Desde su perfil en Truth Social, el mandatario estadounidense lanzó un ultimátum que no deja espacio a dobles lecturas. El mensaje cayó como un mazo sobre un tablero regional que ya estaba al rojo vivo debido a la situación económica que sufren los ciudadanos iraníes. Las calles de Teherán y otras poblaciones de la antigua Persia no solo gritan por la crisis; parece que el sistema no tienes más respuestas para hacer frente a la caída del rial.
La sombra de un conflicto directo
Donald Trump no esperó a los canales diplomáticos habituales. Su advertencia de estar “armado y listo” para intervenir si la sangre sigue corriendo en las plazas iraníes busca frenar el avance de las fuerzas de seguridad locales. Este movimiento ocurre apenas unas horas después de que el presidente se encerrara a discutir estrategias con Benjamín Netanyahu, centrando la mira en las instalaciones que el régimen intenta levantar sobre las cenizas de sus antiguos proyectos nucleares.
La tensión no es nueva, pero el tono sí ha cambiado. En el pasado, los roces terminaron con la caída de figuras de alto mando, y hoy la amenaza vuelve a rozar los límites de la confrontación abierta. Trump insiste en que su intención es evitar una masacre, pero sus palabras han encendido las alarmas en el Golfo Pérsico, donde cualquier chispa puede quemar el comercio global de crudo en cuestión de horas.
La respuesta de la Guardia Revolucionaria
Dentro de las fronteras iraníes, el aparato estatal ha cerrado filas. Mientras la Guardia Revolucionaria despliega sus unidades antidisturbios para apagar los focos de rebelión en las provincias, el discurso oficial se ha vuelto áspero y defensivo. El gobierno de Irán lee estos mensajes desde Washington como una intromisión que busca despedazar la soberanía nacional aprovechando el hambre y el cansancio de la gente.
Los enfrentamientos han dejado un rastro de ceniza y detenciones. El despliegue de la fuerza no ha logrado, hasta ahora, que los manifestantes regresen a sus casas. Por el contrario, la mención de una posible ayuda externa parece haber inyectado una mezcla de esperanza y miedo en una población que recuerda bien cómo terminaron las revueltas de años anteriores. Trump Amenaza a Irán por Protestas en un momento donde la legitimidad del presidente Masoud Pezeshkian se tambalea ante una moneda que no vale nada y una represión que lo mancha todo.
Consecuencias en el mercado global
El miedo tiene un precio y se paga en dólares por barril. El petróleo ha dado un salto brusco ante la posibilidad de que el Estrecho de Ormuz se convierta, una vez más, en un campo de batalla. Si Estados Unidos decide mover sus portaaviones, la logística energética del planeta entero tropezará. En México, se reporta sin revelar la fuente que el gobierno observa con atención, sabiendo que un enfrentamiento entre Washington y Teherán tendría consecuencias energéticas global.
Trump Amenaza a Irán por Protestas mientras el mundo entero se pregunta si estamos ante un cambio de régimen o ante el prólogo de una guerra que nadie sabe cómo detener. La retórica de “paz a través de la fuerza” está a prueba en los callejones de una Persia que se resiste a callar. Las promesas de reformas se pudrieron rápido y lo que queda es un escenario donde los misiles y las pancartas ocupan el mismo espacio.
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