Armagedón
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro”
Mateo 6:24
Hay mensajes políticos que requieren largos discursos para revelar sus intenciones y otros que, en apenas unos segundos, concentran todas las contradicciones de una forma de ejercer el poder. El video difundido en Facebook por la presidenta municipal de Cunduacán, María de la Cruz López, “Chonita”, pertenece a esa segunda categoría.
La alcaldesa informa primero: “Hola amigas y amigos, quiero informarles que hace un momento hice el registro oficial para coordinar los comités de la defensa de la transformación y la soberanía nacional por el distrito número 3”. Hasta ahí habla la militante, la aspirante, la mujer que acaba de inscribirse en un proceso interno de Morena
Pero inmediatamente agrega: “Esta semana vamos a tener banderazos de rehabilitación de carreteras en diferentes comunidades de nuestro municipio, pero también entrega de viviendas a mujeres jefas de familia”. Y ahí reaparece la presidenta municipal. El problema político está precisamente en esos escasos segundos que separan una identidad de la otra.
Porque una cosa es informar a los ciudadanos que una servidora pública decidió participar en un procedimiento partidista y otra muy distinta construir, dentro del mismo mensaje, una asociación narrativa entre “me registré” y “vamos a rehabilitar carreteras y entregar viviendas”. Puede parecer un detalle. Electoralmente no lo es.
El video confirma de viva voz que María de la Cruz López su registro para participar en la Coordinación Distrital Federal de Morena por el Distrito 03 y en la misma pieza comunica actividades que realizaría durante la semana como presidenta municipal. Esa concatenación merece escrutinio. No porque anunciar obras gubernamentales sea ilícito por definición. No porque una presidenta municipal pierda sus derechos políticos por encontrarse en funciones.
Y tampoco porque registrarse en un proceso interno equivalga automáticamente a ser candidata. El problema es otro: la construcción política del mensaje. Primero aparece la aspirante. Después aparece la gobernante. Y entre ambas no existe separación discursiva alguna. Es la misma persona, el mismo video, la misma audiencia y la misma secuencia comunicativa. Eso genera una pregunta inevitable: ¿Dónde termina la información institucional y dónde comienza la construcción de posicionamiento personal?
Porque las carreteras no pertenecen a quien las inaugura. Las viviendas no pertenecen a quien las entrega. Los programas públicos no son patrimonio político del funcionario que circunstancialmente ocupa el gobierno. Son acciones financiadas y ejecutadas institucionalmente, sujetas a reglas, presupuestos, padrones y responsabilidades públicas. La distinción parece elemental, pero la política mexicana lleva décadas demostrando una extraordinaria habilidad para convertir lo elemental en terreno pantanoso.
Analicemos cuidadosamente la estructura. La alcaldesa de Cunduacán no dice solamente: “Esta semana rehabilitaremos carreteras”. Tampoco publica exclusivamente: “Se entregarán viviendas para mujeres jefas de familia”. Previamente informa: “ Hice el registro oficial”. Es decir, el receptor ya sabe que quien aparecerá hablando de beneficios gubernamentales es simultáneamente una participante en un procedimiento partidista relacionado con el mismo territorio. Eso modifica el contexto político del mensaje.
Desde la perspectiva de comunicación política existe una asociación inmediata: aspiración + gobierno + obra pública + beneficio social. No hace falta pedir explícitamente un voto para que exista posicionamiento. Tampoco significa que esa secuencia, por sí misma, permita afirmar jurídicamente una infracción. Pero políticamente produce un efecto perfectamente identificable: colocar a la aspirante junto a acciones tangibles del gobierno que encabeza. Eso si es un tanto, políticamente inmoral.
Hay otro elemento que no debe perderse: la territorialidad. La actual demarcación del Distrito Federal 03 de Tabasco tiene cabecera en Comalcalco y está integrada por Comalcalco y Cunduacán. Esto importa muchísimo. María de la Cruz López no gobierna un municipio distante del territorio donde pretende obtener la coordinación. Gobierna uno de los dos municipios que integran precisamente ese distrito.
En consecuencia, cada carretera rehabilitada, cada comunidad visitada, cada apoyo entregado, cada fotografía institucional, cada evento público y cada beneficiario atendido dentro de Cunduacán coincide territorialmente con una parte sustancial del espacio político en el que busca posicionarse. Eso no convierte las obras en ilegales. Pero incrementa extraordinariamente la responsabilidad política de separar gobierno y aspiración. Mientras más coincidan el territorio gubernamental y el territorio partidista, mayor debe ser la prudencia.
