LA PRESEA DEL DESDÉN
Por: J. L. Amésquita P.
El Congreso de Guerrero desde 1997 entrega la presea “Sentimientos de la Nación”, lo hace a personajes que se han significado por la búsqueda de la democracia y la paz. Ya lo hizo con Cuauhtémoc Cárdenas y con Ifigenia Martínez, pero por alguna razón no se le ha otorgado a un tercer luchador, Don Porfirio Muñoz Ledo y Lazo de la Vega.
El guanajuatense “por derecho de sangre” fue candidato para recibir esa presea, pero extrañamente no “alcanzó” los votos suficientes para ser recipiendario…Entonces muchos políticos se preguntan porque si la presea reconoce la defensa de la democracia, la libertad, los derechos humanos y las instituciones, qué hizo Muñoz Ledo para quedar fuera…¿Fue menos demócrata que Cárdenas, menos reformador que Ifigenia, menos importante para la transición mexicana o simplemente tuvo un defecto imperdonable, dejó de estar de acuerdo con el jefe o algo peor, se atrevió a decirlo en voz alta?… Quizá esa sea la parte verdaderamente incómoda, porque en México se puede disentir del poder mientras el poder está de acuerdo contigo, lo difícil es disentir cuando el poder tiene memoria y Muñoz Ledo tenía memoria, tenía historia y desde luego tenía archivos…Tenía una vida política demasiado larga como para ser borrado con un tuit, una mañanera o una descalificación, por eso la ausencia de su nombre en la lista de recipiendarios resulta más estruendosa que cualquier discurso…Cárdenas la recibió, Ifigenia fue galardonada con esa presea, Porfirio no fue aprobado, los tres caminaron juntos contra el viejo régimen, los tres ayudaron a construir la izquierda democrática, los tres terminaron en Morena o cerca de ese movimiento, pero uno de ellos terminó enfrentándose al presidente que había ayudado a llegar a Palacio Nacional…La historia terminó separándolos o el poder terminó enfrentándolos, porque ellos caminaron durante décadas, combatieron al viejo régimen priista, denunciaron fraudes electorales, cuestionaron al presidencialismo, defendieron la transformación y participaron en la construcción de aquella izquierda que terminó convirtiéndose en Morena…Muñoz Ledo provenía de una generación de políticos formados en las entrañas del viejo sistema, con Cárdenas e Ifigenia protagonizó la Corriente Democrática que rompió con el partido hegemónico y abrió una de las grietas más profundas del sistema político mexicano…En 2018 llegó a la Cámara de Diputados convertido en uno de los rostros emblemáticos de la llamada Cuarta Transformación y fue quien colocó la banda presidencial sobre el pecho de López Obrador, un gesto cargado de mucho simbolismo…El viejo luchador democrático entregándole la investidura presidencial al hombre que había pasado décadas intentando llegar a Palacio Nacional, parecía en ese momento un final feliz de esa larga historia de lucha para ambos personajes, pero no lo fue…El experimentado político empezó a cuestionar las decisiones que se tomaban desde el seno del partido guinda, cuestionó la decisiones del gobierno, la concentración del poder y el debilitamiento de las instituciones…Nadie hizo caso de los reclamos del guanajuatense y entonces soltó la bomba acusando al gobierno de AMLO de mantener un supuesto “contubernio” con el crimen organizado…El ex presidente descalificó las acusaciones y señaló que esos dichos eran “corrientes” y “vulgares”, pero nunca hubo una guerra frontal entre ambos, no se atrevió a responder con dureza ni convirtió a Muñoz Ledo como “enemigo público número uno” como lo hacía con quien disentía con él…Cuando Muñoz Ledo murió en junio de 2023, López Obrador habló de los “momentos de amistad” que compartieron y lamentó las discrepancias, no habló como si hubiera muerto un enemigo, habló como si hubiera muerto un antiguo compañero…Nadie dice que López Obrador haya ordenado excluir a Muñoz Ledo de la entrega de la presea “Sentimientos de la Nación” o que los “gana gracia” de los Salgados hayan asumido de manera personal la decisión de no entregar la medalla, pero queda en el imaginario colectivo que algo sucede dentro del aparato gubernamental que evita llegar a ese “final feliz”…¿Qué sabía Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega que López Obrador nunca quiso discutir con él?, tal vez nada, tal vez mucho o simplemente tenían una gran amistad y eso evitó que se enfrentaran…Pero en política existe otro vínculo muchos más resistente, el silencio entre hombres que conocen demasiado de la historia del otro, sin embargo hoy la historia ha cambiado, uno de ellos ha fallecido, pero al parecer quien sobrevive no termina de perdonar a su antiguo “camarada” que se atrevió a señalar que el gobierno que encabezaba era un “narcogobierno” y no lo pudo desmentir…Ante esas evidencias no se puede acusar al campechano trasnochado de haber inventado ese epíteto, eso es autoría del guanajuatense y hasta hoy ningún integrante de la nomenclatura morenista se ha atrevido a desmentirlo y al parecer por eso nunca se le otorgue la presea “Sentimiento de la Nación”…Hasta la próxima.



