Armagedón
“Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa” Santiago 3:16
Alfredo A. Calderón Cámara
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La paradoja resulta brutal. El partido que nacionalmente intenta venderse como la opción de lo nuevo puede terminar convertido en Tabasco en una casa de retiro del viejo sistema político. Y entonces la pregunta deja de ser retórica: ¿Movimiento Ciudadano está construyendo una alternativa para 2027 o simplemente está redistribuyendo salvavidas entre políticos que perdieron sus antiguos barcos?
Porque una cosa es abrir las puertas. Otra muy distinta es entregar las llaves. Las tribus ya comenzaron a medir el territorio Lo que se observa alrededor de MC Tabasco tiene todos los síntomas de una lucha anticipada por candidaturas, posiciones, diputaciones plurinominales y espacios de control interno. Gerardo Gaudiano, Pedro Jiménez, Karla Rabelo y ahora otros actores provenientes de del PRI aparecen formando polos de influencia alrededor del partido naranja, pero ¿Cuándo fue la última vez que estos ganaron una elección?
La única vez que ganó una elección fue para alcalde de Comalcalco en 1988 ¡Hace 38 años! Pedro Jiménez León, lejos de ser simplemente un observador veterano, asumió en febrero de 2026 funciones dentro de la organización electoral nacional de MC con responsabilidades relacionadas con Tabasco y Puebla. Entre las atribuciones de esa estructura está precisamente identificar perfiles para candidaturas tanto de mayoría relativa como de representación proporcional rumbo al siguiente proceso
Eso significa algo políticamente elemental: la disputa ya comenzó. No necesariamente por los votos. Primero por las candidaturas. Porque en los partidos mexicanos ocurre ese extraordinario milagro democrático mediante el cual algunos quieren decidir quién aparecerá en la boleta antes de haber convencido siquiera al vecino de enfrente. Y allí nace el verdadero conflicto
El primer pleito de Movimiento Ciudadano rumbo a 2027 podría terminar siendo Movimiento Ciudadano contra Movimiento Ciudadano. Pedro Jiménez: experiencia sí, renovación no; Jiménez León merece un análisis porque experiencia y renovación son conceptos completamente distintos. Fue diputado federal entre 2009 y 2012 por el principio de representación proporcional. Es decir, su trayectoria reciente de representación nacional tampoco nació de una victoria distrital directa
Por eso resulta legítimo preguntar: ¿Cuál es la última gran victoria electoral directa de Pedro Jiménez León que pueda exhibirse como demostración contemporánea de competitividad territorial? Su paso por la presidencia municipal de Comalcalco pertenece a una época política remota. Después construyó una carrera partidista, legislativa y administrativa a lado de Roberto Madrazo, pero su diputación federal de 2009 llegó por lista plurinominal. Ese dato importa, Jiménez León levanta la mano rumbo al 2027, quiere ser diputado, pero no aporta votos
No se cuestiona su derecho. Se cuestiona el mensaje. Porque si MC pretende presentarse como “lo nuevo”, difícilmente él puede convertir en emblema de renovación a una generación su biografía política cuando muchos de los jóvenes que hoy sostienen las redes, brigadas y estructuras naranjas ni siquiera habían nacido. Pedro puede ofrecer mapacheo, memoria política. Lo que resulta imposible ofrecer es juventud. El calendario también vota
El caso de Erubiel Lorenzo Alonso Que resulta todavía más revelador. Después de alrededor de tres décadas de militancia priista, dejó el PRI en junio de 2026 para incorporarse a Movimiento Ciudadano, mientras públicamente ya había manifestado aspiraciones para competir por la presidencia municipal de Centro, pero existe un detalle incómodo que ninguna cantidad de pintura naranja puede borrar
Erubiel llegó a la LXVI Legislatura federal por representación proporcional por Nuevo León, ni siquiera por Tabasco, formando parte de la bancada priista surgida de las listas plurinominales de 2024. Los registros de la Cámara de Diputados lo ubican entre los legisladores del PRI, entonces surge una pregunta demoledoramente sencilla: ¿Movimiento Ciudadano está reclutando votos o está reclutando diputados golpeadores con currículums?
