Democracia virtual
Eugenio Hernández Sasso
Nadie sabe hasta dónde habría llegado Chiapas en el rezago si en 2024 los grupos de poder, los intereses políticos, las estructuras institucionales y hasta los actores vinculados con la delincuencia hubieran conseguido imponer su voluntad en la elección del candidato a gobernador.
Quienes pretendían abrirle la puerta a Pepe Cruz hicieron todo lo posible para cerrar el paso a Eduardo Ramírez Aguilar, incluso desde aquella polémica asamblea del Consejo Político de Morena en Chiapas en donde El Jaguar no obtuvo ni un solo voto.
Sin embargo, la decisión de la gente terminó pesando más que los acuerdos de escritorio, de tal forma que, en la encuesta, el pueblo habló y eligió a Eduardo Ramírez para dirigir los destinos del estado.
Ahí comenzó otra historia, toda vez que hoy, quienes recorren Chiapas pueden ver cambios que hace apenas unos años parecían difíciles de conseguir.
La seguridad se ha convertido en uno de los principales asuntos de la administración estatal y, de acuerdo con los resultados que se han dado a conocer, la percepción de inseguridad ha disminuido.
Carreteras que antes generaban temor, municipios golpeados por la delincuencia y corporaciones policiacas señaladas por presuntos vínculos criminales forman parte de una realidad que el gobierno asegura estar enfrentando con mano firme.
Presidentes municipales relacionados con actividades ilícitas han terminado en prisión y, en algunos casos, corporaciones enteras han sido desmanteladas.
Se podrá discutir la estrategia, cuestionar sus alcances o exigir todavía mejores resultados, pero no se puede negar que el tema de la seguridad dejó de esconderse con mentiras.
Mientras eso ocurre, Chiapas también está recibiendo reflectores en materia de educación.
Este martes y miércoles, San Juan Chamula y San Cristóbal de las Casas serán escenario de un encuentro que coloca a Chiapas frente a representantes y especialistas de la educación internacional, a propósito del programa de alfabetización Chiapas Puede y su reconocimiento por parte de la Unesco.
En una tierra donde durante décadas el analfabetismo fue uno de esos problemas que todos conocían pero pocos resolvían, más de cien mil personas han aprendido a leer y escribir en apenas un año. Esto representa, por sí mismo, un dato que merece atención.
Son jóvenes, niñas, niños y adultos mayores que ahora tienen una herramienta que puede cambiarles la vida.
Aprender a leer y escribir no solamente significa reconocer letras, significa entender un documento, leer una receta, ayudar a un hijo con la escuela, conocer derechos y abrir una puerta que antes estaba cerrada.
Para los escépticos —que nunca faltan— es necesario preguntarles ¿por qué no reconocer un resultado cuando existe un organismo internacional como la Unesco poniendo los ojos sobre el programa?
Los premios y reconocimientos pueden discutirse, pero el verdadero juicio está en las comunidades. Ahí es donde se ha medido que Chiapas Puede si funciona.
Al final, la política no debería servir para repartir cargos entre grupos, sino para cambiar vidas.
Si hoy Chiapas tiene una oportunidad de avanzar en seguridad y educación, lo menos que puede hacerse es no desperdiciarla por intereses políticos, porque el estado ya perdió demasiados años y ahora toca aprovechar el momento.
Sassón
Sin duda, la nueva ERA ha convertido a Chiapas en un referente mundial. El reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) no es poca cosa.


