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Guerra Israel Hezbolá Líbano: Crisis humanitaria

En Cambio Diario Por En Cambio Diario
12 marzo 2026
in Internacional
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Guerra Israel Hezbolá Líbano: Crisis humanitaria

Guerra Israel Hezbolá Líbano: Crisis humanitaria

La guerra entre Israel y Hezbolá en Líbano ha desencadenado una de las peores crisis humanitarias de la región en años. Desde que se reanudaron los enfrentamientos hace poco más de una semana, casi 400 personas han muerto y más de 750 mil han sido desplazadas de sus hogares. Para los libaneses, este conflicto representa un retorno a los días más oscuros de la guerra civil, con familias huyendo de sus casas mientras los bombardeos destruyen barrios enteros en Beirut y el sur del país.

El retorno de la violencia en Líbano

Rola Atwi, una madre de 36 años del suburbio de Haret Hreik en Beirut, cuenta su historia con la voz quebrada. “Tomé a mi hijo y a mi hija y huimos de nuestra casa justo antes de que fuera destruida en un ataque israelí la semana pasada”, relata. Desde entonces, su familia permanece en una acera de un barrio costero al oeste de Beirut, sin saber cuándo podrán regresar a casa. Su situación refleja la realidad de cientos de miles de libaneses que han perdido todo en cuestión de días.

Lo que hace más angustioso el caso de Atwi es que su hija tiene epilepsia. “Cuando hay ruidos fuertes, sufre convulsiones”, explica con preocupación. Proteger a sus hijos se ha convertido en su única prioridad. “Me siento aturdida. Solo quiero que mi hija esté a salvo”, afirma, expresando el sentimiento compartido por millones de libaneses que viven bajo el constante miedo de los bombardeos.

El Líbano se vio envuelto en esta nueva escalada de violencia cuando el grupo militante islamista Hezbolá, respaldado por Irán, comenzó a atacar a Israel en respuesta a eventos recientes en Oriente Medio. Desde entonces, la situación ha empeorado dramáticamente a ambos lados de la frontera entre el Líbano e Israel, creando una crisis sin precedentes en la región.

Cifras devastadoras de la crisis humanitaria

Las cifras de la tragedia humanitaria son alarmantes. Según las autoridades sanitarias libanesas, hasta el 9 de marzo de 2026 habían muerto 486 personas, con alrededor de 1.300 heridas. Sin embargo, la ONU elevó estas cifras días después, afirmando que habían fallecido 570 personas y más de 750 mil habían sido desplazadas de sus hogares. Es importante destacar que las cifras del Ministerio de Sanidad libanés no distinguen entre combatientes y civiles, lo que dificulta determinar el número exacto de víctimas civiles.

Suzanne Takkenberg, directora regional para el Líbano de Acción contra el Hambre, describe la situación con palabras crudas: “Las familias, ya agotadas por años de penurias, se ven obligadas a desplazarse una vez más, y miles de ellas tienen que dormir en coches y espacios públicos”. Esta realidad muestra cómo la guerra ha colapsado completamente la capacidad del país para albergar a sus propios ciudadanos.

Los ataques de Israel han desencadenado una crisis humanitaria a gran escala que afecta a toda la población civil. Mientras que los civiles en Israel han sido blanco de los ataques de Hezbolá, las bajas civiles en territorio israelí parecen limitadas gracias a los sistemas de defensa y los refugios disponibles. En contraste, el Líbano carece de estas infraestructuras de protección, dejando a su población vulnerable a los bombardeos constantes.

Antecedentes del conflicto actual

Para entender la gravedad de la situación actual, es necesario recordar que esta no es la primera vez que Hezbolá e Israel entran en conflicto armado. La reanudación de los combates pone fin al frágil alto el fuego que había entre ambas partes. En noviembre de 2024, un acuerdo negociado por Estados Unidos había acabado con 11 meses de escaramuzas y dos meses de guerra que causaron la muerte de unas 4 mil personas, además de la invasión terrestre del Líbano por parte del Ejército de Israel.

Hezbolá, cuyo brazo armado está clasificado como organización terrorista por Estados Unidos, Alemania y muchos otros países, había comenzado a atacar a Israel en un intento por apoyar a Hamás. Esto ocurrió un día después del ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023. Ambas organizaciones forman parte del llamado Eje de la Resistencia, liderado por Irán, una alianza que incluye a grupos de Oriente Medio que consideran enemigos a Israel y a Estados Unidos.

