Educadores comunitarios de José María Morelos inician paro en demanda de mejores salarios y reconocimiento a su labor en 21 comunidades del municipio.
Un total de 55 docentes del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) dejaron de acudir a impartir clases para visibilizar las condiciones en las que trabajan, incluyendo bajos ingresos, reducción de bonos anuales y deficiencias en la infraestructura escolar, lo que afecta directamente la educación en zonas marginadas.
Paro de labores y objetivos del movimiento
Los 55 educadores comunitarios suspendieron temporalmente sus actividades en las comunidades, buscando que las autoridades reconozcan la importancia de su trabajo y mejoren la compensación económica que reciben. Antonio Gómez Euan, educador comunitario, señaló en entrevista que el paro no va en contra de la CONAFE, sino que pretende visibilizar las difíciles condiciones en las que imparten clases y conviven con los habitantes de las zonas más alejadas del municipio.
“Este movimiento es para que se reconozca nuestra labor y se den mejores condiciones a quienes trabajamos en comunidades vulnerables”, afirmó Gómez Euan.
Salarios insuficientes y gastos adicionales
Los educadores comunitarios reciben pagos mensuales que van de 2 mil 600 pesos en nivel inicial hasta 5 mil pesos en educación básica, montos que consideran insuficientes para cubrir incluso los gastos básicos de su labor. Gran parte de sus ingresos se destina a la compra de materiales didácticos, mobiliario y útiles escolares, dado que muchas escuelas carecen de recursos mínimos para operar.
“A veces en dos días se acaba el dinero, porque se va en materiales, comida y transporte”, señaló Gómez Euan. Los docentes también denunciaron graves deficiencias en infraestructura escolar, como la falta de agua potable, energía eléctrica, sanitarios y aulas adecuadas. En algunas comunidades, las escuelas son construcciones de madera o carecen de un edificio formal.
Bono anual y reconocimiento a la labor docente
Otro factor que detonó el paro fue la reducción del bono anual, que este año fue de 980 pesos para educadores con más de dos años de servicio, 400 pesos para quienes tienen un año y 200 pesos para los de nuevo ingreso. Los docentes consideraron que estos montos reflejan una falta de valoración hacia su labor, especialmente ante la responsabilidad de convivir con la comunidad, coordinarse con los padres de familia y garantizar la educación en condiciones adversas.
Movimientos similares en todo el país
Gómez Euan destacó que este movimiento no es exclusivo de Quintana Roo, sino que educadores comunitarios de los 32 estados del país se están sumando para exigir un salario justo y condiciones dignas, incluso comparables con programas federales como Jóvenes Construyendo el Futuro.
El objetivo de los docentes es visibilizar las carencias y garantizar que su labor sea reconocida y remunerada de manera justa, asegurando una educación de calidad en las comunidades más marginadas del país.
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