INFORME O CARTA A SANTA CLOS
Por: J. L. Amésquita P.
Entre aeropuertos que no despegan como prometieron, trenes que acumulan pérdidas, una megafarmacia sin medicamentos y empresas “robustas” sostenidas por el erario, el informe presidencial parece escrito en el Polo Norte.
No se sabe bien a bien si la doctora Claudia Sheinbaum Pardo vive dentro de una burbuja o es tal el “secuestro” al que está sometida, que al parecer tiene una visión de país bastante alejado de la realidad…Ella ha demostrado tener capacidad de análisis, por eso resulta extraño que se haya parado a leer en un teleprompter una serie de datos que no corresponden a lo que la gente de a pie siente en su diario vivir…Después de escuchar a Claudia uno podría suponer que México vive una época extraordinaria: las grandes obras son exitosas, las empresas del Estado están robustas, los medicamentos sobran, la violencia disminuye y la transformación avanza sobre rieles…Ante esas cifras alegres salta una pregunta: ¿la presidenta presentó un informe al pueblo bueno y sabio de México o escribió una carta a Santa Clos?…Hace apenas unos años atrás nos vendieron una de las grandes soluciones del sexenio de López Obardor en materia de salud, construir una megafarmacia que suministrara medicamentos con tan sólo marcar un número telefónico, hoy esas instalaciones lucen desoladas, vacías y el desabasto a todo lo que da…La presidenta asegura que se tiene el 97 por ciento en el abasto de medicamentos a todo el sector salud y que las clínicas y hospitales del país brindan un servicio mejor que en Dinamarca diría el otro de Macuspana…Sin embargo nunca se ha conocido que los políticos cuatroteros y sus familiares acudan al IMSS-Bienestar o al ISSSTE, es más, en Tabasco cuando algún personaje ha tenido que ser intervenido quirúrgicamente lo ha hecho en una clínica privada de todas sus confianzas, pero nunca en el ISSET que es el servicio al que tiene derecho por ser empleado del Gobierno…La mandataria aseguró al pueblo de México que el AIFA, Mexicana, el Tren Maya, el Interoceánico, la Refinería Olmeca, Pemex, CFE, entre otros organismos dependientes del Estado, se encuentran en plenitud de “salud” y es ahí donde asalta la duda sobre qué país está mirando la presidenta y si al caso es el mismo por el que transita el pueblo…Todos estos proyectos le han costado al pueblo de México millones de pesos, pues casi todos sobreviven gracias a que la administración le inyecta cada mes importantes cantidades de dinero y no se vislumbra para cuando alcanzarán su autosuficiencia, si es que al caso alguna vez se logra…Ese es el problema toral dentro del informe de las buenas nuevas de Claudia, dos visiones distintas de país, uno consiste en salir a la calle, preguntar en los hospitales, revisar los estados financieros de las empresas públicas, observar las grandes obras y comparar lo prometido con lo realizado, la otra, escribir un informe lleno de buenas intenciones que sólo se materializan en la mente de la mandataria…Dentro de la selección de la realidad se escogen las mejores cifras, se eliminan los costos incómodos, se presentan los avances como victorias definitivas y se guardan debajo de la alfombra las pérdidas, las deudas, los subsidios, los retrasos y los fracasos…Al final México sigue quedando dividido entre dos visiones de país, el México del informe, donde las obras son exitosas, las empresas robustas, las medicinas están disponibles y la violencia disminuye…Por otro lado está el país que vive la mayoría de los mexicanos, el que paga impuesto, el que busca afanosamente una consulta y los medicamentos, el que espera un tren, el que escucha las cifras oficiales y después mira su propia realidad…Después de todo lo antes descrito queda en el ambiente una pregunta, ¿estamos escuchando un informe de gobierno o leyendo una carta a Santa Clos?, porque en la carta que se le manda al “viejo panzón” todo es posible, los problemas desaparecen con sólo mencionarlos, lástima que México no forma parte del Polo Norte…Aquí, tarde o temprano la realidad terminará llegando con la factura en la mano y serán las futuras generaciones las que pagarán las consecuencias…Hasta la próxima.



