EL JUICIO ANTES DEL JUICIO
J. L. Amésquita P.
Bermúdez sostiene que ya fue condenado en los medios mientras jurídicamente continúa siendo presunto responsable. Cassez de mostró que una acusación puede ser devastadora en la opinión pública y sin embargo terminar desplomándose en los tribunales.
En México parece que no se aprende del pasado, en cada caso judicial, cuando así conviene a parte del aparato político, se filtra información para que el presunto responsable sea enjuiciado mediáticamente…La presunción de inocencia no termina de quedar claro, el llamado Comandante H, Hernán Bermúdez Requena, acaba de colocar ese concepto en el centro de la discusión mediante la carta que envió a los medios…En su misiva sostiene que ya fue juzgado y sentenciado públicamente, aunque jurídicamente continúa siendo un presunto acusado, su argumento no equivale a decir soy inocente, simplemente pide ser tratado como no culpable y la diferencia no es menor…La presunción de inocencia no existe para proteger únicamente a quien probablemente sea inocente, existe para impedir que el Estado convierta una acusación en condena antes de que un juez determine la responsabilidad penal…El caso de la francesa Florence Cassez debería seguir siendo una lección para México, fue detenida en 2005 acusada de secuestro y condenada a 60 años de prisión…Su nombre quedó asociado públicamente con una organización criminal, en 2013 el caso tuvo un giro inesperado, la SCJN ordenó su inmediata libertad al considerar que se habían producido graves violaciones al debido proceso, la Corte no manifestó su inocencia, valoró que se habían violado sus derechos, las víctimas son tema a parte y al parecer al órgano jurisdiccional pareció poco importar…Aquí debemos detenernos porque muchas veces como sociedad confundimos dos cosas completamente distintas, la verdad que creemos conocer y la verdad que un tribunal puede legalmente establecer…La defensa de Bermúdez Requena no tiene como única obligación demostrar que su cliente es inocente, también tiene obligación profesional de revisar si la autoridad hizo correctamente su trabajo…Una defensa bien preparada utiliza todos los errores de la contra parte, en este caso las del Estado representado por la fiscalía, eso no es impunidad, a eso se le llama litigio…El verdadero problema aparece cuando el Estado pretende ganar primero el juicio mediático y después pretende que el juzgador ignore todo lo publicado y eso es lo que expone precisamente la defensa de Bermúdez…Dentro de este entramado irremediablemente se entrelazan dos figuras que no se pueden omitir, Rosario Ibarra de Piedra “la primer madre buscadora de México” e Isabel Miranda de Wallace, acusadora de Florence Cassez…La primera convirtió la desaparición de su hijo Jesús Piedra Ibarra, acusado de secuestrador y guerrillero, en una “lucha” que le permitió tener una tribuna permanente, no encontró a su hijo, pero a cambio encontró cargos públicos y hasta le alcanzó para “heredar” la CNDH a su “princesa” Rosario Piedra Ibarra…Miranda de Wallace dedicó parte de su vida a investigar y perseguir a quienes secuestraron y dieron muerte a su hijo Hugo Alberto Wallace, logró la hazaña de dar con su paradero y que fueran llevados ante la justicia…Después al parecer equivocó el camino al inmiscuirse en la política e incomodar al poder…A ella no le dieron cargos públicos o legislativos, aunque los buscó, al contrario, acusaron que su hijo era todo un delincuente, aunque esa acusación quedó en el limbo, en cambio Ibarra disfrutó de las mieles del poder pese a que nunca puedo demostrar que su hijo no fuera un delincuentazo, la historia juzgó de diferente manera cada caso, los medios dieron su sentencia final de cada una de esas madres…Con esa narrativa que ilustra la aplicación de la ley en México, es como se entrelazan los casos de Bermúdez y Cassez, no porque sus casos sean iguales, tampoco porque el primero deba ser considerado inocente, no corresponde a los medios determinar eso, aunque la línea sugiera hacerlo…La comparación sirve para recordar que el Estado puede perder un caso aunque tenga una narrativa poderosa si comete errores jurídicos graves…Cassez lo demostró, por eso Bermúdez hace bien, desde la perspectiva de su defensa, revisar cada grieta del procedimiento y la autoridad no debe sentirse ofendida, al contrario, debe revisar que su acusación sea sólida y que resista el escrutinio de los abogados…De tomar otras alternativas se corre el riesgo de construir una sociedad donde primero se dicta sentencia en las redes, después en los medios y finalmente se le pide al juez que simplemente confirme la sentencia, y eso no es justicia, es linchamiento con toga…Tal vez por eso el caso de Cassez sigue vigente y la carta de Bermúdez debe leerse con mucho sigilo y dedicación, porque al final la verdadera batalla no debería ser entre Bermúdez y los medios…Ni siquiera ésta debería estar entre Bermúdez y la fiscalía, la verdadera batalla debe darse entre la acusación y la prueba y en esa batalla la presunción de inocencia no es un privilegio, es la última barrera que separa a la justicia del linchamiento…Hasta la próxima.

