Armagedón
“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero”
1ª de Timoteo 6:10
Alfredo A. Calderón Cámara
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En política, una camioneta puede ser solamente una camioneta. Pero cuando aparece alrededor del círculo familiar inmediato de quien administra cientos de millones de pesos públicos y su precio ronda los dos millones de pesos y simultáneamente circulan acusaciones sobre presunta intervención familiar en la obra pública, deja de ser un asunto de gustos automotrices. Se convierte, inevitablemente, en una horrible pregunta política, popular, financiera y patrimonial
Y las preguntas sobre el patrimonio de quienes orbitan alrededor del poder no se responden con fotografías en hamacas, frases de visitas al reclusorio, inauguraciones, abrazos con asco a viejitos ni comunicados sobre humanismo. Se responden con documentos. Toyota México publica actualmente la Sequoia Platinum 4WD HEV desde 1 millón 901 mil 100 pesos. La camioneta en la denuncia la gente que alegremente pasea el esposo de la alcaldesa -como el jibarito- en un municipio donde la pobreza extrema muerde a los más vulnerables, es insultante
Ahí empieza precisamente otro problema político para la presidenta municipal de Huimanguillo, Mari Luz Velázquez Jiménez, vendiendo pastelitos en la Mega, nunca lo habría logrado, ubiquemos: cuando el entorno más próximo al poder exhibe bienes de alto valor y existen versiones locales que atribuyen al esposo de la alcaldesa una influencia extraordinaria sobre las decisiones municipales, la obligación política ya no consiste únicamente en decir que todo es falso
Consiste en hacer transparente lo que pueda transparentarse y permitir que los órganos fiscalizadores revisen lo que deban revisar. Porque el verdadero escándalo no sería poseer una Toyota Sequoia. Comprar una camioneta cara no constituye delito. El escándalo es que a diario salen filtraciones desde los intestinos de Palacio Municipal sobre una presunta relación con contratistas, proveedores, adjudicaciones, comisiones, favores, intermediaciones o recursos derivados directa o indirectamente del ejercicio del poder municipal
La pregunta seria a responder no es simplemente: “¿Cómo pudo comprarla?”. La pregunta financiera correcta que Huimanguillo demanda es: ¿Cuál es la trazabilidad patrimonial del vehículo? Quien es el propietario registral. Cuando fue adquirido, a qué precio, quién expidió la factura y bajo qué esquema se pagó. Si existe financiamiento, cuál es la institución acreedora. De cuánto fue el enganche. Qué actividad económica genera los ingresos suficientes para soportar las mensualidades

Si pertenece a una empresa, quiénes son sus accionistas. Si fue cedida, prestada o arrendada, quién concedió ese beneficio y qué relación mantiene con el Ayuntamiento. Son preguntas normales del pueblo bueno y tonto de Huimanguillo. Esa es la investigación financiera en curso que la sociedad demanda. Y ahí aparece el elemento políticamente explosivo: la eventual coincidencia entre un incremento visible del nivel de vida del entorno familiar de la alcaldesa y las denuncias sobre presunta influencia en las contrataciones públicas
No demuestra corrupción. Pero sí justifica escrutinio y una reprochable venganza popular de fuente ovejuna, que argumenta: “nosotros no votamos para que “Maripus” nos hiciera esto”. En cualquier administración que se presente bajo los principios de la Cuarta Transformación, la respuesta no puede ser: “es dinero privado y a nadie le importa” al estilo Noroña. Porque cuando una persona próxima a la autoridad es señalada de intervenir informalmente en decisiones públicas, la frontera entre lo privado y lo público necesita esclarecerse
Más todavía cuando se habla de obra pública y del “Príncipe consorte”: el poder por el que nadie soltó un votó. La acusación políticamente más delicada no es la camioneta. Es la versión de que el esposo de la presidenta municipal ejercería una suerte de mando paralelo sobre la obra pública. Eso, sería mucho más grave. Porque en una democracia municipal el esposo de la presidenta no constituye una dependencia administrativa
No existe la Dirección de Asuntos Conyugales. No existe la Coordinación General del Marido de la alcaldesa. Tampoco existe el cargo constitucional de “asesor de almohada”. Y el matrimonio no transmite facultades administrativas ¡La alcaldesa fue electa, el marido no! Si él aconseja privadamente a su esposa sobre una gripe está en el terreno familiar. Si decide sobre recursos, contratistas o funcionarios, estaría entrando en un terreno que exigiría esclarecer quién le otorgó facultades y bajo qué responsabilidad administrativa
Revisemos “a vuelo de pájaro”: El Estado Analítico del Ejercicio del Presupuesto de Huimanguillo reporta un gasto inicialmente aprobado de aproximadamente 1,083.56 millones de pesos, modificado posteriormente a 1,160.24 millones. Al 31 de marzo registraba alrededor de 198.46 millones devengados y 186.82 millones pagados. En el rubro específico de inversión pública, durante ese periodo aparecen modificaciones por aproximadamente 65.82 millones de pesos, con unos 30.51 millones devengados y cerca de 29.98 millones pagados
