Especialistas en exploración subacuática denuncian daños graves a restos arqueológicos y paleontológicos en el cenote Hoyo Negro de Tulum, Quintana Roo. El incidente ocurrió el 9 de abril de 2026, cuando cinco buzos extranjeros ingresaron sin autorización al sitio protegido durante trabajos científicos del INAH. Los espeleobuzos Alejandro Álvarez y Alberto Nava, del Proyecto Espeleológico Tulum, documentaron la alteración de sedimentos clave y fracturas en un esqueleto de puma prehistórico, lo que compromete estudios sobre los primeros habitantes de América.
Detalles del ingreso ilegal en Hoyo Negro
Los espeleobuzos Alejandro Álvarez y Alberto Nava realizaban labores científicas para el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el sistema de cuevas de Tulum. El 9 de abril observaron cómo cinco buzos, presuntamente brasileños liderados por Lucas Costa Dos Santos, ignoraron dos letreros grandes que prohíben el acceso por ser un sitio arqueológico protegido.
Alberto Nava detuvo su trabajo para verificar la situación y documentó el descenso desde la superficie. El grupo, sin guía local ni supervisión, descendió al fondo del pozo de forma descontrolada. Nava relató que los intrusos mostraron escasa capacidad técnica, lo que provocó daños severos en el sedimento alterado del fondo.
Al día siguiente, el 10 de abril, Álvarez y Nava descendieron para evaluar las afectaciones. Encontraron manipulación de restos paleontológicos, incluyendo un esqueleto de puma de unos 15 mil años con colmillos fracturados. Además, alteraron restos de un oso prehistórico de al menos 12 mil años.
Daños específicos a restos arqueológicos y paleontológicos
El Hoyo Negro preserva sedimentos intactos durante miles de años, esenciales para estudiar a los primeros pobladores del continente y la fauna del Pleistoceno (período geológico de hace 2.5 millones a 11 mil 700 años, caracterizado por mamíferos gigantes como pumas y osos). La remoción de estos sedimentos destruyó pruebas de restos humanos de hace 10 mil años, según Nava.
Álvarez explicó que los buzos removieron restos que habían permanecido intactos por milenios. La fractura de colmillos en el esqueleto puma y la manipulación de otros ejemplares comprometen el registro científico internacional. Estos daños son irreversibles y afectan investigaciones en curso sobre la megafauna (animales grandes extintos como osos y pumas prehistóricos).
Los expertos vinculan el grupo a actividades de buceo turístico no regulado, posiblemente desde el Protex Dive Center y accediendo por el Cenote Virgen en el ejido Jacinto Pat, sobre la carretera Tulum-Playa del Carmen. Este tipo de irrupciones no es aislado; han detectado casos similares en otras cuevas de la región.
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Reacciones y llamado de los espeleobuzos
Alejandro Álvarez y Alberto Nava, descubridores del esqueleto de Naia en 2007, hicieron un llamado urgente a reforzar la vigilancia. Indicaron que el Hoyo Negro cuenta con señalización oficial del INAH, pero los accesos siguen vulnerados. Han sorprendido grupos en flagrancia en dos ocasiones previas, mayoritariamente extranjeros sin guías locales.
Nava afirmó que los buzos tenían “una capacidad técnica muy mala” y destruyeron sedimentos preservadores. Álvarez advirtió riesgos para el patrimonio subacuático y la seguridad de los intrusos, dada la complejidad técnica de la cavidad. Exigen sanciones a los responsables y acciones coordinadas con autoridades locales y prestadores turísticos.
El INAH ya interpuso la denuncia correspondiente tras ser notificado. Los especialistas señalan fallas en los mecanismos de supervisión, agravadas por el atractivo turístico de estos sitios. Álvarez enfatizó que no se trata de un sitio recreativo, sino de un yacimiento clave cerrado para evitar daños.
Importancia científica del cenote Hoyo Negro
El cenote Hoyo Negro es el sitio arqueológico subacuático más relevante de la península de Yucatán. Su descubrimiento de Naia, uno de los esqueletos humanos más antiguos de América (de unos 13 mil años), lo colocó en el centro de investigaciones internacionales sobre la presencia humana en el continente.
Los restos de fauna del Pleistoceno, como el puma y el oso, permiten reconstruir ecosistemas antiguos. La alteración del sedimento compromete datos sobre migraciones humanas y extinciones masivas. Expertos advierten que sin medidas contundentes, el patrimonio enfrenta riesgo de deterioro y saqueo continuo.
En Tulum, el turismo de cuevas crece, pero sin regulación adecuada. Los espeleobuzos del Proyecto Espeleológico Tulum destacan que la preparación técnica es vital; un espeleobuzo (buzo especializado en cuevas inundadas, con entrenamiento en navegación subacuática y manejo de equipos en entornos cerrados) sigue protocolos estrictos.
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Contexto de protección en sitios subacuáticos de Quintana Roo
Quintana Roo alberga el mayor número de cenotes y cuevas inundadas del mundo, muchos con valor científico incalculable. El Hoyo Negro, en el sistema Tierra Lejana, requiere autorizaciones específicas del INAH para cualquier intervención. La señalética prohíbe accesos no autorizados, pero la proximidad a zonas turísticas como Tulum facilita vulneraciones.
Los daños documentados incluyen no solo el esqueleto puma, sino alteraciones en restos humanos pleistocénicos. Esto afecta décadas de estudio, como los módulos tridimensionales que Álvarez y Nava realizaban. La incursión evidencia la necesidad de guías certificadas y vigilancia permanente.
Autoridades locales deben coordinar con el INAH para multas y cierres preventivos. El caso resalta tensiones entre turismo y conservación en la Riviera Maya, donde el buceo recreativo no regulado amenaza yacimientos únicos.
Implicaciones a largo plazo para el patrimonio de Tulum
La pérdida de información irrecuperable en el Hoyo Negro impacta estudios globales sobre evolución humana. Restos como Naia conectan a pobladores antiguos con grupos mayas modernos mediante ADN. Cualquier alteración, como el sedimento alterado, borra evidencias genéticas y cronológicas.
Expertos proponen tecnología como drones subacuáticos y sensores para monitoreo remoto. Además, capacitar a centros de buceo como Protex Dive Center en regulaciones federales. Sin acciones inmediatas, otros cenotes enfrentan riesgos similares.
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