• En Cambio Diario Tabasco
  • Revista Guinda
  • 5ta Avenida
  • Energia y Ecología
viernes, septiembre 18, 2026
encambiodiario.mx
  • Quintana Roo
  • Tabasco
  • Nacional
  • Internacional
  • Política
  • Poder Legislativo
  • Opinión
No Result
View All Result
en cambiodiario logo
No Result
View All Result
Home Opinión

Cómo México forjó su nacionalismo (y por qué Sheinbaum lo retoma)

México no nació sintiéndose México. Ese sentimiento —la certeza de pertenecer a algo llamado patria— fue construido a pulso, generación tras generación, por intelectuales, artistas y gobiernos que necesitaban responder una pregunta incómoda: ¿qué mantiene unido a un país tan diverso? La actual insistencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en los símbolos patrios y el orgullo identitario no es un capricho retórico; es la reedición de un oficio centenario que la Cuarta Transformación ha decidido heredar y actualizar.

Edgar Fernando Cruz Por Edgar Fernando Cruz
15 septiembre 2026
in Opinión
0
Cómo México forjó su nacionalismo

KILÓMETRO CERO

POR EDGAR FERNANDO CRUZ

15 de septiembre, 2026

Un siglo de pensar la mexicanidad

Desde principios del siglo XX, una línea de pensadores se propuso definir qué significa ser mexicano. Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña discutieron el lugar de América Latina frente a la tradición occidental; Octavio Paz diseccionó la soledad y las máscaras del mexicano en su ensayo más influyente; Gonzalo Aguirre Beltrán abrió el estudio antropológico de las regiones indígenas; y décadas más tarde Guillermo Bonfil Batalla planteó la existencia de un “México profundo” que las élites modernizadoras habían intentado silenciar. Ya en el siglo XXI, el propio Andrés Manuel López Obrador retomó esa tradición ensayística con su libro Grandeza, donde reivindica una lectura moral y civilizatoria de la historia nacional. No se trata de autores aislados, sino de una conversación intelectual ininterrumpida sobre la identidad, que cada generación ha vuelto a plantear según sus urgencias políticas.

Vasconcelos y la creación simbólica de la patria

El verdadero salto de la idea a la práctica ocurrió con José Vasconcelos, arquitecto de la política educativa posrevolucionaria. Su proyecto no se limitó a abrir escuelas: buscó tejer una identidad común a partir de la raíz indígena, encapsulada en símbolos que pudieran repetirse en cada rincón del territorio —la bandera, el águila devorando a la serpiente, el ejército como garante de la soberanía, los libros de texto como vehículo de una narrativa compartida—. Esa ingeniería simbólica cumplía una función muy concreta: darle cohesión a un país enorme, fragmentado por geografías, lenguas y economías distintas, y convertir la palabra “patria” en un lugar emocional al que cualquiera pudiera pertenecer, sin importar su origen o su clase.

El cine de la Época de Oro como maquinaria de identidad

A esta estructura institucional se sumó en los años cuarenta un aliado inesperado: la industria cinematográfica. El llamado cine de la Época de Oro tomó la vida rural y campesina —hasta entonces vista con cierto desdén frente al ideal de modernidad urbana— y la convirtió en el corazón simbólico de la nación. Las pantallas popularizaron el orgullo de decirse mexicano sin matices ni jerarquías, una consigna capaz de albergar tanto a la élite como a los sectores populares, a indígenas, mestizos y criollos por igual. La gastronomía y la música hicieron el resto: convirtieron la identidad en algo que se podía comer, bailar y cantar, no solo jurar.

La Cuarta Transformación y la relectura del nacionalismo

Ese mismo guion —símbolos, relato histórico y orgullo compartido como argamasa política— reaparece hoy bajo un nuevo signo. El movimiento de la Cuarta Transformación ha hecho de la soberanía y las raíces históricas un eje explícito de su proyecto, y el discurso de Claudia Sheinbaum recupera, casi con la misma cadencia que el nacionalismo revolucionario de mediados del siglo XX, la mística de los símbolos patrios como herramienta de cohesión social. No es casualidad ni ingenuidad: todo gobierno que necesita legitimarse recurre, tarde o temprano, a la gramática de la patria. Lo que cambia con cada época es el contenido político que se cuela dentro de esos símbolos.

Reconocer esa continuidad no equivale a restarle mérito ni a denunciarla como manipulación; es, sencillamente, describir cómo funciona la construcción de identidades nacionales en cualquier parte del mundo. La pregunta relevante no es si México fabricó su nacionalismo —lo hizo, como toda nación moderna—, sino qué versión de esa mexicanidad se está privilegiando hoy, y quién queda dentro y quién fuera del “nosotros” que cada gobierno decide dibujar.

Tags: independenciaMéxicoNacionalismo mexicanoopinión

En Tabasco el dengue es prioridad

foro

  • En Cambio Diario Tabasco
  • Revista Guinda
  • 5ta Avenida
  • Energia y Ecología

© 2025 En Cambio Diario

No Result
View All Result
  • Quintana Roo
  • Tabasco
  • Nacional
  • Internacional
  • Política
  • Poder Legislativo
  • Opinión

© 2025 En Cambio Diario