Porque no es lo mismo. Un político puede tener experiencia legislativa pateando “guachomas”, discurso, exposición mediática y décadas recorriendo oficinas partidistas. Pero una elección de mayoría relativa exige otra mercancía mucho más escasa: votos propios. No votos del partido, ni posición en una lista. Tampoco acuerdos nacionales ni padrinazgos. No fotografías con Alejandro Moreno o Rubén Moreira ¡Votos! Personas que salgan de sus casas, crucen una boleta y depositen confianza personal en él. Esa es la prueba brutal de la política territorial
Todo lo demás puede negociarse. El voto popular no. El verdadero problema: la invasión del viejo PRI y aquí está quizás el problema más profundo que enfrenta MC Tabasco. No es que lleguen priistas. Los partidos democráticos deben recibir ciudadanos y políticos provenientes de otras organizaciones. El problema empieza cuando los recién llegados pretenden ocupar inmediatamente los espacios que durante años construyeron otros. Ahí deja de existir integración y comienza el desplazamiento
Si alguien abandona un partido después de veinte o treinta años y al día siguiente aparece disputando una candidatura privilegiada en otro, la militancia tiene derecho a preguntar: ¿Vino a construir Movimiento Ciudadano o vino a utilizar Movimiento Ciudadano? Adán Augusto ¡Contesta! La diferencia es gigantesca. Porque quien llega a construir empieza desde abajo. Camina. Organiza. Afilia. Forma comités. Busca representantes de casilla. Defiende votos. Visita colonias. Se moja. Se ensucia los zapatos. Escucha reclamos. Pierde elecciones. Vuelve a intentarlo. Eso forma militancia
Pero llegar directamente a discutir diputaciones, alcaldías o posiciones plurinominales tiene otro nombre: colonización partidista. Y MC debe cuidarse de convertirse en una sucursal electoral donde antiguos cuadros del PRI lleguen buscando aquello que el PRI debilitado ya no puede garantizarles. Porque entonces el naranja dejaría de representar futuro. Sería simplemente el nuevo envoltorio naranja del viejo producto tricolor; esa es la versión más viable, Movimiento Ciudadano es: la casa de retiro del viejo PRI
SEPTIMO SELLO
Los tres alcaldes y el verdadero poder territorial, el capital más importante que Movimiento Ciudadano posee en Tabasco no está necesariamente en sus oficinas estatales. Está en los municipios donde han conseguido construir liderazgos territoriales competitivos. Ahí está la diferencia fundamental. Un alcalde tiene estructura. Tiene representación comunitaria. Tiene operadores. Tiene conocimiento seccional. Tiene contacto permanente con ciudadanos y naturalmente tiene también desgaste
Pero existe una realidad política palpable. Ese poder territorial vale mucho más electoralmente que veinte fotografías de dirigentes reunidos alrededor de una mesa. Movimiento Ciudadano debería cuidar justamente esos liderazgos. Fortalecerlos. Replicarlos. Convertirlos en escuelas de formación territorial. Porque fuera de esas zonas, la presencia naranja sigue siendo desigual. En municipios estratégicos como Centro, Macuspana, Nacajuca, Jalpa de Méndez o Centla todavía existe una enorme distancia entre presencia mediática y capacidad real para disputar el poder
SÉPTIMA TROMPETA
Y esa distancia no se cubre importando candidatos. Se cubre trabajando. Centro: el espejismo más peligroso, Centro será particularmente tentador, pero espejismo al fin. Todo político con cierto nivel de conocimiento público creerá que puede disputarlo. Pero Centro no se gana con apellido, ni se gana con entrevistas o con espectaculares. Menos con publicaciones en redes. Centro exige una estructura gigantesca. Miles de representantes en: colonias, villas, rancherías, secciones y sobre todo movilidad electoral, promoción, defensa jurídica, capacidad económica, organización y candidato. Nada de eso tiene Erubiel Alonso
Por eso debe responder primero: ¿Qué trae? No qué cargo tuvo en el PRI. No cuántas veces pateó al “guachoma” de Noroña. No cuántas veces salió esa piñiza en televisión. Debe decir ¿Cuántos votos puede producir para MC? Porque ese es finalmente el examen. Definamos: MC lleva toda la pinta de convertirse en un PRI naranja. Esa es la verdadera amenaza. No desaparecer, sino algo peor ¡Parecerse exactamente a aquello que dice combatir!
Un partido de grupos, cuotas. De familias. De listas. De recomendaciones. De exdirigentes y políticos reciclados. De plurinominales y decisiones cupulares. Un PRI naranja con tenis “fosfo, fosfo”, con videos, pero con las mismas costumbres del siglo pasado. Ese sería el fracaso histórico. Porque Movimiento Ciudadano sí tiene una oportunidad
SÉPTIMA COPA
Sin embargo, existe una generación de jóvenes desencantados con la política tradicional. Existe un segmento ciudadano que no quiere nada parecido al PRI o al PAN. Existe espacio electoral, pero no para un partido naranja con sangre tricolor en las venas, sino una marca nacional reconocible con una narrativa generacional. Pero ese potencial puede desperdiciarse si las tribus de MC al menos en Tabasco han convertido al partido en botín de guerra
Karla Rabelo, como dirigente estatal, enfrentará una decisión mucho más importante de lo que parece. Administrar cuotas o construir un partido. Puede equilibrar grupos o fortalecer instituciones internas. Puede repartir posiciones entre personajes conocidos o abrir competencia verdadera. Convertirse en árbitro o en integrante de una tribu
Porque una presidenta estatal pierde autoridad cuando todos saben que pertenece -aunque lo niegue- al mafioso grupo adancista. Su obligación debería consistir precisamente en impedir que Gerardo Gaudiano, Pedro Jiménez León, Erubiel Alonso o cualquier otro liderazgo, incluido ella misma, se conviertan en propietarios de Movimiento Ciudadano. Los partidos no tienen dueños. Aunque algunos dirigentes mexicanos todavía no hayan recibido la noticia
