La Sonda de Campeche, la zona marina que durante décadas fue el corazón de la producción petrolera mexicana, atraviesa hoy una etapa de declive estructural sin precedentes. Los dos yacimientos más emblemáticos del país, Cantarell y Ku-Maloob-Zaap (KMZ), han registrado una caída conjunta cercana al 39% en su extracción de crudo desde 2018, una tendencia que expertos del sector consideran ya irreversible en el corto plazo.
De acuerdo con cifras del comportamiento reciente de Petróleos Mexicanos, la Región Marina Noroeste —el conglomerado de activos en aguas someras donde operan ambos campos— pasó de producir alrededor de 1.02 millones de barriles diarios en 2018 a poco más de 640 mil barriles diarios en 2025, una contracción de aproximadamente 37% en siete años. La cifra se dispara por encima del 40% si la comparación se extiende a la última década.
Ku-Maloob-Zaap, el gigante que también se agota
KMZ, considerado hasta ahora el activo más valioso de la paraestatal, extraía cerca de 875 mil barriles diarios en 2018. Para el periodo 2025-2026, su producción se ubica entre 530 y 540 mil barriles diarios, lo que representa una merma de aproximadamente 39% en siete años. Analistas del sector energético han señalado que, pese a seguir siendo el yacimiento más productivo del país, KMZ ya no puede compensar por sí solo las pérdidas del resto de la plataforma marina.
Especialistas en geología petrolera han indicado que este comportamiento es propio de campos maduros que superaron su punto de máxima extracción y ahora enfrentan un agotamiento natural de reservas, un proceso que ocurre incluso tras años de explotación intensiva y que resulta extremadamente difícil de revertir sin nuevas inversiones significativas.
Cantarell, de récord histórico a sombra de sí mismo
El caso de Cantarell resulta todavía más elocuente. En su punto máximo, durante los primeros años de la década de 2000, el yacimiento llegó a producir más de 2 millones de barriles diarios, una cifra que lo convirtió en uno de los campos petroleros más productivos del planeta. Hoy, su extracción ronda entre 110 y 145 mil barriles diarios, con una caída acumulada superior al 30% si se toma 2018 como punto de comparación, y considerablemente mayor si se mide contra su pico histórico.
Voces del sector han advertido que las estrategias de explotación aplicadas en el pasado —basadas en la sobreproducción acelerada y el uso intensivo de inyección de nitrógeno para mantener la presión del yacimiento— habrían contribuido a precipitar la caída posterior del campo, limitando su capacidad de sostener volúmenes altos en el largo plazo.
Fallas operativas que agravaron la caída
A la declinación natural de los yacimientos se suman fallas operativas registradas a partir de 2021 en la infraestructura marina de Pemex —plataformas y ductos— que, según reportes del sector, afectaron de forma directa el desempeño de KMZ en distintos periodos, acentuando la tendencia a la baja.
Consecuencias para Pemex y la política energética
La contracción de estos dos yacimientos ha sido identificada como uno de los factores centrales detrás de la reducción de casi 25% en la producción nacional de crudo durante la administración pasada. Ante este panorama, Pemex ha intentado compensar el volumen perdido con el desarrollo de nuevos campos terrestres y marinos, aunque diversos análisis del sector coinciden en que estos proyectos no logran sustituir por completo la producción que aportaban Cantarell y KMZ en su mejor momento, lo que mantiene bajo presión tanto la plataforma total de producción como las finanzas públicas del país.
El límite geológico
La Sonda de Campeche pasó de ser el epicentro de la renta petrolera mexicana —llegó a combinar más de 2.5 millones de barriles diarios entre Cantarell y KMZ en sus mejores años— a convertirse en una zona madura con escaso margen de crecimiento sin inversión adicional y sin un cambio profundo en las prácticas de manejo de reservas.
Este escenario ha puesto en evidencia los límites geológicos y operativos que enfrenta cualquier estrategia de rescate de Pemex basada en estos dos megayacimientos: por sí solos, Cantarell y KMZ ya no tienen la capacidad de sostener el nivel de renta petrolera que históricamente aportaron a la Federación.
