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El poder de un gol

 El poder de un gol. ¿Qué nos deja esta semana que, con la fuerza magnética del fútbol, parece borrar todo lo anterior?

Edgar Fernando Cruz Por Edgar Fernando Cruz
20 junio 2026
in Opinión
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El poder de un gol


KILÓMETRO CERO

POR EDGAR FERNANDO CRUZ

20 DE JUNIO, 2026.

El poder de un gol, un solo gol.

¿Qué nos deja esta semana que, con la fuerza magnética del fútbol, parece borrar todo lo anterior?

 El jueves por la noche, las calles y plazas públicas se convirtieron en el escenario para la exaltación de una vieja esperanza: la ilusión de que algún día México se coronará como el mejor del mundo. No importa cuán posible sea; si el colectivo lo cree, en ese instante, es real.

Para el verdadero aficionado, el fútbol no es un simple pasatiempo; es una pasión necesaria, un lenguaje común que sutura diferencias a lo largo del globo. Su magia radica en una sencillez casi primitiva: bastan una pelota, dos piedras por portería y al menos dos personas para que el juego cobre vida. Desde los callejones más humildes hasta los colegios más elitistas, opera como un gran nivelador social, un espacio democrático que reúne a todos por igual. La cancha se transforma así en un templo donde se disputan el azar, el talento y la entrega; un catalizador del amor propio y de la pertenencia a una nación.

Cada cuatro años, la Copa del Mundo adquiere tintes de una guerra pacífica y simbólica sobre el césped. Las naciones se paralizan: sus ciudadanos lo viven, lo sufren y apoyan patrióticamente a los suyos. En ese trance colectivo nada más importa; el único imperativo es ganar y estar en la final. Estamos ante un hecho puramente antropológico, una necesidad de catarsis social que roza la categoría de derecho humano. Sin embargo, esta hermosa pureza ha sido tomada como rehén por una maquinaria implacable y voraz.

El secuestro corporativo del templo

Con una lógica grotesca de seducción y extorsión económica, el organismo rector ha lanzado una consigna perversa:

 “Te convoco a verlo, te necesito en el estadio y detrás del consumo mediático, pero te cobro caro por existir; paga por todo porque te necesito”. Incluso en las plazas públicas, el “Estado FIFA“ vende el derecho de mirar. La realidad es que el gobierno pagó derechos en los llamados Fifa Fan Fests utilizando recursos públicos. Al final, para el ánimo popular, parece no importar: nada mina la felicidad de jóvenes y familias que acudieron a corear el clásico “México, México!”.

Los precios astronómicos de las entradas han provocado una segregación brutal: hoy, los estadios están reservados para una élite de postín y corporativos. El verdadero aficionado, aquel que llora la camiseta, ha sido expulsado del graderío y confinado a las plazas públicas, resignado a mirar el mundial en una mega pantalla, cargando indirectamente vía impuestos con los costos técnicos y de derechos que el espacio implica.

El bálsamo público y la factura social

Frente a este atropello, la política y la economía de mercado se funden en una alianza hipócrita. Algunos gobiernos deciden absorber los costos organizativos como un bálsamo social para anestesiar a sus ciudadanos; otros entregaron los derechos a monopolios privados de streaming como ViX. Así, el fervor popular queda atrapado entre marcas registradas y derechos de autor.

  En este ecosistema de protesta y visibilidad de manifestantes, la función de los analistas e intelectuales se vuelve divisiva: están quienes decodifican los hechos para desnudar al monstruo , y quienes operan para maquillar el engendro.

 El “Estado FIFA”, con sus fauces corporativas, ha dominado a tres naciones enteras, imponiendo reglas y el pago de derechos por encima de las soberanías locales. Frente a esta maquinaria, los gobiernos y aficiones marchan con una sumisión alarmante, entregando el fervor a un monopolio que ha traicionado al verdadero aficionado. Pero atención: el balón rueda, la pasión opera, pero la sociedad ya no es una espectadora ingenua y pasará la factura. Haber echado al pueblo de los estadios tendrá una respuesta; el bálsamo del fan fest dará saldos positivos o negativos. Todo dependerá, al final del día, de la progresión de la selección nacional. Por el momento, ya está en la siguiente ronda como cabeza de grupo. 

Tags: FIFAMUNDIAL 2026opinión
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