El Grupo Tabasco, que alcanzó su mayor poder político durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, enfrenta una etapa de desgaste, fracturas internas y pérdida de influencia rumbo a las elecciones de 2027, coincidieron periodistas participantes en FORO, la mesa de análisis de En Cambio Diario, producto de Grupo Editorial Olmeca Maya.
Durante el programa conducido por Pepe Ancona, los periodistas Daniel Castro, Jorge Luis Amésquita, Crystiam Estrada y Eugenio Hernández Sasso analizaron la situación del grupo político tabasqueño y su relación con la presidenta Claudia Sheinbaum, en un escenario marcado por el reacomodo de fuerzas dentro de Morena.
La conclusión general fue contundente: el Grupo Tabasco continúa teniendo presencia y operadores políticos relevantes, pero ya no conserva el poder que alcanzó durante el sexenio de López Obrador y actualmente se encuentra “bajo fuego”.
Un grupo dividido en dos corrientes
Daniel Castro planteó que el Grupo Tabasco puede dividirse actualmente en dos grandes corrientes: por un lado, el ala identificada con Javier May y Octavio Romero Oropeza, vinculada al obradorismo más cercano a la izquierda partidista; y por otro, el sector encabezado políticamente por Adán Augusto López Hernández, con raíces en el priismo y una amplia presencia dentro de la estructura política nacional, pero que le ha afectado la presunta relación del tabasqueño con el grupo criminal La Barredora.
A juicio del periodista, ambas corrientes enfrentan un choque interno que podría determinar la supervivencia política del grupo durante la segunda mitad del gobierno de Sheinbaum.
“Hay un choque al interior del Grupo Tabasco”, sostuvo Castro, al señalar que el principal desafío consiste en determinar si sus distintas expresiones podrán reorganizarse o terminarán debilitándose entre sí.
Jorge Luis Amésquita coincidió en que la fuerza del grupo se ha reducido y destacó que, durante el sexenio anterior, sus integrantes llegaron a tener influencia sobre gubernaturas, diputaciones y senadurías.
Entre los personajes que todavía mantienen presencia nacional fueron mencionados Adán Augusto López Hernández, Javier May Rodríguez, Octavio Romero Oropeza, Luz Elena González, Mónica Fernández Balboa, Rafael Marín, Óscar Cantón, Mario Llergo, Manuel Rodríguez González, Adrián Hernández y Víctor Lamoyi, entre otros.
Claudia Sheinbaum toma el control
Uno de los puntos centrales del debate fue la relación entre el Grupo Tabasco y la presidenta Claudia Sheinbaum.
Los panelistas coincidieron en que la mandataria está construyendo una estructura política propia para afrontar la segunda mitad de su administración y que el proceso electoral de 2027 será fundamental para consolidar ese control.
Jorge Luis Amésquita sostuvo que Sheinbaum está tomando el control no solamente del gobierno, sino también de Morena, con el objetivo de construir el Congreso que acompañará la segunda etapa de su administración.
En ese proceso, señaló, destacan operadoras como Ariadna Montiel, Citlalli Hernández y Rosa Icela Rodríguez, quienes han demostrado capacidad para ejecutar las decisiones políticas de la presidenta.
Para Eugenio Hernández Sasso, el reacomodo es inevitable: Sheinbaum necesita fortalecerse y decidir qué integrantes del antiguo grupo político le resultan útiles para su proyecto.
“El que le sea útil a la presidenta lo va a ocupar”, resumió.
Adán Augusto conserva capacidad de operación
Aunque el Grupo Tabasco enfrenta desgaste, los participantes reconocieron que Adán Augusto López Hernández mantiene capacidad de operación política, particularmente por su experiencia y las relaciones construidas desde el Senado y dentro de Morena.
Jorge Luis Amésquita consideró que Adán Augusto continúa siendo un operador electoral útil para la presidenta, aunque descartó que pueda asumir con facilidad el liderazgo del Grupo Tabasco debido a las diferencias y rivalidades existentes entre sus integrantes.A
El Grupo Tabasco está bajo fuego: FORO
El panel también abordó el impacto que ha tenido sobre el llamado adancismo la pérdida de espacios políticos en otras entidades, como Chihuahua, donde el grupo había construido expectativas electorales.
