenosique
Después del rescate, Dayana “N” fue llevada al Hospital General de Tenosique para recibir atención especializada. Este procedimiento es importante porque una persona puede presentar problemas respiratorios aunque aparentemente se encuentre estable.
La entrada de agua a las vías respiratorias puede ocasionar tos persistente, dificultad para respirar, dolor en el pecho, cansancio, somnolencia o disminución del nivel de conciencia.
Los síntomas pueden aparecer inmediatamente o manifestarse después del rescate. Por eso, toda persona que haya sufrido una inmersión y tenido dificultades para mantenerse a flote debe ser evaluada por personal médico.
Hasta ahora no se ha divulgado un parte clínico que permita conocer el estado posterior de la adolescente. Únicamente está confirmado que fue rescatada con vida y trasladada para su valoración.
El estado médico de la adolescente deberá ser actualizado
La ausencia de un diagnóstico público impide afirmar que Dayana se encontraba fuera de peligro después de ingresar al hospital.
Los médicos deben revisar su respiración, nivel de oxigenación, temperatura corporal y estado neurológico. La duración de la inmersión y la cantidad de agua aspirada influyen en la evolución de cada paciente.
También es necesario vigilar posibles golpes contra objetos sumergidos. Una corriente puede hacer que la persona impacte con piedras, troncos, embarcaciones o estructuras ubicadas bajo el agua.
Corriente del río Usumacinta puso en riesgo a la menor
El Usumacinta es uno de los ríos más importantes del sureste mexicano. Su caudal, profundidad y velocidad pueden variar considerablemente dependiendo de las lluvias y de las condiciones en diferentes puntos de su cuenca.
Que la superficie parezca tranquila no significa que el agua sea segura. Debajo pueden existir corrientes laterales, cambios repentinos de profundidad y remolinos que no son visibles desde la orilla.
Las personas que conocen el río también pueden quedar atrapadas si ingresan sin equipo de flotación. Saber nadar en una alberca no garantiza la capacidad para enfrentar un cauce con corriente.
Las lluvias registradas en la región pueden aumentar el nivel y la fuerza del agua, además de arrastrar ramas, basura y sedimentos. Estas condiciones reducen la visibilidad y dificultan cualquier maniobra de rescate.
Por qué la corriente puede arrastrar a una persona
El agua en movimiento ejerce presión constante sobre el cuerpo. Cuando una persona pierde contacto firme con el fondo, la corriente puede desplazarla rápidamente.
El riesgo aumenta si el suelo es resbaladizo, existe un desnivel inesperado o el bañista intenta caminar contra la fuerza del río. El cansancio y el miedo también pueden provocar movimientos desordenados y pérdida de energía.
La ropa mojada incrementa el peso y dificulta la movilidad, mientras que el calzado puede quedar atrapado en el lodo o entre objetos sumergidos.
En adolescentes, la confianza excesiva y la presión del grupo pueden llevar a ingresar en lugares cuya profundidad o corriente no han sido evaluadas.
El río puede cambiar sin señales visibles
El nivel del agua puede elevarse por lluvias ocurridas kilómetros arriba, incluso cuando en Tenosique no esté lloviendo en ese momento.
Una creciente puede modificar la velocidad y transportar materiales peligrosos. Las orillas también pueden debilitarse y colapsar cuando el suelo permanece saturado.
Por ello, antes de realizar cualquier actividad debe atenderse la información de Protección Civil y evitar las zonas que no estén habilitadas para nadar.
Saber nadar no elimina el peligro
Las habilidades de natación mejoran las posibilidades de mantenerse a flote, pero no eliminan el riesgo producido por corrientes fuertes, obstáculos o cambios de profundidad.
Una persona puede agotarse al intentar avanzar directamente contra la corriente. También puede entrar en pánico y gastar rápidamente la energía que necesita para mantenerse en la superficie.
El chaleco salvavidas constituye una barrera adicional, especialmente para menores de edad y personas que viajan en embarcaciones.
Qué hacer si alguien es arrastrado por un río
La primera acción es llamar al 911 y alertar a personas capacitadas, lancheros, guardavidas o autoridades cercanas. Intentar un rescate improvisado puede convertir a quien auxilia en una segunda víctima.