Ubiquemos el contexto político, probablemente el elemento más incómodo para la propia aspirante es que la convocatoria de Morena prohíbe expresamente, entre otras conductas, el uso de recursos públicos, la intervención de servidores públicos en favor o en contra de participantes, la utilización de programas sociales, los condicionamientos y cualquier mecanismo destinado a influir indebidamente en el procedimiento interno. Esto cambia significativamente el análisis. Porque Morena no puede alegar que desconocía el riesgo. Lo escribió. Lo convirtió en regla interna.
Debe aclararse, además, algo importante respecto de la licencia. La convocatoria contiene requisitos de separación para determinados funcionarios, pero la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones aclaró expresamente que “presidentas y presidentes municipales, así como legisladores federales y locales, no necesitan renunciar ni solicitar licencia únicamente para registrarse”. Hay algo mucho más profundo.
Si María de la Cruz permanece como alcaldesa mientras participa, precisamente por ello tiene que demostrar que ni un peso, ni un empleado, ni un vehículo, ni una estructura, ni una obra, ni un programa social del Ayuntamiento se encuentra al servicio de su aspiración, aunque desde el mensaje en Facebook exhibe el atropello a las reglas. Esa es la brutal carga de incongruencia, su principal carta de presentación es la doble moral de Chonita: fundir aspiración y gobierno.
SEPTIMO SELLO
Que por favor alguien le diga a doña Chonita que la Constitución establece que los servidores públicos deben aplicar con imparcialidad los recursos bajo su responsabilidad sin afectar la equidad de la competencia política. Además, la propaganda gubernamental debe tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social, evitando convertirse en promoción personalizada de servidores públicos.
Dimensionemos: el Tribunal Electoral ha desarrollado tres elementos para analizar posibles casos de promoción personalizada: personal, objetivo y temporal. El elemento personal atiende a la identificación del servidor público; el objetivo analiza el contenido y determina si existe promoción de su persona; el temporal examina cuándo se produjo la difusión, la territorialidad y su proximidad o inserción dentro de un proceso electoral.
SEPTIMA TROMPETA
Evidentemente, las viviendas son el punto más delicado. La referencia a las mujeres jefas de familia merece particular atención. Una vivienda no es una dádiva del gobernante -como induce a pensar el video-. Si deriva de un programa público, constituye una política financiada con recursos colectivos bajo determinadas reglas de operación o mecanismos administrativos. Quien recibe una casa pública no adquiere una deuda política con quien corta el listón, ni tiene que agradecer electoralmente. No tiene que afiliarse, ni tiene que apoyar obligadamente las aspiraciones de Chonita.
Existe además una prueba de consistencia para Morena. No puede redactar convocatorias solemnes donde prohíbe recursos públicos, programas sociales, condicionamientos e intervención de funcionarios y después tratar esas disposiciones como decoración tipográfica. Las reglas internas valen especialmente cuando incomodan a quienes tienen poder. Aplicarlas solamente contra adversarios débiles sería exactamente lo contrario de la equidad que dicen proteger. Esto alcanza también a los demás participantes del Distrito 03.
SEPTIMA COPA
Sería igualmente irresponsable fingir que el mensaje en el video no presenta ningún problema. Lo presenta. Y es perfectamente identificable. María de la Cruz López informa su registro y, sin transición institucional, anuncia carreteras y viviendas. Dos papeles y una persona. Un mismo video, un mismo territorio y municipio. Exhibe como papel higiénico: una convocatoria partidista que expresamente intenta impedir que el poder público intervenga en favor de quienes participan. Ahí está el núcleo político.
La equidad exige mayor cuidado. Cuando doña Chonita hable como alcaldesa, las obras pertenecen institucionalmente al Ayuntamiento y a la sociedad que las financia. Cuando hable como aspirante, debe hacerlo sin utilizar la investidura gubernamental como plataforma competitiva y cuando entregue viviendas, debe quedar absolutamente claro que esas casas no llevan adherida ninguna factura electoral invisible. Las mujeres jefas de familia necesitan vivienda. Las comunidades necesitan carreteras. Cunduacán necesita gobierno y ninguna de esas necesidades debería convertirse en moneda política dentro de una competencia partidista. El tema da para más.