Es dinero suficiente para justificar vigilancia permanente de contratos, estimaciones y calidad física de las obras. El documento también registra una modificación de 10.54 millones de pesos en vehículos y equipo de transporte. Datos que simplemente forman parte de la radiografía presupuestaria municipal que debe ser revisada, el equipo de investigación de Armagedón se dará un tiempo para examinar este rubro
Todavía más interesante resulta el FAIS. El Ayuntamiento reportó para 2026 un monto de 240 millones 466 mil 804 pesos, de los cuales 236.34 millones aparecen como asignación anual municipal y 4 millones 120 mil 482.40 pesos como ¡Arrendamiento de vehículos terrestres destinados a supervisar la obra pública del municipio! Es decir, estamos hablando de una administración que moviliza cientos de millones y que dispone incluso de recursos específicos para supervisar la correcta ejecución de las obras
Por eso, ante denuncias ciudadanas sobre mala calidad, no basta responder que “se está trabajando”. Vale la pena hurgar en bitácoras, estimaciones y actas de entrega-recepción. La propaganda inaugura. La auditoría mide. Interesante será el seguimiento a los expedientes de las obras públicas ejecutadas durante el segundo semestre del ejercicio anterior para despejar dudas de la gente. No con declaraciones políticas sino revisión a expedientes técnicos. Si las obras están perfectamente ejecutadas; en honor a la verdad, habrá que decirlo
Si los contratistas fueron seleccionados correctamente, deben aparecer los procedimientos. Si los precios unitarios corresponden al mercado, que se demuestre. La investigación periodística tiene como finalidad verificar si todo está en orden o si existen irregularidades, entonces que las responsabilidades lleguen hasta donde tengan que llegar. La transparencia tiene una ventaja maravillosa para la alcaldesa: cuando todo está limpio, funciona mejor que cien comunicados de prensa
Un dato relevante: la documentación oficial correspondiente a 2025 identificaba a Edgar Esquinca Rosales al frente de Obras Públicas. Actualmente, el directorio oficial municipal coloca a Santiago Ramón Díaz en esa responsabilidad, la versión de que Esquinca habría salido porque “se negó a inflar las obras” aunque es inexacta, corre de boca en boca en el ambiente popular y pega de lleno en la percepción del lujo ofensivo de la Sequoia Platinum en la que alegremente pasea el Príncipe consorte en la república de la Piña
SEPTIMO SELLO
Políticamente, el peor escenario para Mari Luz Velázquez no sería que su esposo tenga una camioneta de lujo. Sería que en Huimanguillo termine asentándose la percepción de que existen dos gobiernos. Uno que firma. Y otro que manda. Uno que aparece en el organigrama. Y el príncipe consorte que presuntamente decide fuera de él. Uno que cobra sueldo. Y otro que tendría influencia sin responsabilidad pública. Ese fenómeno destruye la autoridad política porque convierte a funcionarios designados en simples ventanillas administrativas
Si el director de Obras decide, debe defender sus decisiones. Si no decide, debería explicar quién decide. Porque un funcionario reducido a poner firmas debajo de decisiones tomadas desde otra habitación deja de ser funcionario para convertirse en notario del poder informal. Y eso sería todavía peor que una mala administración: sería la privatización familiar del gobierno
SEPTIMA TROMPETA
La otra vertiente es electoral. Martha Colorado Jiménez diputada local de Morena por el Distrito 15, mantiene presencia política en Huimanguillo. El acuerdo mediante el cual Mari Luz pretende convertirla en sucesora para conservar control posterior sobre el Ayuntamiento. Eso pertenece, por ahora, al terreno de la disputa política. Los presidentes municipales suelen imaginar que pueden fabricar sucesores. La traición a Paco Sánchez y Oscar Ferrer Abalos está viva y es un bumerang que viene de regreso y cobra fuerza
Error es olvidar una regla elemental del poder: “no existe títere que conserve mucho tiempo los hilos después de descubrir que ya tiene el presupuesto en sus manos”. El poder prestado dura hasta que el beneficiario obtiene poder propio. Después comienzan los deslindes, las auditorías internas y las súbitas amnesias políticas. Por eso intentar construir una sucesión pensando en seguir “regenteando” un municipio constituye uno de esos errores que la clase política repite generación tras generación con conmovedora perseverancia
SEPTIMA COPA
En una sociedad desigual, el lujo de los gobernantes o de sus círculos familiares tiene una dimensión simbólica brutal. El ciudadano de a pie no hace un análisis financiero sofisticado cuando ve al “príncipe consorte” paseando en una camioneta de casi dos millones de pesos. Hace una operación más sencilla: “Yo gano tanto. Ellos llegaron al gobierno. Ahora tienen esto”. Puede ser una conclusión injusta. Puede incluso ser completamente equivocada. Pero políticamente existe
Y cuando simultáneamente ese ciudadano encuentra una calle deteriorada, una obra deficiente, drenaje insuficiente, servicios precarios o una autoridad que responde con arrogancia, las piezas se acomodan en su imaginación. Es entonces cuando el vehículo deja de ser transporte. Se convierte en símbolo de percepción de corrupción y la percepción de abuso erosiona la legitimidad más rápido de lo que un tribunal produce sentencias. Por eso un gobierno inteligente no se burla de las preguntas patrimoniales. Las responde. Urgen respuestas legítimas al pueblo de Huimanguillo porque esto, apenas comienza