El conflicto actual representa una escalada peligrosa que amenaza con deshacer los frágiles avances logrados en los últimos meses. Según reportes internacionales, la campaña de Israel contra Hezbolá podría continuar incluso después de que finalice la guerra entre Estados Unidos e Irán, lo que sugiere que el conflicto podría prolongarse indefinidamente.

El desafío del control estatal en Líbano

En medio de la crisis humanitaria, los políticos libaneses enfrentan un desafío monumental: intentar controlar a Hezbolá mientras el país se desmorona. A principios de marzo, el Gobierno libanés prohibió todas las actividades militares y de seguridad de Hezbolá, destacando que solo el Estado libanés tiene la autoridad para decidir sobre cuestiones de guerra y paz. Sin embargo, esta medida ha sido ampliamente cuestionada por su efectividad.

El analista político Ralph Baydoun señala que el impacto político de la ilegalización de Hezbolá es en gran medida un “acto performativo destinado a enviar una señal al exterior, más que una medida coercitiva”. Los portavoces de Hezbolá siguen apareciendo en los canales de televisión libaneses, incluyendo los medios contrarios a la organización, lo que demuestra la limitada capacidad del Estado para hacer cumplir sus decisiones.

Además, los más de veinte años de control de Hezbolá sobre el Estado libanés le han permitido afianzarse en muchos puestos sensibles en los ámbitos judicial, de seguridad y administrativo. Esto le da un margen considerable para maniobrar alrededor de las decisiones estatales. No solo el brazo militar de Hezbolá, sino también su brazo político está entrelazado con la red política y financiera de Irán, lo que complica aún más los esfuerzos de control estatal.

El problema del desarme de Hezbolá

El Gobierno de Líbano y las Fuerzas Armadas Libanesas llevan mucho tiempo luchando por hacer cumplir el desarme de Hezbolá, tal y como se estipula en el alto el fuego de noviembre de 2024. Hasta ahora, Hezbolá ha entregado en gran parte sus armas al sur del río Litani, pero se niega a desarmarse por completo. La organización alega la necesidad de poder defender al país de los continuos ataques del Ejército de Israel y de la ocupación militar israelí de cinco puntos a lo largo de la frontera común.

Por su parte, Israel ha declarado que no dejará de atacar a Hezbolá mientras siga representando una amenaza. Baydoun explica que “Hezbolá nunca dio luz verde a los esfuerzos de desarme de las Fuerzas Armadas Libanesas y nunca permitió registros en posiciones no expuestas por Israel”. Añade que “los seis cohetes que desencadenaron el conflicto actual fueron lanzados desde el sur del río Litani”, lo que demuestra que el grupo mantiene capacidades militares significativas a pesar de los acuerdos previos.

Para el presidente libanés, Joseph Aoun, el desarme sigue siendo un tema clave, ya que también está vinculado a la tan necesaria inversión internacional para la reconstrucción de los daños causados por la guerra anterior. El Banco Mundial estimó los costes de reconstrucción en unos 11 mil millones de dólares, una cifra que parece cada vez más lejana conforme los nuevos bombardeos destruyen más infraestructura civil.

Perspectivas futuras y consecuencias regionales

La prolongación de este conflicto tiene implicaciones que van mucho más allá de las fronteras libanesas. La guerra entre Israel y Hezbolá es parte de una confrontación más amplia que involucra a Irán, Estados Unidos y múltiples actores regionales. La intensificación de los ataques y la falta de perspectivas claras de negociación sugieren que el conflicto podría prolongarse durante meses.

El Parlamento libanés ya ha prorrogado su mandato por dos años, reconociendo la realidad de que las elecciones parlamentarias previstas para mayo de este año no pueden realizarse en tiempos de guerra y desplazamientos a gran escala. Esta decisión refleja la gravedad de la situación y la incertidumbre sobre cuándo podrá normalizarse la vida política en el país.

La crisis humanitaria en Líbano continúa agravándose cada día. Miles de familias permanecen desplazadas, sin acceso a servicios básicos, educación o atención médica. Los hospitales están saturados, las escuelas cerradas y la economía colapsada. En En Cambio Diario, seguimos de cerca esta situación que afecta a millones de personas. Te invitamos a mantenerte informado sobre los desarrollos en Oriente Medio y a compartir tu perspectiva sobre cómo la comunidad internacional puede ayudar a resolver este conflicto. Cada voz cuenta en la búsqueda de soluciones pacíficas para la región.

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