La asamblea informativa que Morena celebró el pasado 13 de marzo en Playa del Carmen concentró miles de simpatizantes y reiteró el respaldo al llamado “segundo piso de la Cuarta Transformación” impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, más allá de los cánticos de unidad y las consignas en defensa de las reformas federales, el evento dejó una lectura política de fondo que no pasa inadvertida en los círculos del poder caribeño: la presencia simultánea del senador Eugenio “Gino” Segura y de la senadora Alejandra Arias Trevilla, representante del grupo tabasqueño más cercano al excoordinador de Morena en el Senado, Adán Augusto López Hernández.
La asamblea y sus protagonistas
El acto congregó a más de siete mil personas en Solidaridad, cifras expresadas por la propia página de los senadores guinda, y contó con la participación de figuras clave del morenismo quintanarroense: el senador Eugenio Segura, la presidenta municipal de Playa del Carmen, Estefanía Mercado, y la dirigente estatal del partido, Jhoana Acosta. En su intervención, Segura subrayó el respaldo ciudadano al proyecto de transformación y reiteró el llamado a la unidad en torno a la presidenta Sheinbaum y a la gobernadora Mara Lezama.
La nota simbólica la puso, sin embargo, la senadora por Tabasco, Alejandra Berenice Arias Trevilla. Su presencia no es casual: Arias Trevilla llegó al Senado de la República tras el fallecimiento, el 5 de junio de 2024, de Rosalinda López Hernández —hermana de Adán Augusto López Hernández—, quien había ganado la senaduría de Tabasco. Arias, registrada como suplente de la fórmula, asumió el cargo en cumplimiento del artículo 15 del Reglamento del Senado. Su figura representa, en la práctica, la prolongación institucional del grupo político que encabeza el excoordinador tabasqueño dentro de la Cámara Alta.
El hilo que une a Adán Augusto y Gino Segura
La alianza entre el senador quintanarroense y el influyente excoordinador tabasqueño no es nueva ni discreta. Desde la instalación de la LXVI Legislatura federal, Eugenio Segura buscó activamente alinearse con quien era entonces el hombre más poderoso del Senado. El gesto más visible y polémico de ese respaldo llegó cuando Adán Augusto López removió a la senadora del Partido Verde, Juanita Guerra, de la presidencia de la Comisión de Turismo —cargo que ocupaba desde hacía apenas tres meses— para ceder ese puesto estratégico a Segura, lo que le costó señalamientos internos por violencia política de género.
La designación no fue menor: desde la creación del estado de Quintana Roo, el único senador que había presidido esa comisión fue el exgobernador Félix González Canto, lo que convirtió el nombramiento en una plataforma sin precedentes para la proyección política del joven senador cancunense. Segura, a su vez, fue uno de los primeros en adherirse a las iniciativas más polémicas impulsadas por Adán Augusto, incluida la restricción al juicio de amparo aprobada en octubre de 2025.
El lazo entre ambos también se ha expresado en términos personales. En febrero de 2025, Gino Segura difundió el regalo de cumpleaños que le hizo Adán Augusto López: el libro “Tragicomedia Mexicana”, de José Agustín, antes de venir “a celebrar en territorio” a Quintana Roo. Las imágenes de esa celebración circularon en redes sociales y fueron leídas por analistas políticos como un espaldarazo explícito. En ese contexto, un video en el que Adán Augusto, al despedirse de Segura en esa ocasión, terminó diciendo “ya habrá oportunidad de que nos invite pastel allá en Quintana Roo”.
El “adancismo” como operación política
La renuncia de Adán Augusto a la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado —en enero de 2026— no significó su retiro de la escena. Todo lo contrario: tras dejar la Junta de Coordinación Política (Jucopo), el tabasqueño se concentró en operar desde el territorio rumbo a las elecciones de 2027, buscando incidir directamente en la designación de candidaturas en varios estados. Según fuentes citadas por El Universal, el denominado “Grupo Tabasco” —cuyo eje es el propio Adán Augusto— estaría buscando que su poder de decisión supere al de la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, e incluso al del equipo cercano de la presidenta Sheinbaum.
En ese mapa de influencias, Quintana Roo tiene un lugar central. Desde los corrillos del Senado se documenta abiertamente que uno de los acuerdos del grupo liderado por Adán Augusto y el exsenador Manuel Velasco era impulsar a Eugenio Segura para la gubernatura del estado caribeño. La asamblea del 13 de marzo en Playa del Carmen, con la presencia de Arias Trevilla como emisaria simbólica del adancismo tabasqueño, vuelve a colocar esa narrativa en el centro del debate.
El caso Chihuahua y Andrea Chávez
Quintana Roo no es el único estado donde el adancismo opera de manera visible. El patrón se repite en Chihuahua, con la senadora Andrea Chávez Treviño como pieza central de esa estrategia. Días después de renunciar a la coordinación de Morena en el Senado, Adán Augusto López compareció ante los medios con un mensaje directo: “Yo sostengo que la senadora va a ser candidata y va a ser gobernadora del estado de Chihuahua. Ya se merece Chihuahua un buen gobierno”. El tabasqueño blindó a Chávez de las críticas que la acumulación de polémicas declaraciones y medidas cautelares del INE habían generado dentro del propio Morena, y calificó los ataques como una “campaña a base de infundios”.
La relación entre ambos senadores no es reciente. Desde la instalación de la LXVI Legislatura, Andrea Chávez fue de las primeras voces en definir públicamente el rol que asumiría Adán Augusto tras su salida de la Jucopo: en sus redes sociales declaró que el tabasqueño “se concentrará en la operación electoral de cara a 2027, donde nuestro movimiento avanzará territorialmente en las gubernaturas”.
La frase funcionó como un mapa explícito del proyecto político del grupo: Adán Augusto operando candidaturas en varios estados en paralelo, con Chihuahua como caso emblemático.
Fuentes citadas por Político MX documentaron que el excoordinador habría comunicado a sus cercanos que “cumplirá su palabra” con Andrea Chávez, y que utilizará “todas sus conexiones” y dedicará sus horas a la “operación fina” tanto al interior de Morena como frente a los electores chihuahuenses. La señal es idéntica a la que se observa en Quintana Roo con Eugenio Segura: un respaldo explícito de cúpula, presencia en asambleas territoriales y construcción de narrativa de unidad en torno al candidato favorecido. El método adancista no improvisa; reproduce en cada entidad el mismo protocolo: blindaje ante la crítica interna, despliegue territorial y exhibición de músculo político frente a rivales con mayor arraigo orgánico en el partido.
El reto del adancismo en Quintana Roo consiste ahora en convertir esa influencia de cúpula en votos internos reales. Morena definirá a su candidato mediante encuestas ciudadanas, y en esa cancha —no en los pasillos del Senado— es donde se decidirá si el respaldo de los poderosos alcanza para imponerse sobre quien sembró la semilla del partido en el Caribe mexicano.
