Salomón Jara seguirá como gobernador y Morena se fractura: la ratificación viene con factura
Salomón Jara seguirá como gobernador y Morena se fractura porque, aunque la mayoría de los votos pidió que continúe, casi cuatro de cada diez oaxaqueños que acudieron a las urnas marcaron la opción para que se fuera. La participación quedó por debajo del umbral necesario para hacer vinculante el resultado, así que la continuidad llegó más por las reglas que por una ola de respaldo.
Los datos oficiales del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) pusieron números al malestar: miles de boletas pidieron la salida del gobernador, una cifra que pesa sobre un gobierno que arrancó con la promesa de limpiar inercias viejas. El ejercicio de Revocación de Mandato, pensado como vitrina de legitimidad, terminó como espejo incómodo del ánimo ciudadano.
El voto que partió a Oaxaca en dos
El resultado expuso dos estados dentro de uno. Jara mantuvo márgenes amplios en las regiones rurales, esto gracias a una mezcla de estructura territorial, programas y lealtades construidas en años de trabajo de base. En las ciudades, en cambio, el piso se abrió.
En Oaxaca de Juárez y otros centros urbanos, el voto para que el gobernador se fuera superó a la continuidad y dejó escenas difíciles de tragar para el morenismo: el propio mandatario perdió en la casilla donde emitió su voto. Esa imagen golpeó más que cualquier discurso, porque mostró que la distancia entre el gobierno y el electorado urbano comienza a ser visible.
Sombras sobre la consulta
El día de la revocación también dejó cicatrices en lo que se refiere a la confianza. Se documentaron casillas con resultados aplastantes a favor de la permanencia, reportes de acarreo, compra de votos y presión sobre beneficiarios de programas sociales. Imágenes de las actas con errores y las historias de casillas “zapato” corrieron rápido en redes y medios locales. Aunque el resultado no cambió por esas irregularidades, el clima político sí se cargó para una parte del electorado.
El quiebre con el PT y las fisuras en la 4T
El Partido del Trabajo (PT) no sólo dejó de arropar al gobernador: se colocó del lado de quienes querían verlo fuera. Dirigentes, alcaldes y figuras locales hicieron público su voto contra Jara y empujaron su propia operación territorial el día de la consulta. Esa decisión rompió la imagen de un bloque compacto alrededor del Revocación de Mandato en el estado.
Lo que se vio en las urnas fue más que un enojo pasajero: un aliado que se cansó de quedarse en la segunda fila y decidió pasar la cuenta en el momento más vulnerable. De aquí en adelante, cada negociación electoral en Oaxaca tendrá que cargar con ese antecedente.
Lo que viene para Oaxaca y Morena
Jara se queda, pero enfrentará un sexenio más duro de lo esperado. Necesitará recomponer puentes con sectores urbanos, contener la fuga de cuadros hacia otros partidos y lidiar con un socio como el PT que ya probó que puede patear la mesa cuando siente que lo relegan. Morena, por su parte, tendrá que leer con cuidado lo que pasó en Oaxaca si no quiere que la misma historia le caiga encima en otros estados.
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