Morena activó formalmente su maquinaria electoral rumbo a 2027 al aprobar, en la sesión de su Consejo Nacional realizada el viernes 6 y sábado 7 de marzo , un calendario cerrado y un método único: todas sus candidaturas se definirán mediante encuesta ciudadana, con filtros internos y reglas más estrictas para evitar rupturas y conflictos.
El Consejo Nacional de Morena aprobó que la primera gran definición será la de las 17 coordinaciones estatales —figura que después se convertirá en candidaturas a gubernaturas— el 22 de junio de 2026.
Para los distritos federales, el partido fijó el 3 de agosto como fecha para elegir a las llamadas coordinaciones distritales federales.
En el ámbito municipal, las coordinaciones —que serán la antesala de las candidaturas a alcaldías y ayuntamientos— se designarán el 21 de septiembre.
Finalmente, las coordinaciones distritales locales, base de las futuras diputaciones locales, se resolverán el 8 de noviembre, es decir, con casi un año de anticipación respecto a los tiempos legales.
Método: encuesta como único filtro
El Consejo Nacional ratificó que la encuesta seguirá siendo el eje para definir a quienes encabecen las candidaturas, ahora bajo un esquema más acotado y regulado.
El procedimiento contempla convocatoria pública, registro y, cuando haya más de seis aspirantes por cargo, un sondeo preliminar para depurar la lista y dejar solo a seis perfiles finalistas.
En esa etapa final se levantará una encuesta ciudadana que medirá conocimiento, cercanía con la gente y trabajo territorial; quien obtenga el puntaje más alto será nombrado coordinador o coordinadora y, eventualmente, candidato o candidata.
Morena estableció además un criterio de paridad en la fase de encuestas, con hasta seis aspirantes: tres hombres y tres mujeres, como techo máximo por cargo.
Reglas internas y candados
La dirigencia y el Consejo Nacional acordaron endurecer las reglas para la competencia interna, con el objetivo declarado de “blindar” las candidaturas de cara a 2027.
Los lineamientos plantean que solo se considerarán perfiles que cumplan requisitos legales y no tengan sanciones administrativas ni antecedentes penales, como parte de un filtro de integridad.
También se fijaron restricciones contra la promoción anticipada: se prohíbe a los aspirantes utilizar espectaculares u otros formatos de propaganda y se les impide realizar actos que puedan interpretarse como campaña adelantada o guerra sucia.
En paralelo, el Consejo aprobó una estrategia de organización territorial mediante comités seccionales y consejos municipales para apuntalar las estructuras de base antes de que se definan las candidaturas.
En la VII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional, Alfonso Durazo, presidente de ese órgano, subrayó que el objetivo del nuevo diseño es garantizar procesos “sin disputas inmanejables” y colocar al Consejo como árbitro imparcial entre las distintas corrientes internas.
La presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, presentó el calendario como una ruta para llegar a 2027 con candidaturas definidas y estructuras consolidadas, llamando a que “primero esté el movimiento” antes que los proyectos personales.
Con este esquema, Morena se adelanta varios meses a los plazos oficiales, busca evitar fracturas internas y apuesta a que la encuesta ciudadana siga siendo el mecanismo de legitimación frente a la militancia y al electorado.
Cartas fuertes en Quintana Roo
Para la gubernatura de Quintana Roo, los perfiles más mencionados en el entorno de Morena son Rafael Marín Mollinedo y Eugenio Segura Vázquez, que se colocan como cartas fuertes de cara al relevo en 2027. En el primer caso, Rafael Marín es un cuadro identificado con el proyecto de la 4T desde sus orígenes, fundador de Morena a nivel nacional y estatal, primer dirigente del movimiento en Quintana Roo, tuvo un papel clave como primer responsable civil del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Posteriormente, en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, se desempeño como director de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).
Mientras que en el caso de Eugenio segura se refiere su experiencia reciente en el gobierno estatal como secretario de Finanzas y Planeación del gobierno de Quintana Roo, y actualmente Senador.
Ambos tendrían que transitar por el mismo esquema de selección que fijó el Consejo Nacional: registro interno, filtros de elegibilidad y, finalmente, encuestas ciudadanas que definan quién encabeza la coordinación estatal —antesala directa de la candidatura al gobierno quintanarroense.
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