Trump amaga con ataques por tierra a cárteles
La noche de una entrevista en Fox News, Donald Trump lanzó una frase que cayó como piedra en la relación con México: “hemos eliminado el 97% de las drogas que entran por agua y ahora vamos a empezar a golpear en tierra con respecto a los cárteles”. El anuncio llegó después de meses de operaciones navales contra embarcaciones sospechosas en el Caribe y el Pacífico, considerado el siguiente escalón de una guerra antidrogas que ya salió de los canales habituales de cooperación judicial.
Trump amaga con ataques por tierra a cárteles justo cuando su gobierno presume decenas de ataques contra barcos de presuntos traficantes y la captura del venezolano Nicolás Maduro, lo que refuerza la idea de una estrategia regional que ya probó la fuerza militar en otro país antes de voltear de lleno hacia México. En esa misma conversación televisiva, el mandatario insistió en que “los cárteles están manejando México”, una frase que enlaza con años de discursos donde presenta al país como un territorio sometido por grupos criminales.
De “los cárteles controlan México” a las FTO
El giro actual no apareció de la nada. En su primer discurso ante el Congreso durante el segundo mandato, Trump sostuvo que el territorio al sur inmediato de la frontera estadounidense está “dominado enteramente por cárteles criminales” y que estos grupos tienen “control total sobre toda una nación”, en referencia directa a México. Ese tono se repitió en su toma de protesta de 2025 y sirvió de base para una orden ejecutiva que declara a varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras (FTO), una etiqueta que le abre herramientas jurídicas para perseguirlos con más flexibilidad y le da un barniz de legalidad a operaciones más agresivas.
En paralelo, el presidente recuperó un discurso que arrastra desde su primer periodo: la asociación constante entre México, migración y criminalidad, incluyendo declaraciones anteriores donde habló de “animales” para referirse a pandillas de origen mexicano, lo que provocó protestas formales del gobierno mexicano y alimentó la percepción de que la Casa Blanca mira al vecino del sur más como foco de amenaza que como socio.
La misión encubierta y la guerra a distancia
Mientras Trump prometía “golpes en tierra”, dentro de su administración avanzó la planeación de una operación nueva contra cárteles en México, revelada por fuentes actuales y exfuncionarios a NBC News. El plan prevé el envío de elementos de fuerzas de operaciones especiales, muchos del Joint Special Operations Command, bajo estatus de inteligencia (Title 50), lo que los coloca formalmente bajo la órbita de la comunidad de inteligencia estadounidense y no como un despliegue militar convencional.
{{De acuerdo con esos reportes, el corazón de la misión serían ataques con drones contra laboratorios de droga, mandos medios y líderes criminales, con equipos en tierra necesarios para operar ciertos sistemas y con un diseño pensado para mantenerse en secreto, tal como se manejaron los golpes contra embarcaciones sospechosas en altamar. El planteamiento se distancia de la cooperación discreta de administraciones anteriores, que enviaban asesores y agentes para apoyar a fuerzas mexicanas pero sin involucrarse directamente en ataques, y abre una ruta en la que Washington se reserva la opción de actuar por su cuenta dentro del territorio mexicano.
En este contexto, referencias a grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación aparecen en reportes sobre extradiciones y detenciones, no solo como objetivo de investigaciones mexicanas, sino como piezas en un esquema de presión bilateral que mezcla juicios, tratados comerciales y amenazas de uso de fuerza.
La respuesta de Claudia Sheinbaum y el costo para México
Del lado mexicano, Claudia Sheinbaum intenta contener la presión con un endurecimiento silencioso. Su gobierno ha entregado cerca de 92 personas ligadas a organizaciones criminales a Estados Unidos durante el segundo mandato de Trump, a través de extradiciones formales y entregas atípicas que incluyen figuras de alto perfil. En agosto de 2025, por ejemplo, México transfirió 26 presuntos integrantes de grupos como Sinaloa o aliados de CJNG, después de un operativo similar en febrero que sumó otros 29, entre ellos a Rafael Caro Quintero, bajo la promesa de que no enfrentarían pena de muerte.
En público, Sheinbaum rechaza cualquier presencia de tropas estadounidenses en territorio nacional y se aferra al discurso de soberanía, pero al mismo tiempo exhibe estos envíos de presuntos capos como muestra de cooperación y como intento de reducir el margen de Trump para justificar una incursión unilateral. Cada extradición funciona como ficha de negociación en una relación donde Washington presume su “dominancia” en el hemisferio y México busca evitar que la frontera se convierta en línea de fuego abierta.
En medio de esa tensión, la discusión sobre si el etiquetado como FTO y los planes de ataques por tierra realmente pueden desmantelar una red criminal fragmentada y arraigada en economías locales sigue abierta entre expertos, mientras México intenta contener una escalada que no controla.
Mantente actualizado con las noticias más relevantes con En Cambio Diario.