Para los participantes, estos movimientos muestran que la influencia de las distintas corrientes tabasqueñas ya no es automática y depende cada vez más de su utilidad dentro del proyecto presidencial.
Javier May, el principal activo en el sureste
En contraste, Javier May Rodríguez fue identificado como uno de los principales activos políticos que todavía conserva el Grupo Tabasco.
Su experiencia en el trabajo territorial y su paso por la Secretaría de Bienestar fueron señalados como elementos que podrían resultar útiles para Morena en el sureste mexicano.
Crystiam Estrada consideró que perder el bastión político que representa el sureste tendría un alto costo para Morena, por lo que la presidenta debe mantener en el radar al gobernador de Tabasco como un posible operador político regional.
Sin embargo, Daniel Castro advirtió que incluso esa fortaleza enfrenta un proceso de debilitamiento y que el Grupo Tabasco se encuentra actualmente replegado territorialmente.
“Están bajo fuego”, afirmó al final del programa.
Las figuras que podrían recomponer al grupo
Frente al desgaste de algunos de sus integrantes, los panelistas identificaron a figuras que todavía podrían contribuir a una eventual recomposición.
Entre ellas destacaron Mónica Fernández Balboa, Luz Elena González y César Raúl Ojeda Zubieta, considerados perfiles con una relación menos conflictiva con el actual gobierno federal.
Amésquita señaló particularmente a Mónica Fernández Balboa y Luz Elena González como dos tabasqueñas que conservan una imagen positiva y cercanía con la presidenta.
Crystiam Estrada, por su parte, planteó que Mónica Fernández podría funcionar como un vínculo entre las distintas expresiones del Grupo Tabasco y el proyecto presidencial.
La posibilidad de una coordinación política entre Mónica Fernández y Javier May también fue puesta sobre la mesa, aunque los participantes reconocieron que el escenario todavía es incierto.
El verdadero problema está dentro
Más allá de las presiones externas, Daniel Castro ubicó el principal riesgo del Grupo Tabasco en sus propias divisiones.
El periodista recordó que los proyectos políticos suelen debilitarse cuando las disputas internas impiden construir una dirección común.
“Si no se unen se van a dividir”, coincidió Crystiam Estrada.
Para Jorge Luis Amésquita, la alternativa del grupo pasa por reagruparse y construir un bloque que le permita conservar espacios dentro de Morena. De lo contrario, advirtió, sus integrantes podrían quedar desplazados progresivamente de las decisiones nacionales.
Eugenio Hernández Sasso fue todavía más contundente: el Grupo Tabasco ya está desgastado y necesita esperar nuevas oportunidades políticas, mientras la presidenta consolida su propio proyecto.
Sin una cabeza visible rumbo a 2030
Uno de los principales problemas identificados durante el programa fue la ausencia de un liderazgo claro capaz de suceder políticamente a la generación que llevó al Grupo Tabasco hasta la Presidencia de la República.
Castro sostuvo que actualmente no existe una cabeza visible del Grupo Tabasco y que sus principales figuras compiten entre sí por mantener una buena relación con la presidenta.
Ese vacío de liderazgo podría convertirse en el principal factor de vulnerabilidad del grupo durante el periodo que va de 2027 a 2030.
La elección de las 17 coordinaciones estatales rumbo al proceso electoral también fue considerada un indicador de la nueva correlación de fuerzas. Para los panelistas, la distribución de esas posiciones demuestra que el control político de Morena está transitando hacia la estructura encabezada por Sheinbaum.
Un futuro todavía abierto
Aunque el diagnóstico sobre el desgaste del Grupo Tabasco fue compartido, los participantes evitaron darlo por muerto.
Crystiam Estrada recordó que la política puede cambiar rápidamente y que los actuales equilibrios podrían modificarse antes de 2030.
Daniel Castro, sin embargo, sostuvo que el grupo actualmente no está habilitado para ejercer la misma política nacional que desarrolló durante el sexenio anterior.
La conclusión de FORO fue que el Grupo Tabasco conserva cuadros, experiencia, presencia territorial y operadores con capacidad política, pero perdió la posición dominante que alguna vez tuvo.
Ahora deberá decidir si sus distintas corrientes son capaces de reagruparse o si terminarán diluyéndose ante la consolidación del proyecto político de Claudia Sheinbaum. El Grupo Tabasco sigue presente, pero ya no juega con las mismas cartas.