Cuando sea posible, se debe lanzar un objeto flotante, una cuerda, un aro salvavidas o extender un elemento largo desde un punto seguro. Entrar al agua debe ser la última opción y únicamente debe hacerlo personal con preparación y equipo adecuado.
Es importante mantener contacto visual con la persona y señalar el punto donde fue vista por última vez. En ríos con corriente, esa referencia permite orientar la búsqueda.
Protección Civil recomienda no ingresar a ríos, arroyos, presas o canales como si fueran albercas, pues presentan corrientes ocultas, lodo y profundidades imprevistas.
Cómo actuar después de sacar a una persona del agua
Una vez fuera, debe comprobarse si la persona responde y respira. Si no lo hace, alguien capacitado debe comenzar reanimación cardiopulmonar mientras llegan los servicios de emergencia.
No se recomienda presionar el abdomen para intentar extraer agua. Esa maniobra retrasa la ventilación y puede provocar vómito o aspiración.
Si la persona respira, debe mantenerse abrigada y bajo vigilancia. No debe quedarse sola ni regresar inmediatamente al agua.
Aunque parezca recuperada, necesita valoración médica cuando presentó tos, dificultad para respirar, pérdida del conocimiento, confusión, coloración azulada o agotamiento extremo.
Síntomas que requieren atención inmediata
La tos constante, respiración rápida, silbidos, dolor de pecho, somnolencia, vómito o cambios en el comportamiento pueden indicar una complicación.
También se debe buscar ayuda si la persona sufrió golpes, tiene heridas, dolor en el cuello o no recuerda cómo ocurrió el incidente.
En el caso de Dayana, el traslado al Hospital General de Tenosique permitió que personal médico evaluara estos posibles riesgos.
Cómo prevenir accidentes en el río Usumacinta
La supervisión permanente es indispensable cuando niñas, niños y adolescentes se encuentran cerca del agua. No basta con observarlos ocasionalmente o confiar en que otros integrantes del grupo lo harán.
Los menores deben permanecer a una distancia segura de la orilla y utilizar chaleco salvavidas cuando suban a una embarcación o realicen actividades acuáticas.
Los flotadores inflables, cámaras de llanta y juguetes acuáticos no sustituyen un chaleco certificado. Pueden perder aire, separarse de la persona o ser arrastrados por el viento y la corriente.
También deben evitarse clavados en lugares desconocidos, principalmente cuando el agua es turbia y no permite observar la profundidad ni los objetos existentes en el fondo.
Chaleco salvavidas y supervisión pueden evitar una tragedia
La Organización Mundial de la Salud advierte que los ahogamientos provocan más de 300 mil muertes anuales y afectan de manera desproporcionada a niñas, niños y adolescentes.
Más de 90% de las muertes por ahogamiento ocurre en ríos, lagos, pozos, depósitos de agua y piscinas de países de ingresos bajos y medianos.
Entre las medidas preventivas están la supervisión cercana, el uso de barreras alrededor de cuerpos de agua, la enseñanza de habilidades básicas de natación, la disponibilidad de chalecos y la capacitación comunitaria en rescate y reanimación.
Recomendaciones antes de acercarse a un río
Antes de ingresar a un cuerpo de agua debe verificarse si el lugar está habilitado, si existe vigilancia y si las autoridades han emitido alguna alerta.
No se debe nadar durante lluvias, tormentas eléctricas o crecientes. También es peligroso entrar bajo los efectos del alcohol o después de consumir sustancias que reduzcan la coordinación.
Las personas que viajen en lancha deben utilizar chaleco durante todo el trayecto, mantener equilibrado el peso y evitar sobrecargar la embarcación.
Una intervención comunitaria evitó una tragedia
La rápida reacción del profesor y del lanchero permitió sacar con vida a Dayana del río Usumacinta. Su intervención muestra la importancia de contar con personas que conozcan el cauce y puedan responder ante una emergencia.
El episodio también evidencia el peligro de utilizar zonas naturales sin vigilancia como espacios recreativos. Una corriente puede cambiar en pocos segundos y superar incluso a quienes saben nadar.
La adolescente recibió atención hospitalaria después del rescate. No se han reportado públicamente mayores detalles sobre su evolución clínica.
Comparte esta información para reconocer la intervención de los rescatistas y recordar que los menores deben permanecer bajo supervisión constante cuando se encuentren cerca de ríos, lagunas o embarcaciones.


