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Fragmentación y recomposición: la metamorfosis criminal en Tabasco

Alfredo A. Calderón Cámara Por Alfredo A. Calderón Cámara
27 agosto 2026
in Opinión
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Alfredo A. Calderón Cámara

Alfredo A. Calderón Cámara

Armagedón

Alfredo A. Calderón Cámara

“Y si un reino contra sí mismo se divide, tal reino no puede permanecer”
Marcos 3:24

*[email protected]
La detención de Jorge Luis “N”, alias “Koki”, junto con dos de sus operadores, constituye indudablemente un golpe relevante para la seguridad de Tabasco. Pero las declaraciones del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, contienen algo políticamente mucho más importante que el anuncio de una captura

El Gobierno federal coloca en una misma explicación tres elementos que permiten comprender una parte de la transformación reciente de la delincuencia organizada en Tabasco: García Harfuch informó ayer que “el Koki” era considerado objetivo prioritario en Tabasco, que había sido operador de Ulises “N”, alias “Pinto”, detenido en julio de 2025, y que posteriormente encabezó una escisión de La Barredora hasta convertirse, según las autoridades, en líder de Pueblo Unido

La versión fue difundida directamente por el secretario y reproducida por diversos medios nacionales. Esto modifica la lectura política del problema. Porque significa que el fenómeno criminal que durante meses se explicó alrededor de una sola organización no necesariamente desapareció con la captura de sus principales dirigentes ¡Se fragmentó! Y cuando una estructura criminal se fragmenta, sus pedazos no necesariamente dejan de delinquir

En ocasiones ocurre exactamente lo contrario: compiten, cambian de nombre, buscan nuevos aliados y pelean por conservar los territorios que alguna vez controlaron juntos. Ése parece ser uno de los mensajes fundamentales detrás de la captura de “Koki”. Hay una frase particularmente importante en el comunicado: “Koki fue operador de Ulises N, alias ‘Pinto’, líder de La Barredora”

Esa no es una descripción menor. Omar García Harfuch está estableciendo públicamente una línea de continuidad. Primero fue una estructura criminal. Después cayó uno de sus principales operadores. Posteriormente surgió una escisión. Y finalmente uno de aquellos integrantes terminó encabezando otra organización. La captura de Ulises Pinto en julio de 2025 ya había sido presentada por el propio Gobierno federal como un golpe de alto nivel contra La Barredora

Entonces, García Harfuch lo identificó como uno de sus dirigentes y lo relacionó con la escalada de violencia que había sufrido Tabasco desde 2024. Ahora aparece el siguiente capítulo. De acuerdo con la versión federal, después del debilitamiento de aquella estructura, “Koki” habría encabezado una ruptura y organizado otro grupo. Eso obliga a abandonar una interpretación demasiado cómoda: la caída de un jefe no equivale automáticamente a la desaparición de su organización

El crimen organizado tiene una capacidad de adaptación que las burocracias suelen envidiar. Cuando pierde una cabeza puede dividirse en varias células. Cuando pierde territorio intenta recuperarlo. Cuando se rompen viejas alianzas surgen otras. Y cuando desaparece una marca criminal puede aparecer otra utilizando prácticamente las mismas rutas, los mismos mercados ilegales y, en algunos casos, antiguos operadores. Por eso la detención es importante

Pero también por eso sería prematuro presentar el caso como el final de la historia. El dato políticamente más revelador quizá no sea que “Koki” haya pertenecido a La Barredora. Es que después haya encabezado, según García Harfuch, una escisión. La palabra importa. Una escisión significa ruptura interna. Y una ruptura interna normalmente presupone que existía previamente una estructura suficientemente organizada como para posteriormente dividirse

Por tanto, lo que las autoridades están describiendo no parece ser simplemente la aparición espontánea de una nueva banda de delincuencia común. Están hablando de un proceso de recomposición criminal. Esa distinción cambia bastante las cosas. Porque combatir grupos fragmentados puede ser incluso más complejo que enfrentar una organización vertical. Una sola estructura tiene mandos relativamente identificables. Varias células pequeñas pueden disputar entre sí los territorios

La captura de un dirigente puede, entonces, producir dos escenarios diferentes. Puede debilitar definitivamente a la organización. O puede abrir nuevamente la disputa por su sucesión. Por eso los días y semanas posteriores serán importantes. La prueba verdadera no estará únicamente en quién fue detenido. Estará en qué ocurre después de su detención. Cobra relevancia que Omar García Harfuch mencionó específicamente el territorio: Centro y Nacajuca

