En Cambio diario presenta el largo historial agresivo del senador Noroña.El choque entre Gerardo Fernández Noroña y Alejandro “Alito” Moreno no es un episodio aislado. El altercado es la continuación de una larga lista de confrontaciones protagonizadas por el presidente de la Mesa Directiva del Senado.
El largo historial agresivo del senador Noroña con numerosos episodios
Desde hace más de una década, Noroña ha construido una imagen política a base de gritos, descalificaciones y escenas de furia en recintos legislativos y actos públicos. Uno de los episodios más recordados ocurrió en 2011, cuando irrumpió en plena comparecencia del entonces secretario del Trabajo, Javier Lozano, y lo increpó con insultos hasta ser contenido por otros legisladores.
Años después, en 2019, volvió a ser noticia por lanzar comentarios ofensivos contra la exdiputada panista Adriana Dávila, a quien vinculó con temas de trata de personas y amenazó con “ponerle una chinga”. Este caso derivó en una sanción del Tribunal Electoral, que lo obligó a disculparse públicamente por violencia política de género.
El estilo bronco de Noroña también se refleja en sus constantes ataques a la oposición, a quienes ha llamado “vendepatrias” y “traidores”, llegando incluso a retar públicamente a legisladores como Federico Döring a enfrentarlo fuera del Congreso. A esto se suma su rivalidad permanente con Lilly Téllez, con quien sostuvo una guerra de gritos durante toda la legislatura. La pelea con “Alito” Moreno, por lo tanto, no sorprende: es un nuevo capítulo en la trayectoria de un político que ha hecho de la confrontación su principal carta de presentación.
El largo historial agresivo del senador Noroña está plagado de confrontaciones y acusaciones por conductas violentas en su carrera política, aunque ahora presume una vida acomodada. Aparece como propietario de una residencia valuada en 12 millones de pesos, un contraste que exhibe cómo su paso por la política le ha permitido transitar del estigma de la polémica al privilegio económico.
La casa de 12 millones
Ubicada en Tepoztlán, Morelos, la propiedad del senador está rodeada de jardines y con características que la hacen destacar en el mercado inmobiliario de lujo. Levantó sospechas por el alto costo y la aparente falta de congruencia entre el estilo de vida del diputado y sus declaraciones patrimoniales. Aunque él ha insistido en que la compra fue transparente y que los recursos provienen de su trabajo honesto y de actividades legítimas, como la monetización en su canal de YouTube.
Sin embargo, especialistas en comunicación digital y transparencia patrimonial han puesto en duda esta versión. Los cálculos realizados a partir del número de vistas, los ingresos promedio por cada mil reproducciones y las tendencias del mercado digital muestran inconsistencias entre las cantidades que el legislador presume y lo que realmente podría haber recibido por esa vía. En consecuencia, se abrió la discusión sobre si existen otras fuentes de financiamiento que no han sido aclaradas. El contraste entre el discurso de autosuficiencia financiera y las cifras concretas genera suspicacia, alimentando las críticas hacia el origen del dinero con el que adquirió la casa.
La residencia, además, se suma a otros cuestionamientos sobre el patrimonio de figuras públicas que se identifican con causas populares, pues pone en tela de juicio si su discurso de austeridad y cercanía con el pueblo se corresponde con sus actos. La casa de Tepoztlán se ha convertido así en un símbolo del debate sobre la coherencia entre el decir y el hacer en la política mexicana.
Morenistas cierran filas con Noroña; piden que agresión no quede impune
Tras el altercado con Alejandro Moreno en la Comisión Permanente, varios gobernadores de Morena salieron a respaldar públicamente a Noroña. Argumentaron que las agresiones verbales y físicas que recibió no pueden quedar sin sanción, y señalaron que se trató de un acto que atenta contra la civilidad política.
Para ellos, este episodio es reflejo de la violencia con la que la oposición pretende encarar a la 4T, y por ello cerraron filas en defensa de uno de los suyos. El llamado fue a no minimizar lo ocurrido y a demostrar que los excesos en la política deben tener consecuencias claras, sin importar el cargo o partido del agresor.
La narrativa de los mandatarios buscó colocar a Noroña como víctima de un embate de la vieja política, lo cual fortalece su posición como referente del movimiento obradorista y lo blinda frente a los cuestionamientos sobre su patrimonio. La confrontación con Alito se convierte así en un nuevo capítulo de la disputa entre la 4T y la oposición.
Entre los mandatarios estatales que manifestaron su apoyo se encuentran Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México y exjefa de Gobierno de la CDMX, junto con gobernadores como Mara Lezama (Quintana Roo), Evelyn Salgado (Guerrero), Layda Sansores (Campeche), Rubén Rocha Moya (Sinaloa) y Américo Villarreal (Tamaulipas). También se sumaron Alfonso Durazo (Sonora), Rutilio Escandón (Chiapas), Cuauhtémoc Blanco (Morelos, aliado de la 4T) y otros actores que consideraron inaceptable la actitud de Alejandro Moreno.
