PRI convoca una nueva alianza de partidos en medio de presión interna
En el acto por el 97 aniversario del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro “Alito” Moreno tomó el micrófono y llamó a construir un gran frente rumbo a las elecciones de 2027. Pidió a sus interlocutores decidir de qué lado quieren quedar cuando se vote la reforma político‑electoral impulsada desde el gobierno federal.
PRI convoca una nueva alianza de partidos e incluye en ese llamado no solo a las fuerzas opositoras, también a quienes hoy acompañan a Morena en el Congreso, pero han mostrado incomodidad con la iniciativa presidencial. El dirigente aseguró que, si ese frente no cuaja, el tricolor está listo para caminar solo, con “fuerza, ánimo y decisión” para competir por la Cámara de Diputados y 17 gubernaturas.
Un frente contra la reforma electoral
Desde el templete, Moreno puso nombre y apellido a su objetivo: frenar la reforma electoral que, según él, busca “destruir la democracia” y someter al árbitro electoral. A esa propuesta la nombró “Ley Maduro” y la ligó con impulsos autoritarios, al advertir que modificar las reglas desde el poder, con prisa y sin consensos, abre la puerta a un control casi total del sistema político.
En esa ruta, el líder priista anunció que las bancadas del PRI cerrarán filas en el Senado y en la Cámara de Diputados para votar en contra del proyecto presidencial. Desde su cálculo, una oposición cohesionada podría sumar los votos para tirar la iniciativa, pero también para ganar más de diez gubernaturas en los comicios de 2027 y poner un freno legislativo a futuras reformas constitucionales.
PAN, MC y los aliados de Morena en la mira
El llamado de Moreno tiene destinatarios claros: el Partido Acción Nacional y Movimiento Ciudadano escuchan desde la acera opositora, mientras que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo figuran como posibles socios incómodos que hoy respaldan al gobierno. El priista les pidió romper inercias y acordar un “entendimiento alterno” para “salvar la República” y trazar una ruta de competencia distinta frente al oficialismo.
El dirigente del tricolor advirtió que, si PAN y MC rechazan una coalición con el PRI, quedará claro para la militancia quién decidió caminar separado y quién se inclinó por una estrategia que, en su lectura, termina al servicio de Morena. En ese escenario, insistió, el PRI buscaría capitalizar el desencanto y presentarse como el espacio donde converjan partidos nacionales y la llamada “chiquillada” estatal que no se siente cómoda bajo la hegemonía guinda.
Resistencia, cálculo electoral y crisis priista
La apuesta de Alito llega en un momento áspero para el priismo. Más de 250 cuadros, entre exgobernadores y expresidentes del partido, han exigido su salida y lo responsabilizan de llevar al PRI a una de sus peores caídas electorales. Pese a esa presión, Moreno se reeligió al frente del partido y ahora intenta ordenar filas con una bandera de resistencia frente al gobierno federal y la defensa de instituciones como el Poder Judicial y el INE.
Mientras tanto, el dirigente extiende la mano a sus potenciales aliados y, al mismo tiempo, marca distancia frente a cualquier ruptura. Si la oposición no consigue soldar un frente común, las urnas de 2027 mostrarán si el PRI aún puede cargar con una alianza amplia o si su apuesta por una “mega coalición” solo alcanzó para contener, por un rato, una crisis que ya no se oculta.
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