KILÓMETRO CERO
POR EDGAR FERNANDO CRUZ
14 DE AGOSTO, 2026.
El penoso altercado entre los diputados Arturo Ávila, de Morena, y Carlos Mancilla, del PRI, fue una prueba fehaciente. Ver a dos legisladores agarrados de las greñas en pleno patio de un recinto que ostenta la leyenda de “la patria es primero” no fue más que un espectáculo vulgar, corriente y barato.
Y el señor Mancilla, enviado de Alito Moreno, que al parecer andaba necesitado de reflector, acusó sin empacho a Ávila de “traficante de armas”, rematando con un repertorio de insultos homofóbicos. Palabras que no solo tendrá que probar ante un juez, sino que tendrían que costar en caliente una sanción disciplinaria. Pero en el circo legislativo, la educación y el respeto son lujos que nadie se puede dar.
El ambiente político nacional huele a cañería. Lo que subyace detrás de cada choque, de cada expediente desarchivado y de cada acusación no son ideales democráticos: es la corrupción pura, el crimen organizado y la disputa encarnizada por el poder.
Mientras el circo da función, la mesa política está servida con todos los platillos podridos:
Cuentas pendientes y premios : Ahí tenemos la captura de dos exgobernadores (uno por andar ocultando pruebas y el otro enganchado en el huachicol). Curiosamente, si Rafael Marín Mollinedo —morenista de pura cepa— fue la pieza clave que descubrió y documentó el huachicol del panista Ernesto Ruffo Appel, lo que lo llevó a la cárcel, resulta evidente que hoy entrega su correspondiente factura y su candidatura para la elección gubernamental. Rafael representa los ideales claros del proyecto de Claudia Sheinbaum, pero hay fuego amigo en el Caribe: En Quintana Roo, la disputa por la candidatura morenista entre el propio Marín Mollinedo y Eugenio “Gino” Segura —el consentido del Niño Verde— tiene la casa hecha trizas, incluso con notas pagadas u orquestadas por mexicanos contra la corrupción de Claudio X. González, a youtubers y a En Punto de Televisa buscando trapos sucios a Marín Mollinedo.
Hay mucha preocupación por la sucesión en la zona y por la probable limpieza que se vendía en consecuencia del triunfo de Rafael Marín, Y pensar que en julio la visita de la presidenta a la zona caribeña fue, en el fondo, para poner orden en la joya turística del país. Pues no, el tironeo interno sigue a todo lo que da.
En otro frente el priista Ángel Aguirre entra como la cuota del tricolor al bote, la fiscal general busca desenredar la vieja sospechosa de cercanía con “Los Ardillos” en Guerrero. Mientras tanto en la mira de la guadaña están también la morenista Marina del Pilar en Baja California, la panista Maru Campos en Chihuahua, y en Campeche parece que se le tiende una red al dirigente nacional del PRI, con todo y un desafuero cocinado a fuego lento desde el escritorio de Layda Sansores.
Todo, absolutamente todo, está entrelazado en un nudo ciego que requeriría de verdaderos cirujanos políticos. Sin embargo, lo que tenemos al frente son puros carniceros con micrófono.
A la clase política actual le hace falta higiene básica, elegancia y, sobre todo, un mínimo de estatura moral. México es una gran nación que nos llena de orgullo a pesar de la vergonzosa caterva de políticos que nos tocó padecer.
Aquí lo dejo. Ya viene el desenlace