Cada uno, desde su respectivo ámbito, coincidió en que la política no puede normalizar agresiones físicas ni verbales y que el Congreso debe ser espacio de debate, no de violencia. La lista de respaldos ilustra el peso político de la defensa a Noroña y el grado de articulación del movimiento lopezobradorista en torno a sus cuadros más visibles. Este respaldo colectivo lo fortalece frente a las acusaciones y coloca a la oposición en una posición incómoda al justificar la conducta de su dirigente nacional.
Discusión de las agresiones en la Comisión Permanente
El incidente escaló al seno de la Comisión Permanente, donde legisladores de Morena, PT y PVEM exigieron que se establecieran sanciones claras contra Alejandro Moreno por su comportamiento.
La discusión se tornó ríspida, con acusaciones cruzadas: mientras la oposición buscaba minimizar lo sucedido, los morenistas insistían en que había sido una agresión inaceptable contra un legislador de la mayoría. Hubo incluso llamados a que la Mesa Directiva iniciara un procedimiento formal para revisar la conducta del dirigente priista.
En contraste, la bancada del PRI y aliados defendieron a Moreno, asegurando que las provocaciones de Noroña fueron las que detonaron la confrontación. El debate dejó ver el clima de polarización que domina en el Congreso y que, lejos de resolverse, parece agudizarse conforme avanza el sexenio. Para muchos analistas, este choque evidencia cómo las diferencias políticas se trasladan al terreno personal, deteriorando la calidad del debate legislativo.
Largo historial agresivo del senador Noroña, sin embargo Alito Moreno tampoco está limpio
Por su parte, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, no es una “blanca paloma”, enfrenta desde hace tiempo señalamientos por un presunto enriquecimiento ilícito. Reportajes periodísticos han documentado propiedades, terrenos y cuentas que no parecen corresponder con sus ingresos como servidor público. Entre las más conocidas se encuentra su residencia en Campeche, considerada una de las más ostentosas de la región, cuyo valor se calcula en decenas de millones de pesos.
A esto se suman denuncias de adquisición de terrenos a precios irrisorios y contratos otorgados a empresas con vínculos cercanos a su entorno familiar.
Aunque Moreno ha negado todas las acusaciones y asegura que se trata de una persecución política, la percepción pública lo coloca como un político con un estilo de vida muy por encima de lo que podría justificar su trayectoria laboral. Estas acusaciones lo persiguen cada vez que busca reposicionarse políticamente, debilitando el discurso con el que pretende presentarse como líder de la oposición.
Desvíos de Moreno en el PRI
Dentro del propio PRI, Moreno ha sido señalado por el presunto desvío de recursos partidistas durante su gestión como presidente nacional. Militantes inconformes aseguran que bajo su mando se han favorecido contratos con empresas fantasma o ligadas a operadores cercanos, al tiempo que las finanzas del partido se encuentran en números rojos.
Se habla incluso de la venta irregular de inmuebles propiedad del PRI, lo que habría generado beneficios personales para su círculo más cercano.
Estas acusaciones han provocado fracturas internas y han alimentado las críticas de expresidentes del partido que lo responsabilizan de la debacle electoral sufrida en 2021 y 2024. Moreno, sin embargo, ha mantenido el control del partido gracias a una estructura de lealtades y a su capacidad de negociar con otras fuerzas políticas. Pese a los señalamientos, se ha mantenido firme en la dirigencia, aunque con un desgaste creciente en su imagen pública.
Blinda oposición a Alejandro Moreno
Ante la serie de cuestionamientos, la oposición ha cerrado filas en defensa de Alejandro Moreno, argumentando que se trata de ataques fabricados por el gobierno federal para debilitar al bloque opositor.
PAN, PRD y una parte de MC han respaldado su permanencia al frente del PRI, considerando que su salida significaría un triunfo para Morena. Este blindaje se traduce en votos conjuntos en el Congreso y en la reiteración de su papel como pieza clave en la construcción de un contrapeso político.
A pesar de las dudas internas, los aliados opositores saben que Moreno representa una figura incómoda de remover, pues hacerlo implicaría reconocer que las acusaciones en su contra tienen sustento. De ahí que, aunque su reputación esté en entredicho, lo han sostenido como interlocutor válido en la negociación con el oficialismo. El apoyo opositor, sin embargo, no lo exime de la percepción negativa que arrastra en la opinión pública.
Llama Alito a frente común contra Morena
Largo historial agresivo del senador Noroña, y en respuesta a los embates, Alejandro Moreno ha buscado reposicionarse como un líder firme de la oposición, convocando a la conformación de un frente común contra Morena y sus aliados. En sus discursos recientes ha insistido en que solo mediante la unidad se podrá frenar la concentración de poder del oficialismo y defender la democracia.
Con un tono combativo, ha acusado al gobierno de persecución política y ha tratado de presentarse como víctima de un régimen autoritario que utiliza las instituciones para golpear a sus adversarios.
Sin embargo, la narrativa del “frente común” convive con las tensiones internas de la oposición y con el desgaste personal del propio Moreno. Su llamado busca transmitir fuerza y cohesión, pero en el fondo refleja la vulnerabilidad de un dirigente que enfrenta cuestionamientos judiciales, mediáticos y partidistas, y que depende de mantener la unidad de sus aliados para conservar su posición en la política nacional.