TRANSPARENCIA POLÍTICA
Erwin Macario
La operación fallida de las autoridades federales, el pasado miércoles 19, en Paraíso, Tabasco, muestra el infierno que hoy amenaza la seguridad pública en México.
Esto, no sólo porque la estrategia nacional, que parecía podría desmantelar las relaciones entre políticos y delincuentes, al menos en los niveles más bajos, ha sido infiltrada por las mafias, si no porque las propias autoridades mantienen un silencio que raya en la complicidad… o el miedo.
“Operación Enjambre”, estrategia de Claudia Sheinbaum para combatir la corrupción, la impunidad y los vínculos entre servidores públicos y estructuras criminales —aunque barriendo las escaleras de abajo hacia arriba—, tuvo en Paraíso su infierno: el escape del principal objetivo, el alcalde, Alfonso Baca Sevilla, prueba que Omar García Harfuch no ha podido evitar ser infiltrado por la delincuencia organizada.
No puede explicarse de otra forma que el alcalde y su familia hayan desaparecido horas antes que elementos de la Fiscalía General de la República y la Fiscalía General del Estado de Tabasco, tal vez auxiliados por la Guardia Nacional y el Ejército y la Armada, iniciaran la operación y aseguraran propiedades y vehículos del presidente municipal y funcionarios del Ayuntamiento.
En anteriores acciones, principalmente en el Estado de México, han sido detenidos alcaldes y funcionarios municipales.
En junio, García Harfuch presumió este combate al crimen y autoridades involucradas: “Con esta operación suman más de 85 funcionarios y exfuncionarios detenidos, entre ellos siete presidentes municipales en funciones”, dijo.
Criminales de baja estofa, se diría. Pero en Paraíso, los burló el alcalde.
Aunque el silencio oficial cubre esta acción fallida, se ha dicho que la operación buscó detener —sólo hay seis capturados— a funcionarios acusados de enriquecimiento ilícito y abuso de autoridad.
Que dispusieron de recursos federales, lo que se podría resolver por otras vías, y no la penal que en Tabasco no se ha visto anteriormente.
Lo cierto es que hay mar de fondo. Operación Enjambre no únicamente perseguiría esos delitos si no otros más graves: Corrupción y los vínculos entre funcionarios y grupos criminales. Extorsión, secuestro, homicidio…
Aunque sólo se persiga a autoridades locales. Se barran las escaleras de abajo hacia arriba.

