Una nueva avería en el sistema ferroviario del sureste ha vuelto a poner en evidencia las recurrentes fallas en el Tren Maya. Cientos de pasajeros permanecieron varados por más de cinco horas en la ruta Mérida-Cancún, luego de que el convoy sufriera una pérdida súbita de potencia motriz. El incidente ocurrió la tarde del miércoles y no fue informado por la empresa operadora, sino que se conoció gracias a las denuncias y videos difundidos por los propios usuarios en redes sociales.
El primer convoy afectado salió de Mérida a las 15:00 horas y quedó totalmente inmovilizado cerca de la estación Leona Vicario, a escasa distancia de su destino en Cancún. Ante esta situación, las autoridades del centro de control tomaron una decisión que agravó el problema: ordenaron a un segundo tren, que partió a las 16:20 horas y se encontraba a solo 500 metros de la terminal, que retrocediera 10 kilómetros para intentar remolcar la unidad dañada. El acoplamiento fracasó y ambos trenes quedaron atrapados, impidiendo cualquier maniobra de rescate.
Las fallas en el Tren Maya no solo afectaron la movilidad, sino también las condiciones básicas de los pasajeros. Al interrumpirse el flujo eléctrico principal, los vagones se quedaron sin luz ni aire acondicionado, lo que provocó temperaturas sofocantes en el interior de los convoyes. Los afectados denunciaron la ausencia total de alimentos, agua y un plan de contingencia por parte de los operadores, quienes mantuvieron silencio durante las cinco horas que duró la contingencia.
La situación generó tensión entre los viajeros, quienes increparon a elementos de la Guardia Nacional que custodiaban las vías por la falta de una estrategia para evacuar a niños y adultos mayores. Aunque unidades de Bomberos y Protección Civil acudieron a la zona para brindar auxilio, los encargados del Tren Maya les impidieron el acceso a las vías, demorando aún más el rescate. Los pasajeros finalmente lograron llegar a la terminal de Cancún cerca de las 3:00 horas del jueves, acumulando un retraso de siete horas respecto al itinerario original.
Hasta el momento, ninguna dependencia estatal o la cuenta oficial del sistema de transporte ha emitido un informe técnico o una disculpa pública sobre el evento. Este hermetismo confirma una pauta de conducta donde los problemas en el megaproyecto solo se conocen cuando la presión social en internet vuelve imposible su ocultamiento. Las fallas en el Tren Maya se han documentado de manera recurrente en los últimos meses, afectando la confianza en este medio de transporte.
Entre los incidentes previos más relevantes se encuentra una avería mecánica en la ruta Cancún-Palenque en enero de 2024, que dejó a los usuarios más de cuatro horas sin aire acondicionado. En marzo de ese mismo año, el tren D006 descarriló en la estación Tixkokob, Yucatán, debido a una falta de fijación en las grapas de los rieles. Investigaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) confirmaron que la causa fue un problema en los cambiavías.
En junio de 2024, un fallo en la electrónica de control de los motores diésel-eléctricos provistos por la firma Alstom dejó a los pasajeros varados en la selva por casi tres horas entre Izamal y Valladolid. Asimismo, el Tramo 5 Sur, que va de Playa del Carmen a Tulum, ha registrado suspensiones intermitentes debido a inundaciones que afectan los sensores de vía. A estos problemas se suman las constantes variaciones de voltaje de la red de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que inhabilita el aire acondicionado y otros sistemas a bordo.
Reportes internos de la SEDENA han detectado además desajustes críticos en el software que acopla los motores de tracción y un desgaste prematuro en los cambiavías automáticos, los cuales han tenido que ser operados manualmente en varias ocasiones. Este patrón de deficiencias sistémicas evidencia problemas estructurales en el megaproyecto ferroviario, que sigue operando con graves dificultades técnicas y de gestión.
Mantente actualizado con las noticias más relevantes en En Cambio Diario.