Dimensionemos: eso tampoco parece casual. El Gobierno federal relaciona al detenido con extorsión, secuestro, tráfico de personas, distribución de droga, ataques contra autoridades y quema de vehículos en esos municipios. Se trata, por ahora, de señalamientos oficiales que deberán sostenerse jurídicamente ante los tribunales y no de sentencias condenatorias. Pero territorialmente el dato tiene enorme importancia. Centro concentra la capital del estado, su actividad económica, administrativa y comercial

Nacajuca forma parte de una zona cada vez más integrada a la dinámica metropolitana de Villahermosa. Que una estructura criminal sea señalada por operar en esa franja significa que la batalla por la seguridad no ocurre solamente en municipios alejados, caminos rurales o zonas petroleras. También ocurre alrededor del principal núcleo urbano de Tabasco. Y existe otro elemento todavía más delicado: la extorsión

El homicidio produce inmediatamente una estadística y una noticia. La extorsión funciona de manera distinta. La propia Fiscalía de Tabasco reportó que durante el primer semestre de 2026 disminuyeron diversos delitos, incluido el homicidio doloso en 13 municipios y el secuestro, mientras la extorsión registró un incremento. Por eso detener a un presunto dirigente relacionado con extorsión tiene una dimensión social que rebasa ampliamente la estadística de homicidios

Hay otro detalle fundamental en el mensaje de García Harfuch. La operación comenzó, según explicó, con información obtenida por el Centro Nacional de Inteligencia. Después participaron la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Defensa, Marina, Guardia Nacional y autoridades estatales. Eso describe con bastante claridad el modelo que la actual estrategia federal intenta consolidar: inteligencia, investigación, coordinación y operación

No simplemente patrullajes. No retenes colocados para producir fotografías. No convoyes recorriendo avenidas mientras los dirigentes criminales conocen desde kilómetros antes que se aproxima el operativo. La inteligencia permite identificar personas, redes, desplazamientos y relaciones antes de ejecutar una captura. Y políticamente García Harfuch ha construido buena parte de su narrativa precisamente alrededor de esa idea: golpear estructuras criminales mediante información y coordinación institucional

El Gabinete de Seguridad federal establece justamente entre los ejes de la Estrategia Nacional de Seguridad el fortalecimiento de la inteligencia y la investigación, acompañado por la coordinación con las entidades federativas. La captura de “Koki”, por tanto, funciona también como una demostración práctica de ese modelo. El resumen dicta en estos momentos. Fragmentación y recomposición: la metamorfosis criminal en Tabasco

SEPTIMO SELLO
No podía faltar el componente político. García Harfuch cerró su mensaje agradeciendo directamente al gobernador: “Agradecemos al gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez, y a las autoridades estatales por su apoyo y coordinación permanente”. Podría parecer una cortesía institucional. No lo es completamente. En política las palabras importan y, tratándose del secretario de Seguridad federal, todavía más. Omar García está atribuyendo públicamente al Gobierno de Tabasco una participación cooperativa dentro de una operación encabezada por inteligencia federal

SEPTIMA TROMPETA
Eso fortalece la narrativa de Javier May respecto a que existe coordinación efectiva entre su administración y el Gobierno de Claudia Sheinbaum. No significa que el gobernador haya dirigido personalmente la investigación. Tampoco significa que cada problema de seguridad esté resuelto. Mucho menos representa un certificado general sobre el desempeño de todo el aparato estatal. Pero sí constituye un reconocimiento político explícito del principal responsable federal de la estrategia de seguridad

SEPTIMA COPA
Y ese reconocimiento tiene valor. Especialmente porque la seguridad tabasqueña se encuentra inevitablemente atravesada por la historia reciente de La Barredora y por las preguntas que dejó la presunta penetración criminal en estructuras institucionales durante años de Adán Augusto y Merino Campos. En semejante contexto, que el Gobierno federal no solamente anuncie una captura, sino que reconozca expresamente la colaboración del actual gobernador, marca una posición. No borra los problemas. Pero establece quién aparece en este momento del lado de la operación institucional

Tags: Alfredo Calderon CamaraArmagedónCentrocrimen organizadoJavier MayKokiLa BarredoraNacajucaOmar Garcia HarfuchPueblo UnidoSeguridadTabasco

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