CIUDAD DE MÉXICO.— Morena llegó al cierre de agosto con dos tareas simultáneas: preparar el último periodo ordinario de sesiones de la LXVI Legislatura y contener las tensiones internas que comienzan a crecer de cara a las elecciones de 2027.
La V Reunión Plenaria de los grupos parlamentarios del partido en la Cámara de Diputados y el Senado, realizada el 30 de agosto, reunió a legisladores con integrantes del gabinete de Claudia Sheinbaum y dirigentes nacionales de Morena. El encuentro permitió revisar una agenda de alrededor de 31 asuntos legislativos, pero también funcionó como un espacio para establecer reglas políticas ante la próxima disputa por candidaturas.
La presencia de funcionarios como Rosa Icela Rodríguez, Marcelo Ebrard, Édgar Amador Zamora, Roberto Velasco, Josefina Rodríguez Zamora y la consejera jurídica Luisa María Alcalde dio al encuentro un carácter que fue más allá de la coordinación parlamentaria.
El mensaje político tuvo como eje la unidad, la disciplina y la obligación de colocar el interés nacional por encima de las aspiraciones individuales.
Rosa Icela Rodríguez marca límites rumbo a 2027
Desde Gobernación, Rosa Icela Rodríguez llevó a los legisladores un mensaje de respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum y, al mismo tiempo, una advertencia sobre los riesgos de que las aspiraciones electorales terminen provocando fracturas dentro del movimiento.
La secretaria sostuvo que ninguna candidatura, cargo o cálculo electoral debe colocarse por encima de la estabilidad del país, la soberanía y el bienestar de la población. También planteó que los cargos públicos tienen una duración limitada, mientras que la responsabilidad derivada del mandato ciudadano permanece.
El planteamiento adquiere especial relevancia porque Morena entrará en un periodo de definiciones políticas previo a las elecciones de 2027, cuando estarán en juego 17 gubernaturas, además de numerosos cargos legislativos y locales.
Rodríguez también insistió en la necesidad de conservar los principios que dieron origen a la llamada Cuarta Transformación y mantener el respaldo al proyecto encabezado por Sheinbaum. La Secretaría de Gobernación ha utilizado previamente las reuniones plenarias de Morena para transmitir al Poder Legislativo las prioridades políticas del Ejecutivo.
El contexto inmediato estuvo marcado por Sinaloa. El episodio protagonizado por Rubén Rocha Moya, quien intentó reincorporarse temporalmente a la gubernatura y posteriormente volvió a solicitar licencia, expuso las dificultades que puede enfrentar Morena cuando los intereses de sus grupos locales chocan con las decisiones de la dirigencia nacional.
A ese episodio se sumó la separación del senador Enrique Inzunza de la bancada morenista. El legislador anunció que continuará ejerciendo su cargo de manera independiente, después de que crecieran las presiones para que solicitara licencia ante señalamientos formulados por autoridades estadounidenses.
En ese escenario, el mensaje de Gobernación funcionó también como una señal hacia los cuadros que ya comienzan a movilizarse para 2027: las aspiraciones personales no deberán comprometer la cohesión de Morena ni generar costos para el gobierno federal.
Rosa Icela Rodríguez pide a diputados y diputadas morenistas a cuidar el legado de AMLO y a respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum pic.twitter.com/MbVRQtSbAN
— En Cambio Diario Quintana Roo (@EnCambioDiario) August 30, 2026
Ariadna Montiel endurece el filtro para las candidaturas
La dirigencia nacional de Morena reforzó la misma línea.
Ariadna Montiel Reyes planteó que el partido deberá revisar con mayor rigor los antecedentes de quienes busquen representar al movimiento. El criterio no se limitaría a obtener buenos resultados en una encuesta: también se consideraría el historial político y la existencia de posibles señalamientos o conflictos que puedan convertirse en un problema para el partido.
La definición representa un cambio importante en la lógica de selección de candidaturas. Una posición favorable en las mediciones internas ya no sería, por sí misma, suficiente para garantizar una postulación.
El mismo principio alcanzaría a quienes busquen reelegirse como diputados. El desempeño electoral interno tendría que acompañarse de una revisión ética, mientras que los legisladores fueron llamados a evitar la incorporación o promoción de perfiles que pudieran representar un riesgo político.
La dirigencia también anunció para el 31 de agosto la convocatoria relacionada con coordinadores distritales, otro movimiento que anticipa la construcción de las estructuras territoriales que Morena necesitará para enfrentar el proceso electoral de 2027.
El endurecimiento del discurso ocurre después de varios episodios que han obligado al partido a administrar públicamente la relación entre poder político, reputación de sus cuadros y acusaciones procedentes del exterior.
Higinio Martínez será la propuesta de Morena para presidir el Senado
En la Cámara alta, la plenaria produjo además una definición institucional.
La bancada de Morena eligió por unanimidad a Higinio Martínez Miranda como su propuesta para presidir la Mesa Directiva del Senado a partir del 1 de septiembre, en sustitución de Laura Itzel Castillo.
La decisión se produjo después de que Óscar Cantón Zetina y Manuel Huerta declinaran sus aspiraciones. El procedimiento fue realizado mediante votación a mano alzada y permitió presentar al mexiquense como candidato de unidad. La mayoría legislativa de la coalición gobernante hacía previsible su ratificación por el pleno.
