El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instruyó este fin de semana a su secretario de Defensa, Pete Hegseth, reducir de manera considerable los ejercicios militares conjuntos que Washington realiza cada año con Corea del Sur, conocidos como Ulchi Freedom Shield. Trump recorta ejercicios militares con Corea del Sur; el anuncio se produjo horas antes de que comenzaran las maniobras, previstas para el 17 de agosto, y fue interpretado por analistas internacionales como un gesto de acercamiento hacia el líder norcoreano Kim Jong-un.
El anuncio y sus justificaciones
A través de su red social Truth Social, Trump explicó que la decisión responde a lo que calificó como una “muy buena relación” con Kim Jong-un. El mandatario estadounidense señaló que los ejercicios resultan costosos —en su mayoría financiados por Estados Unidos— y advirtió que representan una señal “totalmente inapropiada y hostil” hacia un país que, a su juicio, se ha mostrado “poco amenazante y respetuoso” durante su gestión.
El presidente indicó además que ya era demasiado tarde para cancelar por completo las maniobras, motivo por el cual optó por una reducción sustancial en lugar de una suspensión total. En el mismo mensaje, Trump reprochó a Corea del Sur no haberse sumado a los esfuerzos de Washington para impulsar la desnuclearización de Irán, un señalamiento que calificó de “algo no relacionado” con el tema principal de su publicación.
Ulchi Freedom Shield, entre la continuidad y la incertidumbre
Las maniobras, programadas para extenderse por 11 días, contemplaban la participación de alrededor de 18 mil soldados surcoreanos junto a tropas estadounidenses y personal del Mando de las Naciones Unidas. El Ministerio de Defensa de Corea del Sur precisó inicialmente que los ejercicios continuarían “según lo previsto”, mientras que la oficina del presidente surcoreano, Lee Jae-myung, indicó que su gobierno coordinaría con Washington los detalles del recorte anunciado por Trump.
Hasta el momento no se ha precisado con claridad el alcance exacto de la reducción. Lee Jae-myung tiene previsto sostener una reunión con Trump en Washington a finales de agosto, encuentro que podría servir para definir los términos concretos del ajuste.
Un patrón que se repite desde 2018
No es la primera vez que Trump recurre a este tipo de gestos hacia Pyongyang. Durante su primer mandato, tras la cumbre de Singapur con Kim Jong-un en junio de 2018, el mandatario ya había anunciado la suspensión de ejercicios militares conjuntos, decisión que en su momento tomó por sorpresa tanto al Pentágono como al gobierno surcoreano. Aquella suspensión no derivó en compromisos verificables de desnuclearización por parte de Corea del Norte.
Especialistas en seguridad regional advierten que el contexto actual añade un factor de riesgo adicional: el ejército norcoreano ha acumulado experiencia de combate real tras el envío de tropas para respaldar a Rusia en su guerra contra Ucrania, lo que —señalan— vuelve más sensible cualquier señal que pueda leerse como debilitamiento de la disuasión aliada en la península coreana.
El contexto regional se tensa
Corea del Norte había realizado pruebas de misiles balísticos en los días previos al anuncio y advertido sobre “medidas severas” en respuesta a las maniobras conjuntas, a las que históricamente ha calificado como ensayos de una eventual invasión. El régimen de Pyongyang ha exigido en múltiples ocasiones el cese de estos ejercicios como condición para retomar el diálogo con Washington.
En Seúl, la decisión de Trump se produce además en medio de un debate más amplio sobre el futuro de la alianza militar bilateral, luego de que el mandatario estadounidense planteara en meses recientes la posibilidad de exigir mayores aportaciones económicas a Corea del Sur por el sostenimiento de las tropas estadounidenses desplegadas en su territorio.
Un regalo para el supremo líder
El recorte anunciado por Trump se suma a una serie de gestos personalistas que han marcado su relación con Kim Jong-un desde 2018, entre ellos el intercambio de cartas y encuentros cara a cara que no lograron traducirse en compromisos formales de desnuclearización. Con la cumbre bilateral entre Trump y Lee Jae-myung prevista para el 25 de agosto en Washington, se espera que ambos gobiernos definan el alcance real de la reducción y su eventual impacto en la postura de defensa conjunta frente a Pyongyang.
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