CUÉN, EL ESLABÓN PERDIDO
Por: J. L. Amésquita P.
Tal vez Rocha Moya no tenga que responder directamente por la muerte de Héctor Melesio Cuén Ojeda, sino por lo que pudo haber hecho o permitido después del artero asesinato de su adversario. El caso Cuén podría convertirse en la salida que necesita México para enfrentar a Washington sin entregar a Rocha y de paso dejar en claro que en nuestro país quien pretenda rebasar a la mandataria federal, recibirá un severo castigo.
Todo parece indicar que la acción desesperada de Rubén Rocha Moya por regresar a su encargo de gobernador fue mal planeada y peor ejecutada, la irrupción señalada desató a “los demonios” morenos y de inmediato la jefa ordenó una andanada que alineo hasta al más recalcitrante, tal como pasó con el brabucón de Noroña…El escuálido control de los daños que había logrado mantener la presidenta sobre ese tema, quedó despedazado con el exabrupto político del defenestrado gobernador, obligando a la nomenclatura morenista a cerrar filas en torno a la mandataria…El tablero se movió y al interior del gobierno de México entendieron que EE:UU respondería con acciones contundentes ante la desafiante actitud de quién es requerido por una corte de Brooklyn…Quizá por eso la FGR de inmediato salió al paso y señaló que las investigaciones en contra de Rocha Moya continúan su curso y que de ninguna manera se le está protegiendo…El fondo del problema es que el gobierno de México se ha negado a detener al mandatario con licencia y extraditarlo a los Estados Unidos de Norteamérica, desconociéndose las razones jurídicas para no hacer cumplir el tratado de extradición que se mantiene con nuestro vecino del norte…La torpe actuación de Rocha ha puesto en desventaja al gobierno de Claudia Sheinbaum y todo parece indicar que ya se ha ordenado buscar alternativas de castigo contra el rijoso mandatario…Una de las líneas que al parecer se está explorando es fortalecer la investigación sobre la muerte de Héctor Melesio Cuén Ojeda y adjudicarle al mandatario con licencia actos de injerencias que no permitieron el esclarecimiento inmediato de ese asesinato…Rubén Rocha Moya no necesita ser acusado de haber ordenado el asesinato de Cuén Ojeda para terminar sentado ante un juez, basta que en la investigación se encuentren indicios de que permitió, toleró, encubrió u obstaculizó las pesquisas de lo ocurrido con su adversario…El Gobierno de la República se encuentra en una encrucijada, entregar a Rocha a los EE:UU significaría asumir políticamente que Washington tenía razón al reclamarlo, no entregarlo significaría mantener “abierta la herida” diplomática con el vecino del norte…Entonces como una acto de la “providencia” aparece y resuena el caso Cuén, su muerte ocurrió el mismo día en que Ismael “El Mayo” Zambada fue trasladado a los Estados Unidos en circunstancias totalmente cuestionables…Aquí aparece la línea de investigación más robusta, no hace falta afirmar que Rocha ordenó matar a Cuén, eso lo tendrá que probar la FGR, mientras la presunción de inocencia lo protege, pero ese organismo si puede investigar ¿qué sabía el gobierno de Sinaloa, quién modificó la escena del crimen, quién permitió una versión que después quedó en entredicho, quién tuvo acceso a las evidencias y sobre todo, quién se benefició con que la verdad no apareciera?…Porque en materia penal existe una enorme diferencia entre ser autor intelectual de un homicidio y una participación para encubrir un hecho como ese, en la historia reciente de nuestro país ya se tiene un antecedente…Ángel Aguirre no fue presentado originalmente como el autor intelectual de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, sin embargo la investigación de la nueva administración de la FGR lo coloca como una presunta pieza activa en el encubrimiento de los suceso, por el sólo hecho de que en ese momento él fungía como gobernador de Guerrero…La lección es brutal, no siempre hay que haber ordenado un crimen para terminar respondiendo por lo que ocurrió después y ahí Cuén puede convertirse en el “eslabón perdido”…Si durante la investigación se encontrara responsabilidad penal en contra de Rocha, el tablero cambiaría completamente, porque La Ley de Extradición Internacional contempla precisamente que si una persona reclamada por otro Estado tiene un proceso pendiente en su país, la entrega se tendría que diferir hasta que se resuelva esa causa…Ahí está el respiro diplomático, no para proteger a Rocha, no para desafiar a Estados Unidos y mucho menos para fabricar una acusación que sirva de pretexto, servirá para hacer lo que debió hacerse desde el principio, investigar a fondo el asesinato de Cuén…Porque mientras Estados Unidos pregunta por el narcotráfico, en México se podría terminar preguntando por un homicidio y entre una pregunta y otra se podría encontrar la verdad histórica…La pregunta es si el gobierno mexicano quiere encontrarla, porque si la encuentra, quizá ya no tenga que entregar a Rocha, la justicia podría hacerlo por él…Hasta la próxima.



