Ciudad de México. La Secretaría de Salud de México volvió a descartar, en un comunicado difundido el 5 de agosto de 2026, que exista evidencia científica que confirme a territorio mexicano como el origen del brote de ciclosporiasis más grande documentado en la historia de Estados Unidos, que a esa fecha ya sumaba 6,358 casos confirmados por laboratorio en 15 estados, de acuerdo con la actualización más reciente de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). México rechaza ser origen del brote de ciclosporiasis en EE.UU, la dependencia federal mexicana precisó que el país mantiene 33 casos confirmados bajo seguimiento epidemiológico, una cifra que consideró dentro del comportamiento habitual del padecimiento, y que continúa dos frentes de investigación abiertos: uno sobre una empacadora de lechuga en Guanajuato y otro sobre 16 hoteles de la Riviera Maya, en Quintana Roo, tras un reporte de autoridades británicas.
Qué argumenta la Secretaría de Salud sobre el origen del brote
En su comunicado, la autoridad sanitaria mexicana señaló que “la identificación de un país como origen preliminar de un producto durante una investigación internacional no constituye, por sí misma, evidencia de que la contaminación haya ocurrido en ese lugar”, por lo que sostuvo que las pesquisas continuarán abiertas hasta contar con evidencia científica concluyente. El secretario de Salud, David Kershenobich, y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) han insistido en que la vinculación inicial hecha por autoridades estadounidenses se sostiene sobre todo en datos epidemiológicos y de trazabilidad, es decir, en asociaciones estadísticas derivadas de entrevistas a pacientes, y no en la detección positiva del parásito en algún producto mexicano. La dependencia recordó, además, que un primer resultado positivo reportado por la FDA fue retractado poco después al confirmarse que se trataba de un falso positivo correspondiente a un lote que nunca llegó a ingresar al mercado estadounidense.
Resultados negativos en la planta de Taylor Farms en Guanajuato
El punto central de la controversia es la empacadora de Taylor Farms de México, ubicada en Guanajuato, que las autoridades estadounidenses señalaron como posible fuente de un clúster de miles de contagios asociados al consumo de lechuga iceberg rallada distribuida a cadenas de restaurantes y supermercados. De acuerdo con el comunicado conjunto publicado por el gobierno mexicano, los análisis realizados hasta el momento por las autoridades sanitarias de México y de Estados Unidos no han identificado la presencia de Cyclospora cayetanensis en las muestras de lechuga y agua recolectadas en esa instalación, tal como detalló la Secretaría de Salud en su sitio. Pese a esos resultados negativos, la empresa mantuvo de forma voluntaria el retiro de todo el producto proveniente de esa región y la suspensión temporal de su producción, mientras ambos gobiernos continúan comparando datos de trazabilidad.
Inspección de 16 hoteles en Quintana Roo tras la alerta del Reino Unido
De manera paralela, la Secretaría de Salud desplegó cinco brigadas de la Cofepris y la Dirección General de Epidemiología que concluyeron, el 4 de agosto, la verificación sanitaria de 16 hoteles en la Riviera Maya y Cancún. La revisión se activó después de que la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido reportara un repunte de contagios entre viajeros que regresaron de esa zona: 67 casos identificados en Inglaterra, Gales y Escocia entre el 30 de abril y el 15 de julio de 2026, de los cuales 48 correspondían a personas que habían visitado México, principalmente bajo esquemas de hospedaje “todo incluido”, según detalló la UK Health Security Agency (UKHSA). Las brigadas mexicanas realizaron entrevistas epidemiológicas, revisaron procesos de trazabilidad de alimentos y tomaron muestras de frutas, verduras y agua, cuyos resultados de laboratorio permanecían pendientes al cierre de este reporte.
La magnitud del brote en Estados Unidos
Estados Unidos enfrenta, según los propios Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), su mayor episodio de ciclosporiasis adquirida de forma doméstica —es decir, sin viaje internacional reciente— desde que existe registro. El reporte de la FDA documentó 6,358 casos confirmados por laboratorio distribuidos en 15 estados, encabezados por Michigan, además de Ohio, Indiana, Kentucky, Illinois, Kansas, Oklahoma, Pensilvania y otras entidades sumadas en semanas recientes. La agencia reportó al menos 278 hospitalizaciones y dos fallecimientos en Michigan, ambos en personas con condiciones de salud previas. Las autoridades estadounidenses insisten en que la evidencia epidemiológica y de trazabilidad continúa apuntando a la lechuga iceberg distribuida por Taylor Farms como el vehículo principal de ese clúster específico, aunque reconocen la existencia de otros focos de contagio en el país que no guardan relación con ese producto.
Qué es la ciclosporiasis y cómo se transmite
La ciclosporiasis es una infección intestinal causada por Cyclospora cayetanensis, un parásito unicelular cuyo único huésped conocido hasta ahora es el ser humano. El contagio ocurre por vía fecal-oral: los ooquistes se liberan en las heces sin capacidad infecciosa inmediata y requieren entre varios días y semanas de maduración ambiental antes de contaminar agua o alimentos frescos que se consumen crudos, como hortalizas de hoja, hierbas o frutas blandas. Quienes se infectan suelen presentar diarrea acuosa abundante —popularmente descrita como “diarrea explosiva”—, cólicos abdominales, náuseas, pérdida de apetito, flatulencia, fatiga, baja de peso y, en ocasiones, fiebre leve, con síntomas que pueden manifestarse entre dos días y más de dos semanas después de la exposición. La enfermedad no se transmite de persona a persona y suele responder bien al tratamiento antibiótico, aunque puede prolongarse semanas o meses si no se atiende oportunamente.
Por qué las autoridades descartan que Cancún sea el origen del brote estadounidense
Aunque ambos episodios comparten el mismo parásito y el mismo país, las autoridades sanitarias de México, Estados Unidos y el Reino Unido los tratan como fenómenos independientes.
El brote estadounidense es de tipo doméstico: afecta a personas que enfermaron tras consumir alimentos dentro de Estados Unidos, sin haber viajado recientemente, y su rastreo apunta a un producto agrícola del centro del país —la región del Bajío, en Guanajuato—, geográficamente distante de la península de Yucatán. Los casos de viajeros británicos en Cancún y la Riviera Maya, en cambio, corresponden a un patrón distinto y reconocido desde hace más de una década: picos estacionales de ciclosporiasis en turistas que visitan resorts de “todo incluido” durante la temporada de lluvias, generalmente entre mayo y agosto.
La Secretaría de Salud ha remarcado que la coincidencia de ambos eventos en el mismo periodo y con el mismo parásito puede generar confusión mediática, pero subrayó que ninguna de las dos investigaciones ha arrojado, hasta ahora, evidencia de laboratorio que confirme un origen mexicano común. Mientras los resultados de las muestras tomadas en Quintana Roo y Guanajuato siguen en proceso, el gobierno mexicano mantiene activa la vigilancia epidemiológica de los 33 casos nacionales y continúa el intercambio técnico con sus contrapartes estadounidenses y británicas, en espera de evidencia científica que permita cerrar definitivamente ambos expedientes.
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