El gobierno del presidente Donald Trump dio inicio a la construcción de un tramo del muro fronterizo en Arizona que atraviesa parte de la reserva de una tribu indígena. La obra avanza como uno de sus proyectos emblemáticos a pesar de las protestas.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos asegura que la zona forma parte de una peligrosa ruta de contrabando y que el muro cerrará una brecha de seguridad de larga data.
Integrantes de la tribu Tohono O’odham, cuyos miembros se extienden a ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México, acusaron al gobierno de entrar sin autorización. Sostienen que la obra causará daños en sus tierras sagradas.
¿Qué es el proyecto del muro fronterizo en Arizona?
El tramo forma parte de una labor de 46 mil millones de dólares del gobierno federal. El plan contempla muros de bolardos de acero de 9 metros de altura, barreras para vehículos y tecnología diseñada para frenar la inmigración y el contrabando ilegal.
A medida que se intensifican los trabajos, el gobierno se ha topado con la oposición de propietarios de tierras, grupos ambientalistas y tribus indígenas. Esos actores aseguran que la obra viola derechos de propiedad y profana sitios sagrados.
La tribu Tohono O’odham indicó el martes en un comunicado que unos 20 agentes de la CBP, acompañados de contratistas, ingresaron a territorio de la tribu esa mañana para iniciar la construcción.
Videos tomados con drones y publicados por miembros de alto rango de la tribu mostraban aproximadamente 14 vehículos y un taladro industrial en uno de los sitios.
¿Qué resolvió el juez y por qué la tribu insiste en la demanda?
Un juez federal permitió hace unas semanas al gobierno seguir adelante con la construcción. La tribu afirma, no obstante, que los contratistas han violado los códigos tribales e ingresado sin autorización para acceder al lugar de la obra.
La Nación, que tiene 37 mil miembros —incluidos miles que viven en México—, interpuso una demanda contra el gobierno federal en junio para bloquear el muro fronterizo en Arizona. Argumentó que causaría una devastación significativa en la reserva, incluida la destrucción de picos montañosos sagrados y la alteración de los límites de su territorio.
El juez federal Richard Leon, en Washington, D.C., designado por el expresidente George W. Bush, falló a favor del gobierno. Señaló que el muro se construiría en una zona de amortiguamiento de 18 metros de ancho en terrenos federales de la Reserva Roosevelt.
El dictamen indica que la parte demandada aún no ha expuesto planes para construir fuera de esa reserva. La tribu sostiene que, incluso si la obra se limita a esos terrenos federales, conducir por tierras tribales para acceder al área sigue siendo una entrada sin autorización.
¿Qué denunció Tohono O’odham y qué respondió la CBP?
Funcionarios tribales señalaron que los contratistas estuvieron acompañados por agentes mientras trabajaban en tres ubicaciones distintas cerca de la frontera. Usaron camiones perforadores para muestreos de suelo y otras actividades.
Afirmaron que los agentes de la CBP llevaban el rostro cubierto, estaban armados y montaron un bloqueo vehicular para impedir que la policía tribal retirara a los contratistas. La tribu había colocado letreros de prohibido el paso.
Hasta el momento no se han reportado enfrentamientos físicos entre policías o miembros de la tribu. Los funcionarios tribales dijeron que exploran nuevas acciones legales para retirar a los contratistas.
La CBP defendió la necesidad del muro. Aseguró que el desierto que se extiende por la tribu Tohono O’odham es un corredor para el contrabando de drogas.
El comisionado Rodney Scott afirmó que el proyecto cerrará uno de los corredores de contrabando y tráfico más peligrosos en la frontera suroeste. Describió esa zona como un desierto remoto que ha facilitado cargamentos de drogas, muertes de migrantes y actividad de cárteles durante décadas.
SLSCO Ltd., empresa con sede en Texas que construye el tramo en Arizona, ha asegurado más de 390 millones de dólares en financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional desde 2023 para edificar el muro.
La U.S. Customs and Border Protection sostiene que el muro fronterizo en Arizona cierra una brecha de seguridad. El comisionado Scott vinculó el tramo con el combate al contrabando.
La Tohono O’odham Nation denuncia entrada ilegal de contratistas y agentes. La Nación mantiene la demanda y evalúa nuevas acciones judiciales.
El gobierno del presidente Donald Trump impulsa el programa de 46 mil millones de dólares. El tramo de Arizona es una de las obras que ya comenzaron sobre el terreno.
El muro fronterizo en Arizona queda así en disputa entre el fallo federal que autoriza la construcción en la Reserva Roosevelt y la posición tribal de que el acceso mismo viola su territorio. No hay reportes de choques físicos, pero sí de bloqueos y de presencia armada de agentes federales.
La Nación reitera el carácter sagrado de picos y tierras afectadas. El gobierno federal reitera el argumento de seguridad fronteriza y de cierre de rutas de contrabando.
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