MÉXICO: LA EDUCACIÓN DEL DISCURSO
Por: J. L. Amésquita P.
Cambiamos los libros por tabletas, las asignaturas por campos formativos, la memorización por competencias y las reformas por nuevas reformas, el resultado es el mismo. El personaje central es el maestro, pero éste está más ocupado en llenar formatos e informes que procurar que sus alumnos aprendan.
Hay nostalgias que son peligrosas, pero hay olvidos que pueden ser todavía más peligrosos, la educación en México ha transitado entre olvidos y nostalgias…La época de los años sesentas significaron para México una de los mejores momentos en materia educativa, no porque fuera perfecta, sino porque aquella generación de educadores entendió algo que hoy día parece extraviado: que educar es construir un proyecto nacional…En 1921 José Albino Vasconcelos Calderón construyó el andamiaje que hoy conocemos como Secretaría de Educación Pública (SEP), después llegó Jaime Torres Bodet y esa política educativa la convirtió en una política de largo plazo…Apoyado por uno de los presidentes de México más visionarios, Adolfo López Mateos, Bodet articuló el Plan de Once años en la educación básica, mejoró las condiciones laborales y sociales del magisterio, revisó y mejoró los planes y programas elaborados por Vasconcelos y materializó el pensamiento de su mentor al fundar la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (CONALITEG)…No eran acciones aisladas, en 1960 comenzó la entrega de Libros de Texto, más de 16 millones de libros y cuadernos de ejercicios fueron distribuidos en aquella primera etapa, el libro era mucho más que un objeto, era una herramienta pedagógica, cultural y de verdadera identidad nacional…Pero el Libro de Texto por sí solo no representaba a la educación, detrás de ellos estaba una figura trascedente, el maestro, quien era concebido como un verdadero profesional de la enseñanza, hoy simplemente lo han convertido en un maestro multifuncional…Debe ser pedagogo, administrador, orientador, promotor de la salud, gestor social, capturista, animador comunitario, promotor ambiental y por supuesto, maestro…Ese quizá sea uno de los grandes absurdos de la educación mexicana, cada reforma pretende que el maestro haga más, que sea facilitador, que genere proyectos, que atienda la diversidad, que utilice la tecnología, que evalúe formativamente, que documente evidencias, que participe en los Consejos Técnicos, que entregue resultados, pero a costa de restarle el tiempo para enseñar…Todo lo anterior nos lleva a reflexionar sobre el papel del maestro de los años sesenta-setenta, siempre se cuestionó ese modelo tradicional, considerado excesivamente memorístico y enciclopédico, sin embargo los resultados de esa época nos muestran que el alumno egresaba con los conocimientos necesarios para avanzar en sus estudios…Entonces surge una interrogante, ¿cuándo México empezó a perder el rumbo en la educación?, la respuesta puede tener varias aristas, sin embargo existen evidencias que en el gobierno de Luis Echeverría Álvarez, se inició con un escalada de acciones para eliminar el “modelo tradicional” y colocar al país “a la vanguardia mundial”…Pensadores como Ralph Tyler y Benjamín Bloom, sirvieron como modelos para esa nueva etapa educativa de México, el primero de ellos sentó las bases de la planeación por objetivos, mientras que el segundo, uno de sus alumnos más avezado, creo la estructura jerárquica para operativizar y clasificar los objetivos, es decir, cómo medirlos…Como observamos, ese fue el principio de una serie de “reformas” que en cada cambio de presidente de la República se consideraron implementar casi siempre con la idea de modificar el entramado educativo “para el bien de la niñez mexicana”…Las últimas son la de Enrique Peña Nieto y de Andrés Manuel López Obrador, cada una enunció la búsqueda de mejoras educativas, los resultados de acuerdo a PISA no son alentadores, aunque hay que dejar en claro que la Nueva Escuela Mexicana todavía no es evaluada, aunque por su propia estructura casi se puede asegurar un nuevo fracaso en la siguiente evaluación…México sigue copiando modelos, hoy el gobierno federal y estatal reparten equipos tecnológicos a los niños de primaria y secundaria como si esa herramienta por sí sola vaya a mejorar la capacidad lectora y de resolución de problemas matemáticos…Mientras eso ocurre, países nórdicos están regulando con severidad el uso de las herramientas tecnológicas y retornando poco a poco al libro físico y a las tareas manuales, no porque estén en contra de la tecnología, sino porque ya concluyeron con la curva de aprendizaje y se percataron que los aparatos inteligentes le estaban “comiendo la inteligencia” a su niñez…Podemos entonces concluir que el maestro no es el centro del problema, México no solamente ha cambiado muchas veces su modelo educativo, también ha ido cargando al maestro de tantas tareas que enseñar corre el riesgo de convertirse en una actividad más dentro de su jornada…Digitalizamos la burocracia y luego la llamamos modernización aunque esto no dé el resultado esperado, sin embargo pareciera que a los gobernantes no les interesa realmente la educación, sino más bien el negocio que representa inundar de tabletas y computadoras las escuelas…Hasta la próxima



