La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) capturó el 25 de agosto de 2026 a dos hombres identificados como Edgar “N” y David “N”, señalados como operadores y profesores de la academia Más Preparación, por su probable responsabilidad en un esquema para responder en línea, a cambio de un pago, el examen de admisión a licenciatura de la UNAM. Ambos permanecen en prisión preventiva justificada mientras un juez de control determina si serán vinculados a proceso.
De acuerdo con la Fiscalía capitalina, los detenidos habrían usado las instalaciones y los equipos de cómputo de la academia para ingresar a la plataforma del examen en nombre de aspirantes que pagaron por el servicio, simulando ante el sistema que era el propio sustentante quien respondía. La corporación indicó que contaron con el respaldo de otros instructores de la misma academia, aunque hasta ahora solo dos personas han sido aprehendidas.
Quiénes son los detenidos y qué es Más Preparación
En material promocional de la academia, Edgar aparecía descrito como ingeniero en sistemas por el IPN y profesor de matemáticas con más de una década de experiencia frente a grupo; David figuraba como licenciado en física por la UNAM, especializado en probabilidad y estadística. Reportes posteriores a su detención los señalan también como dueños o fundadores de Más Preparación Educativa S.A. de C.V., aunque la Fiscalía por ahora solo los describe como operadores del esquema.
Más Preparación —antes ligada al nombre “Preparación Politécnico”— ofrecía cursos presenciales y en línea orientados a los exámenes de UNAM, IPN y UAM, con sedes en distintas alcaldías de la Ciudad de México y municipios del Estado de México. Se promocionaba con un método que decía alejarse de la memorización tradicional. De acuerdo con reportes posteriores al escándalo, la academia continuó ofreciendo cursos incluso después de conocerse las irregularidades, esta vez enfocados en el examen de control.
El primer examen 100% en línea y las cifras que encendieron las alertas
Por primera vez en su historia, la UNAM aplicó su concurso de selección a licenciatura de manera exclusivamente virtual entre mayo y junio de 2026. Se inscribieron más de 158.000 aspirantes para alrededor de 22.000 lugares, y la universidad contrató a una empresa externa para operar una plataforma con validación facial, bloqueo de navegador, supervisión remota e inteligencia artificial.
La irregularidad salió a la luz por un salto estadístico difícil de explicar: mientras que históricamente entre el 3% y el 3.5% de los aspirantes alcanzaba 100 aciertos o más de 120 reactivos, en esta edición la proporción subió a más del 16%, es decir, unos 25.000 sustentantes en el rango alto. Una comisión técnica encabezada por el académico Eduardo Bárzana documentó, según explicó la propia universidad, casos de suplantación de identidad, uso de teléfonos celulares durante la prueba y apoyo de terceros conectados de forma remota. La UNAM canceló cerca del 2% de los exámenes aplicados por conductas contrarias a la convocatoria.
Ante el tamaño del problema, la universidad suspendió el proceso, rescindió el contrato con la empresa que operaba la plataforma y convocó a un examen de control presencial, aplicado del 12 al 19 de agosto en sedes de la Ciudad de México, León, Oaxaca y Tijuana. El rector Leonardo Lomelí reconoció públicamente que la institución subestimó el tamaño del mercado dedicado a vender algún tipo de ayuda ilegal para presentar el examen.
Cómo se armó el caso: de las coincidencias digitales a los cateos
La carpeta de investigación, identificada como CI-FIAE/UAT-CU/UI-1 S/D/00065/06-2026, se abrió a partir de información que la propia UNAM entregó a la Fiscalía sobre nueve casos de aspirantes cuyos exámenes compartían patrones sospechosos: misma dirección de conexión a internet y tiempos de respuesta prácticamente idénticos, entre otras coincidencias. El análisis de dispositivos y las entrevistas realizadas por el Ministerio Público llevaron a los investigadores hasta instalaciones de Más Preparación.
El 25 de agosto se realizaron cuatro cateos simultáneos en sedes vinculadas a la academia, donde se aseguraron equipos de cómputo y dispositivos de almacenamiento que continúan bajo análisis pericial para determinar si el esquema alcanzó a más aspirantes o instructores de los ya identificados.
Qué sigue: audiencia, examen de control y una industria bajo revisión
La audiencia para resolver si Edgar “N” y David “N” son formalmente vinculados a proceso estaba programada para este viernes 28 de agosto a las 15:00 horas, luego de que la defensa solicitara la duplicidad del término constitucional. El delito que se les imputa es fraude, y la Fiscalía precisó que la investigación continúa abierta para establecer si existen más responsables, ya sea dentro de la misma academia o en otros puntos de venta de este tipo de “ayuda”.
Mientras se resuelve la situación jurídica de los detenidos, la UNAM aplicó ya el examen de control y prevé publicar resultados el fin de semana del 29 y 30 de agosto, con el inicio de clases fijado para el 31 de agosto. El caso reabrió además un debate más amplio: junto a la investigación penal conviven, desde hace décadas, academias de preparación legales —algunas con más de treinta años en el mercado— que ofrecen diagnóstico, cobertura del temario y simulacros cronometrados, sin sustituir al aspirante frente a la pantalla. La línea que separa ese negocio legítimo del delito que hoy mantiene presos a Edgar “N” y David “N” es, precisamente, quién responde el examen: si es el propio aspirante o alguien que cobra por suplantarlo.
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