Martínez planteó que su conducción buscará mantener un trato equitativo entre los integrantes de la Cámara alta y apegarse al reglamento parlamentario. La intención, de acuerdo con el planteamiento presentado ante sus compañeros, es combinar diálogo con firmeza en la conducción de los trabajos.
La elección, sin embargo, no estuvo exenta de desacuerdo.
Gerardo Fernández Noroña no participó presencialmente en la reunión y envió un posicionamiento crítico. Su postura cuestionó el proceso de consenso y advirtió sobre la posibilidad de que la conducción interna del Senado termine acercándose demasiado a posiciones opositoras.
La diferencia resulta significativa porque muestra que, pese al llamado público a la unidad, persisten distintas interpretaciones sobre cómo debe ejercerse el poder dentro de la mayoría legislativa.
Una agenda legislativa amplia para el último tramo de la LXVI Legislatura
La dimensión política de la plenaria estuvo acompañada por una agenda legislativa extensa.
Entre los asuntos perfilados aparecen reformas constitucionales, modificaciones a la legislación de inversión extranjera y la discusión del Paquete Económico 2027, incluida la miscelánea fiscal y el Presupuesto de Egresos.
También figuran iniciativas relacionadas con feminicidio, inteligencia artificial, regulación de plataformas y servicios digitales, combate a la corrupción, seguridad, bienestar y derechos de los pueblos indígenas.
El Congreso también tendrá que procesar las propuestas del Ejecutivo en materia económica y financiera. La preparación del periodo ordinario ya había sido identificada por la Cámara de Diputados como una prioridad, con alrededor de 30 asuntos previstos para su discusión y con participación de integrantes del gabinete federal.
Uno de los temas constitucionales planteados consiste en establecer restricciones para que personas con doble nacionalidad puedan ocupar determinados cargos de elección popular sin renunciar previamente a una ciudadanía extranjera. El argumento político se relaciona con la soberanía y la prevención de posibles conflictos derivados de intereses externos.
La discusión de las reformas tendrá como telón de fondo el segundo tramo del gobierno de Sheinbaum y la intención de consolidar lo que Morena denomina el “segundo piso” de la transformación.
Ebrard y Hacienda colocan la economía en el centro
La agenda económica ocupó igualmente un espacio relevante.
Marcelo Ebrard abordó la relación comercial con Estados Unidos y el futuro del T-MEC. El secretario de Economía planteó que México enfrenta un escenario particularmente exigente ante la administración de Donald Trump y sostuvo que la posición comercial del país debe evolucionar desde una economía concentrada en el ensamblaje hacia una mayor generación de innovación, patentes y contenido nacional.
La discusión comercial resulta estratégica para Morena porque Estados Unidos continúa siendo el principal mercado de las exportaciones mexicanas y porque la revisión del acuerdo comercial será uno de los asuntos económicos más relevantes del periodo.
Por su parte, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, presentó un panorama centrado en estabilidad fiscal, crecimiento y capacidad de inversión.
Los datos expuestos en la plenaria apuntaron a un crecimiento anual de 2.1 por ciento durante el segundo trimestre de 2026, una inflación cercana a 3.1 por ciento y una recaudación equivalente a 15.6 por ciento del PIB.
El escenario de inversión también forma parte de la estrategia económica del gobierno. El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar contempla recursos públicos y esquemas mixtos por 5.6 billones de pesos acumulados hacia 2030, destinados a sectores como energía, transporte, carreteras, agua, salud y educación.
La apuesta económica, por tanto, pretende combinar disciplina presupuestaria con una expansión de la infraestructura y una mayor participación de capital privado en proyectos considerados estratégicos.
La plenaria como antesala de la batalla política de 2027
La lectura política de la reunión resulta tan relevante como la agenda parlamentaria.
Morena inicia septiembre con una mayoría legislativa que le permite impulsar reformas de gran alcance, pero también con una sucesión de señales de alerta en distintos estados.
El caso Sinaloa mostró que los conflictos locales pueden convertirse rápidamente en problemas nacionales. El debate sobre Rocha Moya e Inzunza colocó bajo presión la estrategia del partido para seleccionar candidatos y controlar los costos políticos derivados de sus propios cuadros.
Por ello, el discurso sobre ética, unidad y soberanía puede interpretarse como un intento de establecer desde ahora una frontera para la competencia interna.
El reto será evitar que la anticipación de las candidaturas transforme las estructuras parlamentarias y territoriales en escenarios de confrontación entre grupos.
Con el periodo ordinario que comienza el 1 de septiembre, Morena enfrentará una combinación poco sencilla: aprobar una agenda legislativa ambiciosa, mantener cohesionada su mayoría y, al mismo tiempo, comenzar a ordenar la competencia por los espacios que estarán en disputa en 2027.
La V Reunión Plenaria dejó así dos mensajes simultáneos. El primero es legislativo: el oficialismo pretende acelerar reformas y cerrar el ciclo de la LXVI Legislatura con una agenda amplia. El segundo es político: la dirigencia y el gobierno federal buscan impedir que la carrera electoral termine subordinando la operación del movimiento.
El periodo que comienza en septiembre será, por ello, mucho más que otro tramo parlamentario. Será el momento en que Morena tendrá que demostrar si puede administrar el poder institucional mientras construye, sin fracturas, la sucesión política de 2027.
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