Ciudad de México, 9 de julio de 2026. El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, salió al paso de los señalamientos que la presidenta Claudia Sheinbaum le hizo durante sus conferencias matutinas, al insistir en que ninguna agencia estadounidense participó en el operativo que llevó a la detención de Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López en 2024. El pronunciamiento del exdiplomático, sin embargo, no cerró el diferendo: horas después la mandataria mexicana reiteró que existen contradicciones en su versión y pidió a la Fiscalía General de la República (FGR) sumar el caso a la carpeta de investigación ya abierta.
El origen del conflicto en la mañanera
El pasado 7 de julio, durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum recordó que en agosto de 2024 el gobierno mexicano, entonces encabezado por Andrés Manuel López Obrador, solicitó a la embajada estadounidense información sobre cómo habían salido del país Zambada y Guzmán López, y si alguna agencia de Estados Unidos había intervenido. En ese momento, la respuesta oficial de Salazar fue que ninguna dependencia estadounidense había participado en el traslado.
La presidenta señaló que esa versión quedó en entredicho a partir de un reportaje del medio Pie de Nota, que documentó que la aeronave utilizada para el traslado —un Beechcraft King Air de 1976— presentaba modificaciones para evitar su rastreo, y que actualmente es exhibida en una feria en Estados Unidos como parte de un operativo atribuido al FBI. Para Sheinbaum, esa exhibición contradice la negativa inicial del exembajador y abre la duda sobre si hubo omisión o falta a la verdad de su parte.
La respuesta de Ken Salazar: “la verdad es la verdad”
Ante ese cuestionamiento directo —¿Quién dijo la verdad?—, Salazar utilizó su cuenta en la red social X para fijar postura. El exembajador afirmó que tanto él como el entonces fiscal general de Estados Unidos, Merrick Garland, informaron al gobierno mexicano el 25 y 26 de julio de 2024 sobre las detenciones de Zambada y Guzmán López, y remarcó que la aeronave, el piloto y la operación no correspondieron a agencias estadounidenses. Cerró su mensaje con la frase “la verdad es la verdad”, con la que buscó reafirmar que su versión no ha cambiado desde entonces.
El exdiplomático también aprovechó su declaración para referirse a su próximo libro, Borderlands: My Fight for an Inclusive America, en el que aborda este episodio en un capítulo dedicado al cierre de su gestión en México.
La defensa sobre la comunicación con el gobierno mexicano
Más allá de negar la participación operativa de Estados Unidos, Salazar sostuvo que su gobierno mantuvo comunicación constante con las autoridades mexicanas desde el momento en que se conocieron las detenciones, y que a ellos mismos el desenlace del caso los tomó por sorpresa. Según su versión, lo ocurrido derivó de la presión ejercida sobre facciones rivales dentro del Cártel de Sinaloa, lo que habría llevado a que uno de los implicados se entregara al otro, sin intervención directa de agencias estadounidenses.
Con este planteamiento, el exembajador buscó enmarcar sus declaraciones dentro de una lógica de cooperación bilateral en seguridad, evitando una confrontación abierta con Sheinbaum y presentando su mensaje como parte del diálogo entre ambos gobiernos.
Sheinbaum insiste en las contradicciones y pide investigar
La respuesta de Salazar no fue suficiente para la presidenta mexicana. Este 9 de julio, Sheinbaum señaló que el exembajador “dice lo mismo que hace dos años”, pero no explicó por qué el FBI exhibe actualmente el avión como parte de un operativo propio. Para la mandataria, esa exhibición pública constituye la contradicción central del caso y sustenta la posición de su gobierno de que hubo omisión y falta a la verdad por parte del exdiplomático.
Sheinbaum confirmó que solicitó a la FGR incorporar este señalamiento a la carpeta de investigación que ya existe sobre el traslado de Zambada, y subrayó que el fondo del asunto no es la detención del capo, que calificó como positiva, sino la posible violación a la soberanía mexicana durante el operativo. La mandataria remarcó que su gobierno exigirá a Estados Unidos información clara y completa sobre lo ocurrido, en el marco de lo que definió como una cooperación bilateral que debe darse con transparencia y apego al marco legal.
El diferendo sigue abierto
El intercambio entre Sheinbaum y Salazar refleja la tensión que persiste entre ambos gobiernos en torno a los límites de la cooperación en materia de seguridad y a la manera en que se comunican —o se ocultan— las operaciones contra el crimen organizado. Mientras la FGR mantiene abierta su investigación, el caso del avión que trasladó a “El Mayo” Zambada se perfila como un nuevo punto de fricción en la relación México-Estados Unidos, con implicaciones que van más allá del destino judicial del propio capo.
