
Amos Olvera Palomino
*Analista [email protected]
Desde el inicio de la operación militar especial, Moscú sostuvo cuatro grandes objetivos: la neutralidad de Ucrania, su desmilitarización, la llamada desnazificación y el reconocimiento de las nuevas realidades territoriales. Sin embargo, las guerras transforman no sólo los mapas, sino también los objetivos políticos de quienes las libran.
La dinámica de los últimos meses parece apuntar precisamente en esa dirección.
Mientras Ucrania intensifica los ataques contra infraestructura energética, puertos, centros logísticos e incluso objetivos civiles en territorio ruso, en Moscú comienza a consolidarse una percepción distinta: el problema ya no sería únicamente el gobierno de Kiev, sino la posibilidad de que Ucrania permanezca indefinidamente como una plataforma militar de Occidente, capaz de amenazar nuevamente la seguridad rusa dentro de algunos años.
Vista así, la guerra deja de ser exclusivamente una disputa territorial.
Pasa a convertirse en un problema de seguridad permanente.
Y es aquí donde la historia ofrece una analogía particularmente reveladora.
Después de la Segunda Guerra Púnica, cuando Cartago ya había sido derrotada y había dejado de representar una amenaza inmediata para Roma, el senador romano Catón el Viejo concluía prácticamente todos sus discursos, sin importar el tema que se debatiera en el Senado, con la misma frase:
“Ceterum censeo Carthaginem esse delendam.”
“Por lo demás, opino que Cártago debe ser destruida.”
No porque Cártago estuviera atacando a Roma en ese momento, sino porque Catón sostenía que mientras siguiera existiendo como Estado independiente, tarde o temprano volvería a representar un peligro estratégico.
Naturalmente, la historia nunca se repite de manera idéntica. Pero las analogías ayudan a comprender determinadas lógicas del poder.
La cuestión ya no consiste en preguntarse si Rusia pretende avanzar algunos kilómetros más en el frente.
La verdadera pregunta es otra.
¿Podría llegar una parte de las élites político-militares rusas a la conclusión de que mientras exista un Estado ucraniano organizado como plataforma militar occidental, la amenaza reaparecerá una y otra vez?
No existen elementos para afirmar que Moscú haya adoptado oficialmente semejante objetivo.
Pero tampoco puede ignorarse que la guerra ha modificado profundamente la percepción estratégica rusa.
Lo que en 2022 parecía un objetivo suficiente —una Ucrania neutral— hoy parece haber pasado a un segundo plano frente a una prioridad más amplia: impedir que el territorio ucraniano vuelva a convertirse en un instrumento permanente de presión militar sobre Rusia.
Mientras tanto, Estados Unidos parece buscar una salida que limite los costos estratégicos de la guerra. Europa, en cambio, ha terminado involucrándose en un conflicto que, por decisión propia, ha adquirido para buena parte de sus élites un carácter existencial.
Ese desacoplamiento entre Washington y varias capitales europeas podría convertirse en uno de los factores decisivos de la fase final del conflicto.
Sobre el terreno, mientras tanto, Rusia insiste en que las operaciones militares continuarán hasta alcanzar todos sus objetivos estratégicos.
Si esa posición permanece inalterable y la correlación militar sigue evolucionando en el mismo sentido, el desenlace podría aproximarse más a una capitulación de facto que a una paz negociada.
Y sería precisamente después de esa eventual capitulación cuando comenzaría el verdadero debate: no únicamente sobre el futuro gobierno de Kiev, sino sobre la propia configuración política del espacio ucraniano.
Nadie puede asegurar hoy que ese será el desenlace inevitable.
Pero toda estrategia parte de una percepción.
Y si en Moscú termina imponiéndose la idea de que el problema ya no es un gobierno, sino la existencia de una plataforma permanente de amenaza sobre su frontera occidental, entonces la lógica de Catón el Viejo dejaría de ser una referencia histórica para convertirse en una inquietante analogía geopolítica.
Tal vez sea ahí donde empiece, verdaderamente, el punto de no retorno..
