Corea del Norte eliminó todas las referencias a la reunificación con Corea del Sur de su Constitución revisada, según un documento al que accedió el Ministerio de Unificación surcoreano. La medida marca un cambio drástico en la postura oficial de Pyongyang y refleja la política de Kim Jong Un de tratar a ambas naciones como estados separados y hostiles, en lugar de pueblos destinados a la unidad.
La Constitución norcoreana rompe con décadas de doctrina unificadora
La cláusula que históricamente establecía que Corea del Norte tenía como objetivo la reunificación de la península ya no aparece en la última versión de la Constitución, que fue revelada en una conferencia de prensa celebrada por el Ministerio de Unificación surcoreano el miércoles. Esta omisión es significativa porque durante más de siete décadas, la reunificación había sido un pilar ideológico oficial del régimen norcoreano.
Lee Jung-chul, profesor de la Universidad Nacional de Seúl, explicó que la ausencia de términos específicos de enemistad en el documento podría obedecer a que Pyongyang intenta evitar crear de inmediato una nueva fuente de fricción, incluso mientras incorpora la doctrina de los “dos estados hostiles” de Kim en la ley suprema del país.
La revisión constitucional también incluye una nueva cláusula territorial que define explícitamente el territorio de Corea del Norte. Según el texto, este incluye las tierras que limitan con la República Popular China y la Federación Rusa al norte, y con la República de Corea al sur, así como las aguas territoriales y el espacio aéreo basados en esas fronteras.
Kim Jong Un refuerza su poder político a través de cambios constitucionales
La revisión constitucional no solo elimina referencias a la reunificación, sino que también refuerza significativamente el poder del presidente del Comité de Asuntos Estatales, puesto ocupado por Kim Jong Un. Por primera vez en la historia constitucional norcoreana, el documento define explícitamente al líder como “jefe de Estado” y lo sitúa por encima de la Asamblea Popular Suprema en el orden institucional.
Anteriormente, la Asamblea Popular Suprema (el órgano legislativo que funciona como títere del régimen) mantenía formalmente la facultad de destituir al líder, aunque nunca la ejercía. Esta reforma elimina esa capacidad, consolidando el poder absoluto de Kim. Además, la reforma introduce una cláusula que otorga al líder control directo sobre las fuerzas nucleares, incluida la capacidad de delegar ese mando a otros funcionarios.
Estos cambios refuerzan el protagonismo de Kim Jong Un en consonancia con sus últimas medidas para centralizar la autoridad política. La reforma también establece que Corea del Norte “no permite en absoluto ninguna violación de su territorio”, aunque no especifica explícitamente la ubicación de su frontera con Corea del Sur ni menciona los límites marítimos en disputa, como la Línea Límite Norte en el Mar Amarillo.
El giro de Pyongyang hacia la hostilidad abierta con Seúl
Esta medida se produce después de que Kim Jong Un calificara a Seúl como el “Estado más hostil” en un discurso sobre política general pronunciado en marzo. En enero de 2024, el mandatario ya había pedido que se enmendara la Constitución para reflejar esta postura, definiendo a Corea del Sur como el “principal enemigo e invariable adversario” del Norte y para declarar que el territorio norcoreano era independiente del de Corea del Sur.
Los medios estatales norcoreanos afirmaron entonces que la enmienda había sido incorporada, pero los analistas surcoreanos no habían detectado términos específicos de enemistad en la lectura del documento revisado. La estrategia de Pyongyang parece equilibrar la incorporación de la doctrina hostil con la evitación de crear conflictos legales inmediatos sobre fronteras específicas.
En contraste con esta postura, el presidente surcoreano Lee Jae Myung, quien mantiene una postura conciliadora, ha pedido conversaciones con el Norte sin condiciones previas. Lee afirmó que los países están destinados a “hacer germinar las flores de la paz”, pero el Norte no ha respondido a estas propuestas y ha calificado repetidamente al Sur como su adversario “más hostil”.
Pyongyang se acerca a Rusia mientras rechaza el diálogo con Seúl
Mientras Corea del Norte elimina referencias a la reunificación de su Constitución, ha profundizado sus vínculos con Rusia. Pyongyang ha enviado tropas y proyectiles de artillería para apoyar la invasión rusa de Ucrania, consolidando una alianza que contrasta con su aislamiento de la península coreana.
Esta estrategia geopolítica refleja el rechazo de Kim Jong Un a cualquier negociación con Seúl y su apuesta por fortalecer relaciones con potencias extrarregionales. La reforma constitucional que elimina la reunificación como objetivo oficial es coherente con esta reorientación diplomática y militar del régimen norcoreano.
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